El tribuno en campaña

El tribuno en campaña

¿Hasta cuándo tendremos los ciudadanos que defendernos de la ideología del Procurador?

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01 de junio 2016 , 05:52 p. m.

En pocos días, Colombia celebrará 206 años de independencia. El 20 de julio de 1810, José Acevedo y Gómez actuó como Tribuno del Pueblo en hechos que concluyeron en la firma del Acta de Independencia.

Desde entonces, Colombia ha dado grandes pasos en la construcción de una democracia participativa, con el rol protagónico del Ministerio Público como entidad que representa a los ciudadanos ante el Estado.

Hoy, cuando nuestro país avanza como nunca en la suscripción de un acuerdo de paz con las Farc, la voz de la ciudadanía mediante un plebiscito se hace fundamental.

“Quiero entregarle la paz al pueblo para que sea el pueblo quien decida si seguimos avanzando por el camino que hemos recorrido”, afirmó el presidente Santos en la Corte Constitucional.

La discusión jurídica al respecto es bienvenida. Las audiencias públicas son la mejor herramienta para que los magistrados y el país puedan conocer los argumentos frente al plebiscito.

Mientras que el Presidente va a la audiencia y presenta las razones por las cuales considera necesario que el pueblo refrende los acuerdos, el Procurador (representante de la ciudadanía) no asiste y envía a una subalterna para después pronunciarse por los medios de comunicación.

Mientras que el presidente del Consejo de Estado, Danilo Rojas, clarifica el alcance del plebiscito, como instancia de incorporación de un acuerdo político a la legalidad, el Procurador va a los medios de comunicación a calificar de “engaño” y “mentira” este proceso democrático, y amenaza con investigar a los funcionarios que promuevan la participación de la ciudadanía.

Con esa actuación, surgen muchos interrogantes:

¿Cómo puede oponerse el representante de la ciudadanía ante el Estado a la participación abierta y democrática de sus representados?

¿No fue elegido precisamente para defender los derechos de la sociedad?

¿Cómo puede alguien considerar antidemocrático y contrario al Estado de derecho un procedimiento que exige que lo acordado sea refrendado por el pueblo y el Congreso y revisado por la Corte Constitucional?

¿El Procurador está haciendo el trabajo para el que fue elegido o está haciendo mandados a sus copartidarios de derecha?

¿Hasta cuándo tendremos los ciudadanos que defendernos de la ideología del Procurador?

¿Hasta cuándo tendremos que soportar que ponga sus creencias e intereses por encima de la Constitución y la ley?

¿Cómo puede considerar inconveniente que se promueva la participación de la ciudadanía en una instancia democrática?

¿Es que está pavimentando su propia campaña desde un cargo público?

Las respuestas evasivas que ha dado al país frente a esta última pregunta parecen indicar que sí.

Señor Procurador, aún está a tiempo de reflexionar. No para acompañar el proceso si es que sus convicciones no se lo permiten. Pero sí para evitar convertirse en un opositor de la participación ciudadana. Todos los demócratas deberíamos impulsar y propiciar espacios para que los colombianos podamos opinar sobre las grandes decisiones del país. No se trata de un asunto menor, se trata del derecho a pronunciarnos sobre nuestro futuro, a decidir si queremos vivir en paz.

No permitamos que pequeñas vanidades o aspiraciones personales nos impidan ejercer ese derecho.


Cecilia Álvarez Correa

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