Cómo tocará el bolsillo de la gente el Plan de Desarrollo de Bogotá

Cómo tocará el bolsillo de la gente el Plan de Desarrollo de Bogotá

Distrito acudió a peajes, tasas, cobros y valorizaciones que el Concejo aprobó en comisión.

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28 de mayo 2016 , 07:51 p.m.

Los habitantes de Bogotá y el sector privado pueden empezar a prepararse para ayudar a dar la plata que le hace falta al Plan de Desarrollo del alcalde Enrique Peñalosa para quedar totalmente financiado. En total, poner en práctica lo propuesto por la Administración costará 89,5 billones de pesos durante sus cuatro años de gobierno, pero hacen falta cerca de 30 billones.

Toca hacer vaca, porque el Distrito apenas cuenta con unos 17 billones de presupuesto al año (sin contar la inflación), que provienen de los impuestos que pagan los ciudadanos, las transferencias de la Nación, los recursos de capital y los empréstitos. (Lea: Estos serían los cobros para mejorar la movilidad en Bogotá)

Esta semana, el Concejo aprobó casi todos los artículos que habilitan los mecanismos de gestión de recursos adicionales que propuso el Distrito dentro del Plan de Desarrollo.

Pagan los carros

Los cabildantes aprobaron una tasa de libre circulación, para que los propietarios de vehículos que no quieran tener pico y placa se liberen de la medida a cambio de pagarle a la ciudad por ello.

Por esta vía se canalizaría 1 billón de pesos, que se reinvertirá en el fortalecimiento del transporte público. Justamente, el Concejo aprobó que el Distrito use 450.000 millones para comprar buses viejos y pagar rentas, para destrabar el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). (Además: Concejo de Bogotá aprobó la venta de la ETB en comisión)

La expectativa, según le dijo esta semana el secretario de Gobierno, Miguel Uribe, es que cada carro aporte, voluntariamente y una vez al año, alrededor de 3 millones de pesos.

La medida fue tildada como “inequitativa” por los concejales Celio Nieves, Venus Albeiro Silva (Polo Democrático) y Juan Carlos Florez (ASI), en vista de que ella solo se beneficiará quien tenga la plata.

Y los dueños de carros seguirán pagando, porque se autorizó un cobro adicional: el de estacionamiento en vía, similar al de ciudades que tienen parquímetros. De ahí se espera que salgan 373.000 millones. La tarifa por vehículo o por hora aún no se ha definido. (Lea: 'El Distrito no puede rentabilizar a la ETB')

“El Concejo no aprobó y tumbó una tasa en los parqueaderos públicos de privados”, aclaró Ortiz.

Tanto la exención de pico y placa como el estacionamiento en vía deberán ser reglamentados mediante nuevos proyectos de acuerdo que definan las tarifas. Así, irán de nuevo al Concejo, y ahí se dará otra batalla cuyo resultado puede ser coherente o no con la mayoría que en la comisión del plan aprobó las medidas, según el momento político.

Peajes urbanos

El otro artículo que le sacará otros pesos del bolsillo a la gente es el que autoriza la instalación de peajes urbanos en los proyectos viales de alianza público-privada (APP) para los accesos a la capital y cuya viabilidad estudia el Distrito.

Lo que se recaude, unos 13 billones de pesos a 20 o 30 años –según el tiempo que se conceda a los privados–, irá exclusivamente para pagar la inversión de las empresas que hagan las obras.

“El Concejo introdujo en el plan la obligación de dejar alternativas, carriles en los que no deban pagar los ciudadanos. Así, los nuevos carriles, que serán más rápidos, tendrán los peajes y descongestionarán los demás carriles donde no se paga, según la voluntad de los conductores”, señaló Ortiz.

(Lea también: Bogotá, a superar el karma de la mala atención en salud)

Pero estas inversiones dependen de dos cosas. En primer lugar, de que haya privados que quieran y tengan el capital para hacer los megaproyectos. Segundo, que estén bien estructurados y hagan cierre financiero, error que le costó la inviabilidad a la APP del tranvía de la avenida 68.

Lo que no se pagará a través de nuevos cobros es el metro, para el cual la Nación ya se comprometió a aportar 18,6 billones, y el Distrito, $ 4,1 billones, ambos por la vía del crédito.

