Esteban Chaves, el hijo de la perseverancia

Esteban Chaves, el hijo de la perseverancia

La historia del ciclista colombiano, subcampeón del Giro de Italia 2016.

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29 de mayo 2016 , 10:15 a.m.

Esteban Chaves se convirtió en el tercer ciclista colombiano en acabar en el podio del Giro de Italia, luego del 1-2 de Nairo Quintana y Rigoberto Urán en 2014 y del subtítulo de Urán en 2013 cuando Vincenzo Nibali lo derrotó.

El segundo lugar de Chaves es un premio a las ganas, al pundonor,  a la inteligencia con la que corrió en este 2016. Llegó a la competencia con la meta de quedar dentro de los 10 de la general, pero poco a poco el camino se le abrió, tuvo las fuerzas para seguir de largo, ganó una etapa, fue líder por un día, pero sus fuerzas la alcanzaron hasta el penúltimo día, cuando le entregó el testimonio a Nibali.

Ya había acabado en un top 5 de una grande, el año pasado en la Vuelta a España, allí se impuso en dos jornadas parciales y fue líder, pero al final Fabio Aru fue más fuerte que el resto.

Hoy, la vida le da una revancha al ciclista bogotano, que estuvo a punto de irse del ciclismo por una caída en el Trofeo de Laigueglia en 2013, pero su perseverancia y ganas de salir adelante lo sostuvieron. El euqipó Orica, mientras se recuperaba de la lesión del brazo, le echó una mano, lo firmó y no se han arrepentido.

Era todo para Johan Esteban Chaves en el ciclismo. Por su mente no pasaban sino los gratos recuerdos de haber sido el campeón del Tour de l’Avenir del 2011 y de lo que había hecho hasta el momento encima de su bicicleta, porque ya había tomado la decisión de no ir más, de no salir a entrenar, de bajarse de la máquina por siempre, porque la fuerza y la movilidad de su brazo derecho eran casi nulas debido al accidente en el Trofeo de Laigueglia, aquel 16 de febrero del 2013.

De ese día no se acuerda de nada, solo de que en el kilómetro 100 pasó por la zona de alimentación. Luego, se despertó en el hospital y a su lado estaba el DT del Colombia Coldeportes, el italiano Óscar Pellicioli, quien le contó el accidente. Esteban pidió hablar con su familia, y el técnico le dijo: “Pero si ya has hablado dos veces con ellos”.

El choque contra una señal de tránsito le ocasionó varias heridas de importancia. Poco a poco salió del trauma craneoencefálico, de la fractura descompuesta de la clavícula y fractura del yunque derecho, de la fuerte contusión pulmonar, la fractura malar y del esfenoides derecho. El tema que más preocupaba era el de la clavícula.

Después de la cirugía la evolución no fue la mejor, su brazo no se movía y esto comenzó a inquietar a todos en el equipo, a su familia y a él mismo. El plexo braquial, el conjunto de nervios que desde el cuello dan sensibilidad y movilidad en el brazo, estaba destrozado.

Había que operar lo más rápido posible, sí o sí, o se perdería un buen ciclista. Chaves fue sometido a una intervención quirúrgica por los médicos Gustavo Castro y Julio Sandoval, el 15 de mayo de ese mismo año del accidente, de la que salió bien.

“La operación fue compleja, dura, tanto, que duró 14 horas. Lo más peligroso era que estaban comprometidos dos nervios y si no se intervenían pues él hubiera perdido la movilidad por completo”, dijo Castro.

El médico advirtió que dieron una espera de seis semanas para saber si la lesión evolucionaba y no se requería de la cirugía, pero al ver que el brazo no se recuperaba, pues insistieron en la operación.

“Es que si no se hacía, pues hoy no estaríamos hablando del Esteban líder de la Vuelta a España, porque se habría perdido para el ciclismo. Tomamos riesgos, porque no era fácil, pero nos damos cuenta de que Chaves es una de esas personas que se recuperan bien de una lesión tan delicada, porque otros se quedan sin su brazo”, añadió el médico.

