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Cultura ciudadana en reciclaje avanza más que políticas públicas

Cultura ciudadana en reciclaje avanza más que políticas públicas

La meta de la Alcaldía en el cuatrienio es aprovechar un 25 por ciento de los residuos.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de junio 2016 , 02:30 p. m.

Mientras los ciudadanos comienzan a adquirir buenas prácticas medioambientales, como la separación en la fuente, la administración municipal se va quedando atrás en estrategias que permitan que los residuos orgánicos e inorgánicos puedan ser convertidos en nuevos productos o en materia para su posterior utilización.

Para Javier Márquez, de la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, la ciudad vista como una aglomeración de personas y edificios debe tener, por necesidad, un manejo adecuado de los materiales y residuos consumidos.

Estos procesos de reutilización en las urbes reducen el consumo de nuevas materias primas, el uso de energía y la contaminación del aire, del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Hemos avanzado desde la educación ambiental, tenemos generaciones supremamente sensibles, pero no hay un andamiaje público o unas empresas de servicios que hagan que la ciudadanía tenga unos objetivos claros”, aseguró Márquez.

En Medellín, dijo el experto, no existe un sistema de gestión de residuos postconsumo, ni tecnologías que permitan reducir, reutilizar y reciclar los desechos o basuras de las casas de los dos millones y medio de habitantes que viven, trabajan, consumen y se transportan todos los días en la ciudad y a través del valle de Aburrá.

Los plásticos, objetos de aluminio, baterías, cartones, papeles, materiales de construcción y metales, que son separados con juicio en algunas casas o empresas no pasan por el conjunto de operaciones de recogida y tratamiento que permite reintroducirlos en un ciclo de vida.

“La separación de las basuras debe comenzar en la fuente, pero a su vez se necesitan unas garantías de que el proceso se complete: la producción, consumo, uso y separación, hasta la tumba o el final del material. El ciudadano tiene que saber que los esfuerzos que hace son fructíferos”, dijo Márquez.

Esto, más aún, cuando Medellín es una ciudad en expansión que, según información de la Secretaría de Medio Ambiente, produce 2.500 toneladas de residuos, de los cuales 1.200 son desechos orgánicos o restos biológicos originados por los seres humanos y animales, y 1.300 son inorgánicos, de índole industrial o de algún otro proceso artificial.

En la actualidad solo el 15,9 por ciento de estos desechos son reciclados o tienen un tratamiento apropiado.

Según el secretario de Medio Ambiente, Oscar Hoyos, el objetivo de la Administración Municipal durante este cuatrienio es lograr el aprovechamiento de un 25 por ciento de residuos.

Para esto, desde la Acaldía se busca fortalecer las asociaciones, no solo para dignificar la vida de estas personas, sino también para contribuir al medio ambiente.

“Lo que estamos buscando es disminuir la presión negativa de los recursos naturales. Por eso hacemos un alto en el camino y comenzamos un trabajo arduo con los recicladores para que ese material se incorpore en una cadena productiva”, contó Santiago Sepúlveda, líder del equipo de Residuos Sólidos de la Secretaría de Medio Ambiente.

De acuerdo con esto, dijo Sepúlveda, el trabajo de los 1.789 recicladores del municipio de Medellín, organizados en 40 asociaciones, deberá estar incluido en el marco de las tarifas de los servicios públicos.

En el momento, un equipo técnico de la alcaldía hace el acompañamiento a los recicladores para que no solo las seis corporaciones que están constituidas, sino todas, hagan parte de ese registro tarifario.

Para que los recicladores se vuelvan prestadores del servicio de reciclaje deben garantizar el horario y la frecuencia de recolección, además de la cadena productiva y de comercialización de los residuos, para que estos no lleguen a los rellenos sanitarios.

Mientras tanto, señaló Tania Vásquez, contratista de la Secretaría de Medio ambiente, se recomienda a los ciudadanos ubicar a los recicladores del barrio o de su zona de residencia, para que los residuos que puedan ser reutilizados y reciclados no acaben en el carro de basura, junto a los demás desperdicios.

A su vez, la Alcaldía tiene el proyecto de hacer una planta de residuos de construcción y demolición para transformar los materiales que ya fueron utilizados en una nueva materia prima para otro tipo de procesos.

Según Hoyos, la decisión se tomó debido a que la construcción es uno de los principales actores en el proceso de modificación del planeta y de contaminación. No más en el valle de Aburrá se generan 100.000 toneladas de estos de residuos día, según el Área Metropolitana.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora de EL TIEMPO
inemor@eltiempo.com

 

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