El revelador silencio del alto mando del Eln

El revelador silencio del alto mando del Eln

Su resistencia a la exigencia de liberar a secuestrados demuestra que no están listos para la paz.

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28 de mayo 2016 , 07:38 p.m.

El silencio de la delegación del Eln en los diálogos con el Gobierno frente al secuestro de Salud Hernández-Mora y los periodistas de RCN Diego D’Pablos y Carlos Melo durante los días que este duró fue tan desconcertante como sintomático de lo que está ocurriendo dentro de esta guerrilla.

Una de las primeras acciones del Gobierno tras la desaparición de Salud en el Catatumbo fue usar los canales de comunicación que tiene con los delegados del Eln para el proceso de paz. Se les hizo una pregunta puntual: “¿Tienen secuestrada a Salud?”, y una exigencia: “En caso de que sí, exigimos que la liberen inmediatamente”.

Nunca hubo respuesta de quienes, se supone, representan al Eln y forman parte del alto mando de esta guerrilla.

Información de inteligencia del Estado permitió confirmar, el jueves, que la periodista hispanocolombiana y los reporteros de RCN Televisión estaban en manos de ese grupo armado.

Lo que esto demuestra es que los mandos del Eln no tienen control sobre sus tropas, o que esa guerrilla no ha tomado la decisión política de hacer la paz. Incluso podría demostrar las dos cosas.

No de otra manera se entiende que durante los seis días de secuestro de Salud Hernández, los delegados del grupo armado en los diálogos fueran incapaces de dar una respuesta al Gobierno.

No es explicable tampoco, ni tiene justificación, que los jefes del Eln, que han dado entrevistas a distintos medios de comunicación desde que anunciaron con el Gobierno en Venezuela el pronto inicio de una negociación formal de paz, no hayan dado la cara frente a un hecho de tan alto impacto, como el secuestro de una periodista crítica del proceso de paz.

Esa actitud confirmaría no solo que esa guerrilla no tiene una real voluntad de paz, a pesar de que sus jefes no se cansan de repetir que es el Gobierno el que no la tiene, sino también que los frentes gozan de tal autonomía, que eso haría extremadamente compleja una eventual negociación con este grupo armado.

El hecho de que la entrega de Salud y los periodistas de RCN haya sido gestionada directamente por los guerrilleros que los secuestraron con los párrocos de la zona, demuestra, por lo menos, que hay una brecha grande entre las tropas y los mandos centrales de la guerrilla del Eln.

Y que el secuestro de los periodistas haya ocurrido precisamente cuando el obstáculo para iniciar una negociación formal de paz ha sido la negativa de esta guerrilla a liberar a los siete secuestrados que, según el Gobierno, tiene en su poder, ratifica esa desconexión.

El balón, en la cancha del Eln

El rechazo rotundo del país frente al delito del secuestro, que volvió a manifestarse en estos días, deja al Eln ante el dilema de cumplir o no la exigencia del presidente Juan Manuel Santos de liberar a todos los secuestrados si quiere iniciar un proceso de paz.

En últimas, lo que hizo el Presidente el viernes al ratificar esta condición fue dejar en manos del grupo guerrillero la decisión de formar parte de la paz o quedarse por fuera de ella.

Santos dejó el balón en la cancha del Eln, y le corresponde a esta guerrilla dar una respuesta clara y pronta al Gobierno y al país.

El jueves, el padre Francisco de Roux publicó en EL TIEMPO una carta abierta a ‘Pablo Beltrán’, uno de los delegados del Eln en los diálogos, en la que le dijo: “Ustedes, paradójicamente y por razones distintas, han terminado unidos a la extrema derecha para formar juntos el bloque de los que se oponen a la paz, ya que quieren la otra paz, que será dentro de cinco o diez años, después de miles y miles de víctimas”.

El mismo De Roux afirmó que dirigía la carta a ‘Pablo Beltrán’ porque él es uno de los jefes guerrilleros que “escuchan”. Es sabido que es uno de los moderados del Eln.

Tan paradójico como que ese grupo se esté alineando con los que no quieren la paz, como lo afirma el sacerdote jesuita, es que el Eln vaya en contra de uno de sus principales referentes políticos, el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, quien en su libro ‘La paz en Colombia’ repudió el secuestro y retención “de civiles ajenos a la guerra”.

Y si esto pudiera parecerle poco a esa guerrilla, el viernes, horas antes de la liberación de los periodistas, el máximo jefe de las Farc, ‘Timochenko’, escribió en su cuenta de Twitter: “Hoy es Salud Hernández, mañana cualquier colombiano. Esas prácticas deben terminar para siempre en Colombia. La paz impone su libertad”.

Como queda claro, al Eln le resultará imposible resistirse a la exigencia del presidente Santos –y del país– de liberar a todos los secuestrados para iniciar un diálogo formal de paz. Salvo que, efectivamente, esa guerrilla ya haya decidido reconocer que no está lista para la paz.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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