'Balones de fútbol' de carbono, ahí hay una línea de investigación

'Balones de fútbol' de carbono, ahí hay una línea de investigación

Fulereno, una molécula que abrió caminos insospechados en investigación en nanociencia.

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07 de junio 2016 , 08:05 p. m.

Si definimos un icosaedro truncado diciendo que es un sólido arquimediano que consiste en un poliedro convexo cuyas caras corresponden a hexágonos y pentágonos que resultan de rebanar los vértices de un cuerpo geométrico tridimensional formado por 20 triángulos equiláteros, seguramente más de uno ha quedado confundido.

Pero si decimos que es un objeto con la forma de un balón de fútbol, entonces ya casi todos entenderán la apariencia que tiene.

La famosa ‘esférica’ que estas semanas es protagonista en la Copa América Centenario, y que fue llamada ‘Ordem Ciento’, mantiene el diseño compuesto por 20 hexágonos y 12 pentágonos, introducido en la Copa Mundial de Fútbol de México 1970. En aquel momento, el ‘Telstar’, de Adidas, era toda una revolución, y lo que antes parecía un balón de voleibol adquirió la estructura estándar de una pelota de fútbol blanca, con sus reconocidos parches negros (que correspondían a los pentágonos), y que al inflarse se aproxima hasta en un 95 por ciento a una esfera perfecta.

La innovación se notaba hasta en su nombre, que provenía del primer satélite artificial de telecomunicaciones en el planeta. El Telstar 1 y su gemelo (Telstar 2) revolucionaron en la década del 60 la televisión y las comunicaciones telefónicas. Pero, lejos de ser novedosa, la forma de icosaedro truncado había sido descrita por el gran científico de la antigüedad Arquímedes de Siracusa más de dos milenios atrás. Posteriormente, en el Renacimiento, fue popular en el mundo artístico y científico.

Leonardo da Vinci pintó esta figura, junto a otras seis decenas de formas geométricas, para ilustrar la obra Las divinas proporciones, una recopilación de aplicaciones de las proporciones matemáticas al arte, la geometría y la arquitectura, escrita por Luca Pacioli.

Lo realmente novedoso sería descubrir que, a nivel microscópico, la naturaleza ya había adoptado esta curiosa forma. Una molécula con la apariencia de pequeñísimos balones de fútbol sorprendió al mundo en 1985. Tres investigadores recibieron el Premio Nobel de Química en 1996 por encontrar una estructura molecular con 60 de los átomos base en la química de la vida: los átomos de carbono. Con un átomo en cada vértice (C60), los llamados fulerenos fueron descubiertos en el laboratorio y se establecieron como nuevas formas estables del carbono, de las cuales hasta ese momento solo se conocían el grafeno y el diamante.

Su aparición abrió caminos insospechados en temas de investigación en nanociencia, que probablemente transformarán la tecnología del futuro. ¿Cómo? ¿Qué relación tendrían con el impulso de la vida en la Tierra? Espere detalles mañana, en la segunda entrega.

SANTIAGO VARGAS
Profesor investigador del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional.
@astrosvd

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