'Ciudadanos no están a favor de la megaminería o el petróleo'

'Ciudadanos no están a favor de la megaminería o el petróleo'

Victoria Emanuelli de Change.org, analiza el 'boom' de las peticiones ambientales en el país.

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27 de mayo 2016 , 07:37 p. m.

“Mi nombre es Melissa y estoy preocupada por la expedición de la licencia para que puedan hacer perforación petrolera en Caño Cristales, uno de nuestros tesoros naturales. Con esta licencia, Caño cristales y todo el ecosistema de La Macarena se verá afectado por los impactos de la explotación petrolera”.

Muchas de las historias comienzan así: contando quiénes son, por qué quieren cambiar su realidad y luego pidiendo apoyo para su causa. Este año Melissa Jiménez Vivas comenzó una petición en el portal Change.org para tumbar la licencia ambiental que le permitía a la multinacional Hupecol hacer exploración petrolera en un área aledaña al parque nacional natural Tinigua, que hace parte de la región biodiversa La Macarena, donde también se ubica Caño Cristales, conocido mundialmente por ser el río de los cinco colores.

Tras un mes en la plataforma de peticiones, y luego de alcanzar una acogida viral en redes sociales y en medios de comunicación, la petición de Melissa alcanzó 40,266 firmas de ciudadanos que como ella se resistían a que la extracción petrolera llegara a estos parajes de biodiversidad.

El 21 de abril de este año Melissa actualizó en el portal que su campaña había conseguido la victoria. “Hoy quiero agradecer de nuevo a los más de 40 mil colombianos que alzamos la voz por la protección de lo que es nuestro, de caño cristales y de la Sierra de la Macarena. Gracias a nuestra movilización logramos que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales haya revocado la licencia ambiental para explorar y luego explotar hasta 150 pozos en la Serranía de la Macarena”.

Desde el 2013, cerca de 14.698 colombianos han hecho peticiones para que haya cambios en temas como salud, justicia social, derechos humanos y medioambiente.


En este último tema se han generado 242 peticiones y en lo que va del 2016 ya se han creado alrededor de 41 mociones en el portal Change.org, una de las plataformas más reconocidas en el ámbito internacional para generar movilización social.

“El tema del medioambiente es casi la tendencia de Colombia. En general, hay cada vez más peticiones en este sector. El nivel que tiene Colombia es increíble”, explica Victoria Emanuelli, directora de Campañas de Change.org para América Latina.

De hecho, la petición colombiana que más firmas ha conseguido es la Ley contra el maltrato animal que obtuvo 127.688 firmas y que finalmente se consolidó como una victoria con la sanción presidencial de esta norma en enero de este año.

Durante el último año, en temas de medioambiente, han obtenido apoyo la campaña que pide que Colombia no use asbesto, la defensa de Caño Cristales en contra del petróleo y el llamado de atención para que en el Valle del Cocora no haya megaminería.

Sin embargo, otras campañas más locales también han tenido éxitos. Por ejemplo, Juan Pablo Giraldo Lalinde, habitante de Cali, promovió durante un año su pedido para que el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente de su ciudad hiciera reforestación y vigilancia ecológica al cerro La Bandera, afectado por la deforestación.

En Girardot (Cundinamarca), solo bastaron 153 firmas, que promovió Aracely Mateus, para que la Alcaldía de Girardot aceptara su plan de sembrar nuevamente acacias, el árbol insignia de esa urbe.

En total, solo para el 2016 cerca de 169.977 colombianos, incluso más habitantes de los que tiene una ciudad como Yopal, han firmado por alguna causa de protección de los recursos naturales.

EL TIEMPO conversó con Emanuelli, de Change.org, quien explicó cómo se ha venido fortaleciendo este boom de peticiones a favor de la preservación de la naturaleza.

El medioambiente es cada vez más una preocupación de los colombianos. ¿Este cambio cómo se ve en su portal de peticiones?

A nosotros nos parece sumamente interesante lo que está pasando en Colombia con el tema del medioambiente. Es casi la tendencia del país. En general hay cada vez hay más peticiones en este sector. El nivel es increíble.

