Los ensamblajes de Carlos Bonil

Los ensamblajes de Carlos Bonil

El artista presenta 'Bien mostrenco', en la galería Valenzuela Klenner (Bogotá).

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08 de junio 2016 , 05:25 p. m.

“Proyectos mostrencos: Son proyectos que he abandonado por motivos distintos. Cada caja contiene un objeto que hace parte de uno de estos proyectos, y cada uno corresponde a un momento en el que me fue imposible terminar la pieza. Es posible su adquisición, a discreción del comprador, ya que no podrá ver el contenido de tal caja de cartón. Podrá levantarla, escuchar su contenido pesarla, pero no podrá abrirla. Su contenido es secreto. Sin embargo (sic) se garantiza la calidad de las piezas. Una vez hecha la compra, el artista contará con un mes y medio para resolver la obra y hacerla llegar al comprador”.

Con este texto, el artista Carlos Bonil (Bogotá, 1979), presenta una serie de objetos ocultos en cajas y que hacen parte de su exposición ‘Bien mostrenco’, en la galería Valenzuela Klenner, en Bogotá. Piezas que aspiran a convertirse en uno de esos ensamblajes con los cuales el artista crea ciudades, submarinos, y objetos que funcionan como instrumentos musicales.

El contenido de cada una de estas cajas es desconocido pero, la propuesta del artista incluye armar una pieza de arte para quien se anime a comprarla. Cortesía Valenzuela Klenner

Para esta, su segunda muestra individual en la galería, el artista utilizó los tres pisos de esta para desarrollar la idea de lo mostrenco. “No es un compendio porque el dominio de lo mostrenco es enorme”, dice el artista en el texto de la muestra.

Si bien la Real Academia Española tiene tres definiciones para este término: “Dicho de una persona: Que no tiene casa ni hogar, ni señor o amo conocido. Ignorante o tardo en discurrir o aprender”, y la última para referirse a una persona “muy gorda y pesada”, lo mostrenco en esta propuesta de Bonil tiene que ver con aquellos objetos que están abandonados o que no tienen dueño.

Por eso, la ruina está presente en piezas como Buque en el fondo, hecho con piezas metálicas. Ubicado en una pecera de vidrio, en su interior yace esa estructura que es ocultada por sedimentos. No es un submarino real, ni siquiera de juguete, pero la habilidad del artista para transformar algo que es ‘basura’ en una pieza hace que el espectador se olvide de cómo y con qué fue hecha.

A su lado, se encuentra un particular objeto, que produce sonidos al girar una manija. Es uno de esos ensamblajes que dan cuenta de otro de sus gustos: el sonido y la música. Bonil, quien tiene un proyecto musical llamado MuGre, con su hermano Germán Bonil, le puso a esta pieza Lotes, porque allí hay unas vaca, una oveja y un toro, que reposan en un pasto hecho con papel. Al mover la manija, los animales ‘cobran vida’ porque empiezan a emitir sus sonidos característicos. El toro y la vaca mugen, y la oveja también bala. Lo curioso es cómo lo logra: a partir de la vara y las cerdas de lo que otrora fuera un violín.

'Lotes' es un ensamble que produce los mismos sonidos de los animales que allí aparecen: vacas, ovejas y toros. Cortesía Valenzuela Klenner

Además de ese particular instrumento, se exhiben dibujos y un retrato: Anónimo con platica. La persona que allí aparece es la personificación de ese ‘nuevo rico’ o aquella persona con mucho dinero o que es bastante ostentosa.

Esa representación de la opulencia continúa en el segundo piso. Allí, el artista ubicó una limosina Hummer (no real) pero sí fiel a su apariencia externa. Cubierta por un papel regalo, se puede interpretar como aquello que se obsequia cuando se tiene lo que al anónimo del primer piso al parecer le sobra:‘platica’.

Bien lo señala el artista: “Todo puede ser eventualmente mostrenco”. Así, del lujo se llega a la decadencia, como se muestra en el tercer piso. Allí, una enorme instalación construida con piezas de plástico y de otros materiales representa ciudades o fábricas en abandono. Y como su imaginación pareciera no tener límites, unos conos de seguridad, esos que son naranja, se convierten en una especie de hombres ignominiosos, junto a otro animal hecho a punta de bolsas plásticas tejidas.

Aunque la mayoría de piezas son ensamblajes, hay un pequeño video que presenta una animación hecha por el artista, al que llamó Los dulces sueños se vuelven mostrencos, y que se centra no tanto en la materialidad sino en cómo se insertan imaginarios dentro del género femenino por hacer de sus cuerpos ‘un bien deseable’. Como lo mostrenco es tan amplio, y se puede extrapolar a diferentes campos, la idea es que este proyecto siga.

Sobre el artista

Carlos Bonil es egresado de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Además de artista ha sido docente en universidades como la Jorge Tadeo Lozano, la Academia Superior de Artes de Bogotá ASAB, y la Universidad Nacional. Ha expuesto en Artbo, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Argentina), en Beijing (China), y Panamá, entre otros países. Además de MuGre, tiene otro proyecto musical, llamado AC Y DC, y Trilobite.

¿Dónde y cuándo?

Galería Valenzuela Klenner. Cra. 5 n.° 26B-26. Bogotá. Hasta el 11 de junio. Lunes a Viernes de 10 a. m. a 1 p. m. y de 2 a 6 p. m., sábados: de 11 a. m. a 4 p. m.

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