OEA y Unasur, en caminos paralelos frente a la crisis en Venezuela

OEA y Unasur, en caminos paralelos frente a la crisis en Venezuela

Los organismos juegan un papel clave en el plano interno y en las decisiones a nivel continental.

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01 de junio 2016 , 01:18 p. m.

Al pedir una "sesión urgente" del Consejo Permanente para discutir la situación política e institucional en Venezuela, invocando la Carta Democrática Interamericana, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, puso nuevamente sobre el tapete la grave crisis económica, social y política que padece Venezuela y que se ha acentuado en los últimos tres años. (Lea también OEA discute sobre opciones para tratar tema de Venezuela)

En respuesta, el presidente venezolano Nicolás Maduro formuló en Caracas un llamado a la rebelión nacional contra la Carta Democrática y sugirió que Almagro se meta ese documento "donde le quepa".

El mandatario venezolano dijo que demandará judicialmente a la directiva de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, por usurpación de funciones y "traición a la patria", por haber pedido a la OEA que tome cartas en la situación del país. (Además, El reto de aplicar la Carta Democrática de la OEA a Venezuela)

En un informe de 132 páginas dirigido al presidente del Consejo Permanente, el argentino Juan José Arcuri, Almagro pidió una sesión extraordinaria entre el 10 y el 20 de junio dedicada a la "alteración del orden constitucional" en Venezuela y cómo se afecta gravemente "el orden democrático" en ese país.

La OEA realizará su 46.ª Asamblea General del 13 al 15 de junio en República Dominicana, de modo que la propuesta de Almagro sugiere que esa reunión del Consejo Permanente se realice inmediatamente antes o después de esa cumbre.

Para analistas, la decisión, que venía ‘cocinándose’ desde hace varias semanas, fue el fruto de un análisis profundo y en el que al parecer Almagro consultó a nivel interno con varios países antes de presentar dicho informe.
No de otra manera “se habría lanzado con esto, si no hubiera tenido algún apoyo”.

En esa circunstancia, “es posible que sí prospere la aplicación de la carta, pues conatría con el apoyo de la mitad más uno de los países de la OEA”, según una fuente. (También, Maduro iniciará demanda para remover a jefes de la AN de sus cargos)

Sin embargo, hay expectativa de cómo van a votar los países de Petrocaribe –alianza petrolera entre 16 países del Caribe, más Venezuela, y que consiste en que los países caribeños compren el petróleo venezolano en condiciones de pago preferencial–.

Siempre se ha dicho, y con razón, que Venezuela vende petróleo barato como una estrategia del gobierno para comprar apoyos y justamente en el sistema interamericano. De todas maneras, hay dudas de cómo van a actuar dichos países, pues con la caída de los ingresos venezolanos por los bajos precios del crudo, la chequera petrolera venezolana ha bajado y a algunos países se les está cobrando el petróleo a precios más altos o incluso se han disminuido los subsidios.

De todas maneras, el gobierno tiene puestas sus esperanzas en la votación del bloque de Petrocaribe y otros socios ideológicos como Bolivia y Ecuador.

No obstante, con las duras palabras de Maduro de desconocer lo que diga la OEA, analistas consideran que se estaría violentando el orden jurídico en el país, pues los tratados y acuerdos internacionales que ha firmado Venezuela tienen rango constitucional.

Pero toda esta actuación también tiene de fondo el referendo revocatorio del mandato de Maduro, que la oposición ha buscado activar con la presentación de cerca de dos millones de firmas ante el Consejo Nacional Electoral, pero que por el momento no avanza en ese organismo.

Unasur, con poca trascendencia

Por el lado de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), que ha intentado mediar entre la oposición y el gobierno venezolano, tiene dos inconvenientes principales:

En primer lugar, es un organismo nuevo que busca la integración regional, pero que no ha logrado ganarse el respeto de la comunidad internacional, pues su creación fue impulsada por los fallecidos presidente y expresidente Hugo Chávez de Venezuela y Néstor Kirchner de Argentina. Ese sello chavista es lo que no le permitido ganar relevancia.

Además, es dirigida por el expresidente colombiano Ernesto Samper, que en Venezuela, a decir de analistas, no goza de representatividad ni credibilidad, pues su nombramiento tuvo una clara influencia del gobierno de Maduro.

Unasur ha impulsado el diálogo interno, pero la verdad es que los resultados no han sido contundentes, aunque tiene un elemento a favor: la colaboración que Samper ha pedido al papa Francisco para que interponga sus buenos oficios.

Si hay un compromiso de las partes sobre una iniciativa papal, es más probable que los resultados del diálogo interno se comiencen a ver.

Por lo pronto, Samper ha anunciado que la próxima semana habrá un nuevo encuentro –ya hubo un primer acercamiento el viernes y sábado en República Dominicana en el que la oposición y el gobierno se reunieron por separado con los mediadores José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martíon Torrijos– en el que gobierno y oposición “se verán cara a cara”.

Sin embargo, con la reacción de Maduro esa posibilidad es más lejana.  

Con AFP y EFE

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