El orgasmo masculino / Sexo con Esther

El orgasmo masculino / Sexo con Esther

Los hombres no han entendido que la eyaculación, la erección y el orgasmo son procesos distintos.

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28 de mayo 2016 , 07:03 p.m.

Bueno, señores, ya es tiempo de que vayan entendiendo que erección, eyaculación y orgasmo son tres procesos diferentes, así ustedes los perciban como un combo que entra en escena de manera simultánea a la hora del polvo.

Pues sepan que hay hombres que llegan al orgasmo sin eyacular y también los hay que eyaculan sin el rigor de una buena erección.

Así es. El problema es que hay confusión porque estas funciones, que tienen que ver con el aquello, confluyen en su pene, por lo que todo lo que pase por esa zona lo rotulan como un todo sin mayores averiguaciones. Lo que interesa, parece ser, es que el asunto funcione y punto.

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Y así sea por cultura general, los machotes deberían saber que la elevación de sus astas está relacionada con una respuesta de los vasos sanguíneos; el orgasmo con un mecanismo más centrado en su sistema nervioso y la eyaculación con su equipamiento testicular y aledaños.

Si se fijan bien se darán cuenta de que la eyaculación ocurre, por lo general, unos instantes después del desvanecimiento del orgasmo, y aunque no es habitual, algunos pueden prescindir de la expulsión del semen y quedarse solo con la sensación orgásmica.

Será tan dependiente la eyaculación de las neuronas, que se dice que con entrenamiento y concentración se logra controlar, al punto que esa es la meta de quienes pregonan el llamado sexo tántrico.

Valga decir que orgasmo y eyaculación también toman caminos diferentes como consecuencia de males urológicos o el consumo de ciertos fármacos. Ese es el caso de las eyaculaciones retrógradas, que expulsan el semen hacia la vejiga; mejor dicho, ellos sienten que ya, pero se preocupan cuando no ven nada.

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Ahora: si revisan su historial seguramente todos podrán recordar por lo menos un episodio en el que eyacularon sin la presencia de las queridas erecciones; eso suele ocurrir en casos de fuertes excitaciones después de abstinencias prolongadas.

Habrán experimentado que con un simple roce terminan, casi sin que su mejor amigo se percate. Esto puede ocurrir también durante la masturbación o un simple juego sexual en el que las ganas les ganan.

Señores: si empiezan por aceptar que sus concepciones sobre eyaculación, erecciones y orgasmos están más ligadas a lo reproductivo que al placer, y que hay otras formas de disfrute, las cosas para ustedes serían de maravilla y no solo sobre el catre. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Especial para EL TIEMPO

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