Editorial: ¿La hora de PPK?

Editorial: ¿La hora de PPK?

El 'voto finish' en Perú, cuyo casi seguro ganador es Pedro Pablo Kuczynski, deja un país dividido.

06 de junio 2016 , 11:06 p.m.

Parecía irreversible, al cierre de esta edición, la tendencia que daría como ganador en las elecciones presidenciales del domingo en el Perú al economista de centroderecha Pedro Pablo Kuczynski (PPK) sobre la candidata, también de derecha, Keiko Fujimori, colofón de una apretada campaña en la que poco más de 90.000 votos o 0,55 puntos porcentuales distancian a los dos aspirantes, con lo que queda claro que el país sale seriamente polarizado de esta justa electoral.

Kuczynski logró una remontada memorable en la última semana, gracias a los escándalos que muy habitualmente salpican al fujimorismo, y también debido a que todas las fuerzas políticas de la nación terminaron uniéndose a última hora para evitar que un descendiente del exmandatario Alberto Fujimori volviera al poder. Una especie de ‘toconfuji’ (todos contra Fujimori) que ha marcado las últimas elecciones y que muestra una realidad de a puño: que el fujimorismo, a pesar de que tiene a su líder natural encarcelado por crímenes de lesa humanidad y corrupción, y de los escándalos de sobornos y malos manejos que sacuden sus filas, sigue siendo allí la vigente fuerza número uno, muy por encima de los partidos tradicionales y de los movimientos de ocasión, que parecen más oportunistas alianzas electorales que perdurables alternativas de poder.

Son 26 años en los que esa corriente ha marcado los ritmos en esta nación; para bien y para mal, todo gira a su alrededor, así desde la renuncia por fax desde Japón del patriarca de la dinastía no haya logrado la conquista de la Casa de Pizarro. Pero bien cerca que ha estado de ella.

Lo demuestra el hecho de que en las pasadas elecciones legislativas de abril el movimiento consiguió 73 de los 130 escaños; también, que Kenji, otro miembro de la dinastía, fue el congresista más votado, y que si no es por el guiño que la izquierdista Verónika Mendoza hizo a sus votantes para que apoyaran a PPK, este probablemente hubiera caído derrotado el domingo. Son las clases más pobres su gran bastión, quizás un recuerdo de las épocas en que el asistencialismo fujimorista cubría sus mayores necesidades.

Ahora bien, es claro que PPK, de confirmarse su elección, no va a poder gobernar sin el concurso de Keiko. La mayoría parlamentaria y la cerrada votación demuestran que el economista hijo de europeos necesita lanzar un gobierno de concertación nacional en el que los fujimoristas tendrán que tener un espacio importante, y en el que no se descarta que haya un guiño respecto a la situación del encarcelado Alberto Fujimori.

Durante una visita a España, PPK habló de la posibilidad de darle casa por cárcel al viejo líder, aquejado por un cáncer de lengua y por problemas de hipertensión. Es tender lazos para afrontar los desafíos más acuciantes de la realidad peruana, como el desbordamiento de la delincuencia, la cada vez más fuerte presencia del narcotráfico en los ámbitos de poder, las dificultades económicas que se avecinan y la economía informal, todo un lastre estructural para un país que en la última década ha tenido uno de los más brillantes desempeños de la región. Parece que le llegó la hora a PPK, pero bien lejos está de llegar a su fin la época de Fujimori y su clan.

EDITORIAL
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