Dos memorias de la masacre de Arboleda, en Caldas

Dos memorias de la masacre de Arboleda, en Caldas

Una teniente y un expolicía reconstruyeron la toma de las Farc al corregimiento.

notitle
29 de mayo 2016 , 09:00 a.m.

No jugaron fútbol con cabezas. Se puede decir que es un mito la famosa escena que se ha contado tanto sobre la toma de las Farc al corregimiento de Arboleda, en Pensilvania (Caldas), ocurrida el 29 de julio de 2000.

Al menos esa es la conclusión de dos trabajos independientes y con enfoques diferentes, a pesar de que ambos tienen origen en la Policía, institución que puso 13 de los 18 muertos y un desaparecido que dejó la masacre.

Por un lado, el intendente (r) Alexander Ballesteros, que a raíz de una conversación casual con el hermano de una víctima emprendió la tarea de escribir un libro con los relatos de los sobrevivientes que lanzó la semana pasada con el título ‘Arboleda, Caldas: horror y esperanza’.

Por otro, la teniente Martha Lucía Ballesteros, que dirige un grupo de investigación académica de la Escuela de Carabineros Alejandro Gutiérrez, en Manizales, reconocido por Colciencias en categoría C, dedicado a reconstruir las tomas guerrilleras del Eje Cafetero en el marco de un proyecto nacional de memoria histórica. Los dos le contaron sus hallazgos a EL TIEMPO.

¿Cómo trabajó cada uno?

Alexander Ballesteros (AB): Duré un año en el trabajo de campo entre 2004 y 2005. Busqué a los sobrevivientes, a la esposa del policía que nunca apareció y al corregidor del pueblo. Hablé con ellos y, por diferentes razones, me desentendí del tema por un tiempo. Solo escribí el libro hasta el año pasado.

Martha Gallego (MG): Nosotros empezamos a inicios del año pasado. La Dirección Nacional de Escuelas ordenó la reconstrucción la memoria histórica del conflicto. En el Eje Cafetero empezamos con Arboleda por el número de víctimas. Este año estamos con Montebonito (Caldas).

El grupo está compuesto por seis personas, cinco de ellas son policías, expertos en diferentes áreas como la psicología, el derecho y el trabajo social.

¿A qué conclusiones llegó?

MG: Hubo víctimas de ambas partes. No podemos estar catalogados como víctimas o victimarios. En los registros había niños combatientes (en la guerrilla), incluso niñas embarazadas que perdieron la vida. No hay una diferencia tan marcada como parece.

¿Y qué aprendieron del contacto con las víctimas?

AB: Que el dolor sigue a pesar de los años. No podría decirle si hay perdón, pero sí rabia.
MG: En mi caso, la resiliencia, la capacidad de los seres humanos y de los colombianos para reponernos a esas situaciones y ponernos nuevas metas. Muchos de los muchachos son profesionales y dos de los hijos de las víctimas siguieron la carrera policial. Además, que la reparación económica no es suficiente. Y también sobre la importancia de educar para la paz.

¿Están satisfechas con que ‘Karina’, que comandó la toma, sea gestora de paz?

MG: Algunas han ido a audiencias donde ha habido espacios de perdón. Pero ha sido más difícil para la familia del agente (Nicolás Ramírez) que no apareció, porque no ha podido cerrar su duelo.

AB: Esa es la pregunta de la señora Alba, la viuda: ¿dónde lo enterraron? Para tener al menos sus restos.

¿Fue verdad el partido de fútbol con cabezas?

AB: Yo vi muchos de los cuerpos cuando llegaron al aeropuerto. Ninguno estaba sin cabeza.

MG: No hay pruebas reales de que eso pasara en las actas de defunción, aunque fueron hechas a las carreras. Parece más un mito.

MANIZALES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.