Estos son los empresarios detrás del polémico amanecedero de la 140

Estos son los empresarios detrás del polémico amanecedero de la 140

Esposo de exconejita de Playboy y un campeón de póquer están en junta directiva del establecimiento.

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28 de mayo 2016 , 06:26 p.m.

Vecinos del barrio Cedritos, en el norte de Bogotá, completan dos años librando una batalla legal para que las autoridades cierren el local 140 House, que ofrece rumba corrida hasta por 72 horas, en plena zona residencial.

Aunque han denunciado riñas entre borrachos, música electrónica que sobrepasa los decibeles y horarios permitidos, y hasta supuestas amenazas de demandas por quejarse, no han podido lograr su clausura, a pesar de que se ha demostrado que están perturbando la tranquilidad de niños y de personas de la tercera edad.

(Lea: Tras escándalo, amanecedero en Cedritos sigue incumpliendo las normas)

De hecho, aunque el lugar ha sido sellado en siete ocasiones, lo reabren con el argumento de que no se trata de un bar, sino de una corporación privada para la formación de DJ, sin ánimo de lucro y sin horario.

Lo paradójico es que los vecinos ni siquiera saben contra quién están librando esa batalla porque en los documentos públicos de 140 House tan solo aparece el nombre de Juan Carlos Mosos Wandurraga, un DJ que hace una semana le dijo a EL TIEMPO que él solamente se encargaba de programar la música del lugar.

(Además: DJ Moss aún aparece vinculado a polémico bar en Cedritos)

Pero este diario investigó y estableció que, en realidad, detrás del polémico sitio hay reputados empresarios de la rumba. Además, que desde noviembre del 2015 la corporación está oficialmente liquidada por orden de la Alcaldía Mayor, que decretó su disolución, luego de una visita de inspección. Sin embargo, sigue funcionando sin problema alguno.

La junta directiva

En efecto, según documentos privados en poder de este diario, además de Mosos, de 44 años, en la junta directiva de la corporación figuran Orlando Vásquez Quintero, Bernardo Adolfo Fonseca Elze y Mariano José Ojeda Gómez.

Ojeda es un reconocido campeón internacional de póquer nacido en Valledupar y quien aparece, junto a Mosos, como directivo de House Company Colombia S. A. S., domicilada en Cartagena y dedicada también al negocio de la rumba. (Lea: Cancelan tarjetas de circulación en carros del Senado)

Fonseca Elze, quien figura en la junta directiva de 140 House como tesorero, es tal vez el más reconocido. Se trata del esposo de la exconejita de Playboy Renata González. Además, él y Mosos figuran como accionistas de la famosa discoteca Ámbar, en la calle 93 con carrera 11A, un sitio de rumba para estratos altos que, al contrario de 140 House, funciona solo hasta las 3 de la mañana.

Entre las tareas que se le asignaron a Fonseca en 140 House están las de encargarse de todas las actividades bancarias, recaudar la cartera y llevar los libros de contabilidad. Orlando Vásquez, también miembro de junta, es otro DJ conocido como Obby.

Según los documentos de creación del establecimiento, los empresarios buscaban vincular a su corporación a personas “con valores intrínsecos que encuentren en el servicio social y en el trato con la comunidad un espacio de respeto por el género, brindando espacios de solidaridad y justicia social”. (Lea: Club en el norte de Bogotá puso a vecinos a vender sus apartamentos)

De hecho, entre sus objetivos, además de formar DJ, ofrecen conferencias para “el buen comportamiento y las buenas costumbres de sus asociados”.

Pero los vecinos, que han documentado en videos y fotos lo que pasa en 140 House, aseguran que hay elementos suficientes para que el local deje de funcionar en la zona por ser centro de escándalos y disturbios. De hecho, EL TIEMPO obtuvo un documento en el que los propios miembros de la junta directiva ordenaron la liquidación de la corporación, la cual iba a tener una duración inicial de 25 años.

Liquidada

En efecto, el 21 de noviembre del 2015, a las 7 de la noche y después de la visita de funcionarios de la Alcaldía Mayor, hubo una reunión extraordinaria de la junta directiva en la que manifestaron la voluntad de los asociados de disolver y liquidar la corporación.

Y aunque por unanimidad votaron que sí, la rumba continuó. De nada sirvieron dos resoluciones posteriores de la Alcaldía de Usaquén en las que se les ordenó su cierre definitivo.

EL TIEMPO buscó a Mosos y a Fonseca para que explicaran esa situación y para conocer su postura sobre las quejas de los vecinos, pero al cierre de esta edición no habían respondido los mensajes que se les dejaron en el teléfono de la discoteca Ámbar.

Sin embargo, los voceros de 140 House afirman que tienen la documentación en regla, que la legislación colombiana les permite asociarse en ese tipo de corporaciones y que esperarán la decisión del Consejo de Justicia del Distrito para determinar si pueden seguir funcionando.

Mientras esto sucede, la Alcaldía de Usaquén y el comandante de Policía de la zona patrullan el lugar todas las noches para garantizarles a los vecinos el derecho a la tranquilidad, previsto en la ley.

“El exceso de ruido en ambientes vecinales genera serias implicaciones en la salud y la calidad de vida de quienes deben padecer la contaminación auditiva (...). También afecta el derecho a la tranquilidad como manifestación del derecho a la intimidad personal y familiar”, sentenció la Corte Constitucional hace apenas tres meses, y les pidió a las autoridades municipales hacer respetar la norma. Pero en Cedritos eso aún no pasa.

‘Buscamos la tranquilidad de los vecinos’: Alcaldía

La alcaldesa de Usaquén, Mayda Velásquez, confirmó que la última palabra sobre el funcionamiento de 140 House la tiene el Consejo de Justicia, que asumió el caso en abril y fallaría antes de cinco meses.

“En octubre del 2015, la Secretaría General de la Alcaldía Mayor decretó la disolución y liquidación de esa corporación, y ante la medida la Alcaldía local procedió a ordenar su cierre definitivo por infringir normas sobre uso de suelo y límites de ruido y horarios”, explicó. Luego, el 21 de diciembre, se negó la apelación de 140 House y se confirmó la orden de cierre.

Y aunque se sabe que están buscando un cambio de personería jurídica para seguir funcionando, la alcaldesa fue clara en advertir que esto no afectaría el proceso que se sigue. “Según el Código de Policía, sin importar el nombre que emplee o el lugar donde esté, se considera un mismo establecimiento, siempre y cuando desarrolle la misma actividad, tenga el mismo dueño o tenedor e incluso igual amoblamiento. Lo único que buscamos es la tranquilidad de los vecinos. Por eso seguiremos patrullando”, señaló.

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