Decisión tomada

A pesar de todo, Esteban insistía en no volver a la bicicleta, en dejar el ciclismo, porque le daba miedo, no creía que después de tener el brazo inmovilizado le sirviera para coger el manubrio y frenar. Oliverio Cárdenas, hoy técnico del Coldeportes Claro, lo vio mal, con el ánimo abajo y la decisión tomada.

Por eso fue a la casa a visitarlo y le dijo que a las 7:30 de la mañana del día siguiente se encontraran para entrenar, y Chaves aceptó.

“Tranquilo, yo lo llevo despacio, cogido del carro y si se cae, pues nos caemos todos”, le dijo Oliverio. Con miedo se subió a la bicicleta y comenzó a rodar. Al otro día volvió a la práctica y se tomó confianza.

“Le hicimos comprar una polea para que hiciera terapia mientras veía televisión y con la fisioterapia, pues el brazo se fue recuperando”, recordó Cárdenas.

De ahí en adelante, la historia para Johan Esteban cambió. Una llamada del equipo del World Tour, la máxima categoría del ciclismo mundial, Orica (Australia), lo tomó por sorpresa, porque le ofrecían un contrato. “No era posible, yo estaba en cama, recuperándome, pero hice pruebas y me firmaron”, contó Chaves. Cárdenas lo impulsó, le dijo que aceptara.

Y es que el otrora embalador y figura de la Vuelta a Colombia tiene mucho que ver en la vida de Esteban.

En 2002, el papá del hoy líder de la Vuelta a España le pidió el favor a Cárdenas de que le prestara una bicicleta, porque su hijo iba a correr un duatlón (atletismo y ciclismo).

Oliverio tenía una máquina sin estrenar que le había comprado a su hijo y se la dio. Luego, tuvo a Chaves en la Liga de Bogotá, lo llevó al equipo Colombia es Pasión, con el que ganó el Tour de l’Avenir.

Hoy, Chaves es otro. Agradece a todos los que en esos momentos le dieron un consejo, le extendieron la mano, pero volver no fue fácil.

“Perdí todo: ritmo, fuerza, resistencia, fondo, pero también gané muchas cosas: valoro mucho la buena salud, estar con mi familia, con los seres queridos, son cosas que uno a veces descuida y no debe ser así. Ese año que estuve parado me dio madurez de vida”, le dijo a EL TIEMPO.

Más golpes de vida

Esteban Chaves nació el 17 de enero de 1990, en Bogotá. Llegó al mundo en la Clínica San Pedro Claver de Bogotá. Cuenta Carolina, su mamá, que duró en gestación 10 meses, por lo que fue necesario que naciera por cesárea.

A sus 7 años llegó al bicicrós. En una válida distrital derrapó en una curva, precisamente antes de tomar la recta final, y se raspó la cara. Ese día tomó la decisión de no ser ciclista, por lo menos eso se lo comunicó a su papá, que estaba con él.

Jairo lo respaldó, pero tenía que ver la manera de que lo fuera, porque él solo pudo competir de forma aficionada, no tuvo la oportunidad de llegar al profesionalismo.

“Tal vez lo presioné mucho, porque pensé que mi frustración como ciclista profesional la podía suplir Esteban, pero no”, recordó Jairo.

Sin embargo, todo cambió. Esteban practicó el atletismo. Ganó la Carrera Atlética de Soacha en la categoría infantil y con la bicicleta prestada obtuvo la victoria en el duatlón de Guatavita, en febrero del 2002.

Ese triunfo fue clave, porque Esteban le dijo a su papá que le comprara una bicicleta y él no lo dudó.

En alguna ocasión, Gonzalo ‘Parlante’ Agudelo, un exciclista colombiano, se comunicó con Cárdenas y le preguntó que si no tenía un muchacho para llenar un cupo en el equipo Trek que se formaba en Medellín y Oliverio no dudó en recomendar a Esteban.

“Sabía de sus condiciones y era fácil decidirme por alguien. Chaves siempre mostró condiciones y allá duró como dos años”, señaló Cárdenas.

