Toma del 'Bronx': historia de un operativo de película

Toma del 'Bronx': historia de un operativo de película

La tropa entró en camiones y en una tractomula. Oficial que bombardeó a 'Raúl Reyes' lideró la toma.

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04 de junio 2016 , 06:30 p.m.

Durante 120 días, una joven agente de la Policía rentó una habitación en un inquilinato contiguo al usado por jefes del ‘Mosco’, ‘Payaso’ y ‘Manguera’, las tres bandas criminales o ‘ganchos’ enquistados en el ‘Bronx’, centro del hampa que operaba desde hacía décadas en Bogotá, a tan solo unas cuadras de la casa presidencial y del Congreso. (Lea: ¿Quiénes son los temibles 'sayayines' del 'Bronx' y otras 'ollas'?)

Bajo la fachada de vendedora de la zona, la mujer tapizó las paredes con minúsculos micrófonos que permitían escuchar en tiempo real las conversaciones de los delincuentes que desde allí controlaban el tráfico de estupefacientes, los actos de sicariato en la capital, la compra de objetos robados y el comercio sexual con niños, con travestis adolescentes y hasta con animales.

Un grupo de cámaras ocultas también fue regado por las calles de la zona por otros agentes encubiertos y por dos informantes. (Además: Carlos, Liliana, Ómar y Maiquel: vidas rescatadas del 'Bronx')

Su monitoreo permitió identificar a cabecillas y a miembros de los esquemas de seguridad del ‘Bronx’, conocidos como ‘los Sayayines’. Además, permitió ubicar edificios clave en donde tenían desde cárceles para efectuar secuestros exprés hasta un crematorio camuflado en un predio conocido como La Palomera.

“Así establecimos que ‘los Sayayines’ vigilaban con fusiles, granadas, una ametralladora M-60 y revólveres. Además, que se apoyaban en un puñado de policías corruptos y de hombres con chalecos de las empresas de Energía y del Acueducto de Bogotá para saber cuándo nos acercábamos”, le dijo a EL TIEMPO uno de los oficiales de Inteligencia de la Policía que participó en la toma al ‘Bronx’ la madrugada del sábado, 28 de mayo.

Ese día, 2.500 efectivos de fuerzas combinadas entraron a la zona en un operativo de asalto coordinado por uno de los oficiales que participó en el bombardeó al campamento del guerrillero de las Farc ‘Raúl Reyes’ (en 2008). (Además: El otro rescate del 'Bronx': el de decenas de animales)

Para tejer el plan, el coronel, miembro del Comando de Operaciones Especiales de la Policía, usó la información de Inteligencia recaudada por agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol), que intercambiaron datos con el Ejército y el CTI de la Fiscalía. Además, fotos tomadas por un avión de la Fuerza Aérea y por drones.

Vallenato y fusiles

Casi 72 horas después y con el apoyo del Distrito –en cabeza del subsecretario de Seguridad, Daniel Mejía–, lograron rescatar a 140 menores, a un secuestrado y a 595 indigentes, que los ‘ganchos’ habían convertido en farmacodependientes para ponerlos a su servicio. También se incautaron 30 armas de fuego, 100.000 dosis de droga y se capturaron a 13 miembros de las bandas, algunos involucrados en el asesinato de un agente de la Sijín, en mayo del 2013, y en el secuestro y tortura, dentro del ‘Bronx’, de dos agentes del CTI, en mayo del 2015.

(Lea también: El emotivo reencuentro de un habitante del 'Bronx' con su familia)

El gran golpe estaba planeado para ejecutarse el Día de la Madre, pero el Instituto de Bienestar Familiar (ICBF) aún no estaba listo para acoger a los niños y adolescentes explotados sexualmente y algunos grabados en videos que se comercializan por internet para vender sus cuerpos al mejor postor a través de burdos catálogos.

Necesito una nené, que me la presten un ratico. La trato con amor”, se lee en uno de los mensajes interceptados a un cliente del ‘Bronx’ por hombres de inteligencia de la Policía Metropolitana de Bogotá. Estos se enviaban por redes sociales cerradas en donde convocaban a violaciones masivas de niñas a las que volvían adictas a un basuco elaborado con ácido, fenacetina, lidocaina y cafeína.

El Día de la Madre los jefes de los ‘ganchos’ tenían una gran fiesta con familiares y un grupo vallenato. Los hubiéramos cogido a todos, pero el operativo se tuvo que aplazar. Eso golpeó psicológicamente a la agente mimetizada en el ‘Bronx’ que ya tenía infectados sus ojos por el hedor y la porquería que se respiraba en el inquilinato”, explica un oficial de la Metropolitana.