También se le sacará jugo a la tierra. Primero, con el cobro de valorización para nuevas obras. Este mecanismo, pese a ser impopular, es el que ha impulsado la construcción de obras en la ciudad: el puente de la calle 100 con 15, la avenida Ciudad de Cali, la calle 153 (entre la Autonorte y la avenida Boyacá) y la ampliación de la avenida Suba, entre otras.

¿Cuánto pagaría cada dueño de predio para juntar esos 1,7 billones de pesos? Depende del paquete de obras, del tipo de proyectos y las zonas donde se ubiquen. Es incierto aún.

(Además: La venta de ETB o el costo de no haber hecho las obras)

La mala reputación del cobro es merecida: los atrasos, los recursos que no alcanzan para terminar las obras y casos de corrupción minaron la confianza ciudadana, que hoy espera los 11 proyectos aprobados por el Concejo en el acuerdo 523 del 2013.

De ellas, nueve están atrasadas y, no obstante que se recaudaron 353.000 millones de pesos, la desfinanciación ronda los 550.000 millones.

Se logró que el Concejo aprobara que sea el Distrito, y no los ciudadanos, el que pague ese déficit, y que además alargaran el plazo para el inicio de obras hasta finales del 2018”, dijo el secretario de Planeación, Andrés Ortiz.

Otros recursos inciertos, por ahora, son los que vienen de la gestión del suelo, es decir, de cobros a constructoras para hacer edificios más altos (derechos de edificabilidad y cargas urbanísticas) o de plusvalías.

La incertidumbre está en que hay que generar planes parciales para proyectos que hoy no existen. Sin eso no se puede calcular el beneficio para la ciudad, ni quiénes pagarán, ni con cuánto contribuirán. “Aunque no es parte del Plan de Desarrollo, el POZ del norte da un ejemplo. De ahí saldrían 3,5 billones de pesos, que se reinvertirían en las vías, la infraestructura y los servicios públicos de esa zona”, señaló.

El POZ tiene 2.014 hectáreas, de las cuales 466 son urbanizables, un área cercana a dos veces Ciudad Salitre. (Lea también: Acción de ETB se ha valorizado 18 % en los últimos tres meses)

Las otras dos fuentes de activos son la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), cuyo valor en bolsa hoy es de 2,5 billones, pero que sería vendida más cara para cederle el control a quien la compre, y la de la Empresa Férrea Regional, de la cual TransMilenio compró en diciembre del 2013 el 51 por ciento de las acciones por 3.900 millones de pesos.

Entes de control y ciudadanos critican

Más allá de la polémica venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), los organismos de control ya se han lanzado a hacer advertencias sobre el Plan de Desarrollo.

La Contraloría se centró en la ausencia de estudios para la venta de la ETB y para las obras del metro, que al cambiar su diseño subterráneo por uno elevado tiene cualidades técnicas diferentes.

Jorge Castellanos, presidente de la ETB, ha dicho que los estudios con los que cuentan son suficientes para que el Concejo autorice la venta, y que los estudios de profundidad que exige la Ley 226 de 1995 deben ser contratados con la banca internacional, son costosos y deben reservarse para cuando el cabildo apruebe la venta.

Además, consideran que la empresa puede recuperar sus finanzas sin enajenar las acciones en manos del Distrito.

En cuanto al metro, el ente de control que vigila el presupuesto cuestionó que el Concejo autorizó comprometer vigencias futuras por 4,1 billones de pesos (corresponden al 30 % que debe dar el Distrito) sin que haya estudios detallados.

Esos análisis, según el gerente del Metro, Andrés Escobar, se contrataron con la firma francesa Systra y estarán listos en el segundo semestre de este año. También se critica la financiación del plan, preocupación que comparte la Veeduría, que cuestionó que las fuentes de financiación para el 30 % del plan sean inciertas y deban gestionarse a riesgo de no concretarse.

Esta semana también hubo críticas porque el anteproyecto del Distrito se presentó al Consejo Territorial de Planeación, paso obligatorio para poder llevarlo al Concejo, y no incluyó la venta de la ETB, ni los peajes, ni el cobro de una tasa para no tener pico y placa.

El Consejo, que es un órgano de participación ciudadana, tildó de ilegal la situación, además de violatoria del derecho ciudadano a la participación.

NATALIA GÓMEZ CARVAJAL
Subeditora de Bogotá
En Twitter: @nataliagoca

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