Esteban era buen estudiante, no perdió ningún año y se graduó de bachiller en el 2006, pero por sus compromisos con el deporte no estuvo en la ceremonia de clausura del Colegio Jorge Eliécer Gaitán, por lo que se vio obligado a recibir el cartón por ‘ventanilla’. “Estaba compitiendo en la Vuelta al Futuro”, contó Esteban.

Comenzó a estudiar administración deportiva en la Universidad de Cundinamarca, en Soacha, a la par con sus entrenamientos, viajes y carreras, algo que lo puso a pensar. “Se fue por el ciclismo y lo apoyamos”, precisó Carolina.

Le ayudaba a Jairo en la fábrica de madera que tenía. No era muy afín con esa labor, pero colaboraba. Jairo coleccionaba revistas de ciclismo y el pequeño Esteban recortó las fotos de sus ídolos: Iván Basso, Jan Ullrich, Santiago Botero y Mario Cipollini y las pegó sobre madera, algo que hoy aún conserva, al igual que los uniformes que ha utilizado.

Ayuda a los demás

El pedalismo para Esteban no es una profesión, es el amor de su vida, vive para él. En el 2012, con Jairo y Marco Tulio Ruiz, concretaron la idea de formar un club de ciclismo, el que hoy tiene por nombre Esteban Chaves y está integrado por 110 muchachos.

“Nos dio autorización de poner su imagen. Yo me retiré de trabajar y estoy dedicado al club. Esteban ayuda, claro. Gracias a sus contactos los integrantes de esta familia reciben regalos como uniformes, bicicletas, son un incentivo para ellos”, contó Jairo.

El ciclista del Orica advirtió desde que se lanzó la idea del club, que los integrantes del mismo debían ganarse las cosas, ir creciendo. “Eso se hace, aunque él está pendiente de todo”, declaró Jairo.

Y esa es la misma recomendación que Esteban le hace a su hermano, Brayan, que también incursiona en el ciclismo. Le advierte que hay que ir con tranquilidad, sin afanes, pero que hay que conseguir todo por los propios medios. No le da dinero, más bien le da forma: le trae uniformes de Europa y Brayan los vende.

Hoy, la vida de la familia Chaves Rubio ha cambiado desde aquel 2011 cuando el hijo mayor ganó el Tour de l'Avenir. Todo gira en torno al ciclismo, con Esteban corriendo en Europa y el club consiguiendo recursos para participar en la Vuelta del Futuro, el Tour del Porvenir y la Vuelta de la Juventud, todo con bajo perfil.

El padre contó que antes de la participación en la Vuelta a España, Esteban le había expresado su preocupación porque este año no había ganado. Entrenó por espacio de siete semanas y viajó días antes del comienzo de la ronda ibérica, con la incertidumbre de lo que iba a pasar.

Una vez llegó a Europa recibió una buena noticia: Orica le prolongó el contrato hasta el 2018. Chaves había firmado hasta 2016, pero las victorias del 2014 en el Tour de Suiza y en el Tour de California, además del título del mejor joven del Tour de Pekín confirmaron la categoría del ciclista colombiano.

Esteban Chaves corrió su segunda Vuelta a España y su tercera carrera de tres semanas. En la ronda de 2014 terminó de 41 y en el pasado Giro de Italia ocupó la casilla 55, y todos estos resultados con el 80 por ciento de movilidad del brazo derecho, el mismo que levantó el domingo pasado en Caminito del Rey para ajustar su primera victoria de etapa en una competencia grande y le permitió ser el líder de la Vuelta.

Tiene 26 años, llegó al Giro con mucha expectativa y fue ganando acciones para luchar por el título. Ganó una etapa, la reina, fue líder un día y terminó de segundo detrás de un Vincenzo Nibali inmenso, que le ganó porque remató mejor, pero lo hecho por el ciclista bogotano no tiene nombre, fue el encargado de hacer soñar a un país que hoy lo felicita por todas las emociones que le dio. ¡Grande, chavito!

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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