En efecto, para ese momento, Bibiana y Yeraldín, las mujeres de alias Macario y de Víctor –dos de los cabecillas– estaban con ellos en la zona. También se sabía que en el edificio Doña Carmen, sobre la calle 10.ª con carrera 15 Bis, cuatro sujetos del gancho ‘Mosco’ tenían fusiles y ametralladoras y la instrucción de frenar el ingreso de las autoridades. (Lea también: Bertha González, la mujer más poderosa del 'Bronx)

Bendición y tractomula

Un grupo similar estaba apostado tres cuadras abajo, cerca de un grafiti del padre Javier de Nicoló, en una casona en la que se había detectado un túnel que conecta con el sistema de alcantarillado que desemboca en la plaza España. Y alias el Cura, cabecilla del gancho ‘Payaso’, tenía listo otro dispositivo, por la carrera 9.ª, para evitar que la Policía les interrumpiera la fiesta de las madres.

Un segundo intento de toma al ‘Bronx’ también se aplazó porque la Fiscalía aseguró que se había filtrado. De hecho, las autoridades están seguras de que la banda de ‘los Sayayines’ alcanzó a sacar de la zona los fusiles y la M-60 para que nos les fueran confiscados.

Ante el peligro de que todos se esfumaran, el plan de toma se echó a andar. Se estableció que las 5:30 a. m. era la hora propicia porque la seguridad del ‘Bronx’ cambiaba de turno.

“Hicimos un simulacro de toma con carros oficiales y nos detectaron en segundos. Por eso, le pedí al Ejército que nos prestara 6 camiones Kodiak, similares a los que circulan por la zona. En cada uno cabían 60 hombres de pie, que aguantaban un recorrido de hasta 25 minutos a 50 kilómetros por hora. Otros subieron a la tractomula, de cabezote verde, que alquilamos, y les llegamos”, narró el oficial a cargo del asalto.

El operativo, bautizado Némesis –diosa griega de la justicia y del castigo–, arrancó a las 2:15 de la madrugada, cuando el obispo castrense le leyó a la tropa el Salmo 91 y le impuso la bendición de Dios en una emotiva ceremonia.

“Sabíamos que íbamos para el infierno y necesitábamos blindarnos de todas las formas. La maldad se siente en esas calles. Llevó 22 años en la Policía y entré con mis mejores hombres rezando”, explicó otro de los oficiales. El temor no era recibir un disparo sino ser infectados con excremento o tocados con las jeringas llenas del ácido que se usan para elaborar basuco. (Además: Alcaldía contempla demoler casas en el 'Bronx')

El tropel oficial copó la zona en minutos y los grupos Alfa, Charly, Bravo y Delta se concentraron en cada uno de los ‘ganchos’ y en ‘los Sayayines’, mientras que francotiradores y un equipo de fuerzas especiales aseguraban la zona.

Otro grupo de asalto se dirigió a los inmuebles identificados como Tiny Toons, Billares, La Farra y Millonarios, en donde estaban los niños que eran explotados sexualmente. Un piquete más ingresó al inmueble al que entraban hombres de todos los estratos a practicar zoofilia y al local La Sopa, en donde está la caleta en la que ocultaban las armas. En total, llevaban 26 órdenes de registro que, ya en el terreno, se convirtieron en 40, gracias al apoyo de fiscales y del CTI, que ingresaron en 10 carros.

“Todo lo que nos dijeron los informantes y lo que habían establecido nuestras agentes encubiertas resultó ser cierto y peor de lo que imaginamos. Encontramos niños homosexuales de seis años que eran explotados y gente con tuberculosis. Usamos guantes especiales porque las caletas con las dosis de droga estaban cubiertas con excremento, basura y tachuelas”, narra otro líder del operativo. (Además: El plan del Distrito para recuperar, de una vez por todas, el 'Bronx')

También hallaron los cuartos en los que confinaban a los adictos nacionales y extranjeros que llegaban hasta el lugar atraídos por la rumba y la droga pesadas.

En uno de esos cubículos, una mujer de estrato cinco se ‘fumó’ sus anillos, su cadena de oro y varios elementos que uno de los ‘sayayines’ sacó de su apartamento. Cuando su esposo fue a rescatarla, le exigieron 5 millones de pesos para dejarla salir. (Además: CTI investiga casas de tortura en el 'Bronx')

En una de esas celdas el CTI encontró charcos de sangre que confirman que eran usados como casas de pique y de tortura. Su director, Julián Quintana, también dice que en las canecas con ácido derretían cadáveres.

Y aunque la calma volvió a la zona, aún faltan varias fases del operativo. El componente social está en manos de la administración del alcalde Enrique Peñalosa que apoyó la toma con 140 funcionarios de las secretarías de Integración y Salud y también recorrió la zona.

(Lea también: Hombre que apareció secuestrado en el 'Bronx' cuenta su experiencia)

Pero, para conjurar la pesadilla, los investigadores están detrás de los jefes de los ‘ganchos’ y de sus tentáculos en otras zonas de Bogotá, Panamá, Venezuela y Ecuador.

“Además del componente humanitario, lo más importante fue que acabamos con el mito del ‘Bronx’. No habrá más zonas vedadas en el país mientras existan policías y militares honestos”, sentenció uno de los oficiales de inteligencia a cargo de la toma.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com

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