Así fue la marca del narcotráfico en la guerra de las Farc

Así fue la marca del narcotráfico en la guerra de las Farc

Dirección de Contexto de la Fiscalía dice que tres frentes movieron más de 66 mil millones de pesos.

notitle
10 de junio 2016 , 12:38 a.m.

“El verdadero negocio comenzó cuando nos dimos cuenta (de) que nosotros no la estábamos cristalizando. Porque de un kilo y medio se saca un kilo de cristal (...) Se pagan 10 a 12 millones de pesos, pero vale 80 millones de pesos en el otro lado, España o Italia (...) Ahí nos dimos cuenta (de) que se estaba perdiendo plata, y ahí comenzamos a administrar todo”.

Ese es uno de los cientos de testimonios que desmovilizados de las Farc entregaron a la Fiscalía y que permitieron documentar un expediente con más de diez mil folios sobre la participación de esa guerrilla en toda la cadena productiva del narcotráfico en el país.

‘Dairo, quien llegó a ser comandante del frente amazónico del Bloque Sur de las Farc, les dijo a los investigadores de la Dirección de Contexto de la Fiscalía que cuando sus comandantes decidieron tomar el control del lucrativo negocio de los cristalizaderos (los laboratorios donde la base de coca se convierte en cocaína) prohibieron la entrada de compradores de hoja y base a la región. Entonces, toda la producción pasó a ser manejada por las Farc. Esa estrategia se consolidó en la última década, cuando la guerrilla de ‘Cano’ y ‘Tirofijo’ pasó de ser la dueña de los grandes cultivos a ser considerada un cartel de la droga por las principales autoridades antinarcóticos del mundo, empezando por la DEA.

Solo ese frente guerrillero, dijo el jefe desmovilizado, empezó a manejar una producción semanal de mil kilos de coca, que era sacada del país a través de alianzas con capos de la droga que, a cambio, hacían llegar por lancha o en pequeñas avionetas que aterrizaban en Solarte, Amazonas, canecas llenas de pistolas Pietro Beretta, fusiles, municiones y dólares. Todo se enviaba al máximo jefe militar de las Farc, el ‘Mono Jojoy’, quien murió en un bombardeo en el 2010.

El expediente señala que empezaron entonces a reclutar no a niños e indígenas para que fueran al combate, sino a ‘cocineros’ expertos (los que producen la coca), que recibían entre cinco y diez millones de pesos mensuales. “Era gente de la misma zona que uno sabía que eran expertos en hacer eso. Ese cristal era tipo exportación, porque no se le podía salir con algo malo a Fabián (Ramírez) ni a ‘Jojoy’”, dijo el testigo.

Versiones documentadas como esta serán entregadas a la nueva Justicia para la Paz, unidas a todas las evidencias judiciales recabadas entre 2004 y 2014 y que permitieron establecer que “las Farc han participado en toda la cadena criminal del narcotráfico, desde la siembra hasta la distribución”. El fiscal general, Jorge Fernando Perdomo, sostuvo que será ese Tribunal de Paz el que decida si ese delito puede ser objeto de beneficios judiciales o si debe ser investigado por la Justicia ordinaria.

Desde 1982, con la Séptima Conferencia, esa guerrilla convirtió en política el cobro del ‘gramaje’ a los narcotraficantes y pasaron a prestar seguridad a los cultivos y laboratorios. Esa fue la práctica usual hasta finales de los 90, cuando decidieron ampliar su portafolio criminal.

Empezaron a llevar, dice el expediente, el censo de las zonas de cultivo de coca, especialmente en Meta y Caquetá, en donde tradicionalmente han hecho presencia, y además impusieron una modalidad de crédito para que los campesinos compraran insumos para el cultivo de la droga.

Además, afirman investigadores, se instalaron corredores estratégicos entre frentes guerrilleros para mover los cargamentos con destino a las zonas de exportación. Las rutas por las que movían secuestrados y armas se convirtieron en canales para la distribución de la droga (Vea también: 'Las cuentas de las Farc en el narcotráfico').

El exjefe guerrillero Elí Mejía Mendoza, alias Martín Sombra, que estuvo cinco décadas en las Farc y fue comandante del Bloque Oriental, reconoció que el narcotráfico terminó cambiando el rumbo de la organización: “El sostenimiento de un ejército cuesta mucho (…), vale una fortuna, y al aparecer con ese negocio (del narcotráfico) llegó el desembarazo para poder sostener ese ejército (…) Cuando viene la bonanza de la coca llega la plata, y ya las Farc dan un cambio; ya no eran las guerrillas que tenían ese horizonte de en verdad como guerrillas de izquierda, sino que ya viene la descomposición social (…)”.

Esa incursión en el narcotráfico terminó poniendo a la guerrilla en la Lista Clinton y a sus jefes, en los carteles de los más buscados de la DEA, señalados como cabezas de uno de los más grandes carteles del narcotráfico mundial.

Solo en tres operaciones militares –Sodoma, Plutonio Argos 2 y Odiseo–, las autoridades encontraron evidencias que ya han sido judicializadas y que permiten establecer negocios de droga por más de 66.000 millones de pesos. Fuentes de la Fiscalía señalan que esa es solo la punta del iceberg, pues solo corresponden a las cuentas de tres frentes en periodos cortos. Las Farc tienen más de 60 frentes en todo el país.

El mega expediente señala que en la zona central –Antioquia, Sur de Bolívar, Santander, Arauca y Córdoba–, las estructuras más permeadas por el narcotráfico son el frente 33 y la compañía 29 de Mayo. En la región Pacífica, los frentes 6, 29, 30, 57, 60 y la columna ‘Daniel Aldana’. Y en la región suroriental (conformada por Putumayo, Caquetá, Guainía, Meta y Vichada) hay enormes procesos por narcotráfico contra los frentes 7, 14, 15, 16, 32, 44, 48, 49 y la columna ‘Teófilo Forero’.

La Fiscalía señala que los integrantes del Secretariado sabían de las actividades de sus hombres y dieron instrucciones para incrementar sus ingresos a través del control armado y social de las zonas en las que existían cultivos ilegales. Eso sigue pasando hoy en los principales centros cocaleros del país: Nariño, el Catatumbo, Meta y Guaviare, el noreste antioqueño y Chocó.

En campamentos de la guerrilla, los investigadores encontraron desde recibos de caja firmados por guerrilleros que movilizaban la droga entre frentes hasta una figura, el Amigo Contabilín, un personaje del programa de las Farc que buscaba que cada frente llevara una contabilidad exacta de todos los ingresos y gastos, incluyendo el balance preciso de las caletas y estado de los alijos de droga y armas.

SAIR BUITRAGO MEDINA
saibui@eltiempo.com
Subeditor de JUSTICIA

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.