'Proyecto de licores no es requisito de TLC'

'Proyecto de licores no es requisito de TLC'

Acuerdos comerciales no obligan a desmontar monopolio, dice exnegociador de los tratados.

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31 de mayo 2016 , 08:00 p. m.

Pese a que ya completó la mitad del trámite, el proyecto de ley sobre licores que cursa en el Congreso no deja de causar ampollas. Durante una audiencia pública realizada en el estrado legislativo, el exnegociador del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (entre otros acuerdos), Andrés Espinosa Fenwarth sustentó lo contrario de lo que hasta ahora ha defendido el Gobierno: que el acuerdo comercial no está exigiendo un proyecto como el que se presentó.

Esto, porque según agrega Espinosa, “la propuesta va más allá de lo que se acordó en materia tributaria y era que se armonizaran las cargas entre licores importados y nacionales”.

Para Espinosa, las medidas relacionadas con el monopolio rentístico, que terminaron siendo parte del proyecto, no son exigencia de los acuerdos. En ese sentido, en el debate público se volvió a enfatizar en que la aprobación de dicho proyecto golpearía la industria licorera nacional y, por consiguiente, los ingresos que los entes departamentales reciben para financiar la salud.

Dicho monopolio ha imperado desde hace un cuarto de siglo, y nunca ha sido posible reestructurarlo, no solo por las presiones de las regiones, sino porque está consagrado en la Constitución, y es la estrategia para poner límite a la comercialización y distribución de licores nacionales de una región a otra, por ejemplo, en Antioquia determinan cuáles bebidas alcohólicas pueden entrar a sus territorios (Vea también:Así será la distribución del impuesto a los licores).

En el caso de los importados, eliminar el trato discriminatorio en impuestos es un aspecto que fue pactado en los TLC negociados por Colombia, con la Unión Europea, Canadá y EE. UU. y hace parte de la modernización del comercio, promovida por la Organización Mundial de Comercio.

Ese ha sido el argumento del Gobierno, pero Espinosa enfatiza en que el proyecto va más allá de ese objetivo y aprovecha para “eliminar la potestad de las asambleas y licoreras e inicia con ello el fin del monopolio rentístico”.
Para Espinosa, el hecho de haber incluido en el proyecto de ley este aspecto, que requiere un debate distinto, podría ponerlo en peligro de hundirse, llevándose consigo lo que sí es urgente: el cumplimiento de los acuerdos.

Un nudo apretado

Cada uno de los que se sienten afectados por el proyecto defiende su punto de vista. Los importadores ven una protección fuerte del producto nacional, mientras que las licoreras se declaran impactadas con una mayor carga tributaria.

La ley de licores está diseñada para favorecer a las dos compañías de licores más grandes del mundo, Diageo y Pernod Ricard, al reducirle los impuestos a sus productos globales y abrirles el paso para tomar control del mercado nacional”, sostuvieron los citantes a la audiencia.

Juan Alberto Castro, presidente de Acil (gremio de licoreras), dice estar de acuerdo con una ley sobre el régimen propio, mas no con poner en peligro los ingresos de los departamentos para la salud, y lo que llama “desmonte por la puerta de atrás, del monopolio”.

Para el Gobierno, entre tanto, además de equilibrar cargas fiscales entre productores nacionales y extranjeros, el proyecto también busca promover el desarrollo empresarial de un sector con alto potencial de crecimiento.

EL TIEMPO

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