Otro dato interesante es que cada vez son más las personas que se inician en este tipo de peticiones. Por ejemplo, medioambiente pasó a ser una causa más a convertirse en la tercera que más convoca a los colombianos.

Creo que esto tiene que ver con una conciencia ambiental en crecimiento. En Colombia, como en otros países de América Latina, hay problemas por el fenómeno de El Niño, que ha traído problemas con el abastecimiento de agua y la luz. Por eso, los ciudadanos hacen una relación más directa entre el cuidado del ambiente y cómo la falta de cuidado de los recursos naturales, están deteriorando sus condiciones de vida. Además, los colombianos que antes no se estaban movilizando, empiezan a ver que esta herramienta es sencilla y que otros ciudadanos como ellos consiguen sus objetivos.

¿Qué tanto se alcanza las victorias ambientales en el país?

Te pongo un ejemplo: una petición que ganó una victoria este año para la protección del cerro La Bandera llevaba más de 12 meses en la plataforma, sin embargo la de Caño Cristales solo tomó un mes para lograr su objetivo. Depende de muchísimas cosas. Aunque no podría afirmar un porcentaje exacto, sí observamos que Colombia es uno de los países donde las peticiones ambientales tienen un mayor número de victoria.

Nos asombra mucho esto, porque las causas ambientales, generalmente tienen tantos actores en conflicto, que son realmente difíciles de ganar. Pero en Colombia la movilización ciudadana y los medios de comunicación están presentando mucha atención a las campañas. Esto ayuda muchísimo para que las autoridades le presten atención. Generalmente las peticiones que llegan a los medios tienen mayor posible ganar. Pero esto no es una regla ni una condición.

¿Cómo un ciudadano puede armar su campaña?

Nosotros intentamos darles a los ciudadanos la mayor cantidad de soporte cuando inician una petición. Las peticiones de Change son un poco diferentes, porque buscamos que pidan un tema concreto y hay que identificar a la entidad responsable.

Una de las razones del éxito es que Change.org es que le pide al usuario que identifique quiénes son las autoridades que pueden generar una solución a su petición y que ingrese su email y Twitter, entonces cada vez que alguien firma la petición le llega la notificación a la autoridad.

Esto genera una presión directa. No todo el mundo lo comprende. La gente está acostumbrada a grandes campañas de organizaciones que muchas veces uno no sabe en qué quedan o que no son muy concretas y el ciudadano no puede decir: esta es la persona que decide y esto es lo que específicamente quiero cambiar.

Nosotros los ayudamos a mejorar el texto, a concretar lo que piden. Nuestra experiencia es que un problema grande, como la protección de recursos ambientales de Colombia, no se logra mucho. Pero si ese problema se recorta a un área en específico es más fácil identificar quién es el decisor. También les damos pautas de cómo difundir su petición en redes sociales.

Hay algo que es muy poderoso, y que muchas veces desconocemos, y es la importancia de contar una historia. Que la gente narre por qué es que quiere hacer su campaña. Lo que genera muchísima empatía es que una persona, cuente, por ejemplo, cómo era ese humedal que busca proteger cuando era un niño y eso cómo cambiado. Eso a veces no parece importante, pero sí lo es.

¿Cómo lograr victorias ambientales con estas campañas?

La idea no es hostigar al que puede tomar la decisión. Nosotros muchas veces invitamos a los ciudadanos a que intenten llamar al decisor, porque muchas veces un llamado hace que se genere una coordinación. A diferencia de lo que mucha gente cree, muchas autoridades están dispuestas al diálogo.

Por ejemplo, en Colombia, la Superintendencia de Salud se dio cuenta de que había muchas denuncias y crearon un perfil, entonces cuando una persona hace una petición de salud, ellos ya saben que pueden generar el contacto.

Por ejemplo, con la del Valle del Cocora, la misma Agencia Nacional de Minería, vio una oportunidad de respuesta, porque había muchos ciudadanos interpelando la petición. A partir de este brote con el cuidado de naturaleza, las autoridades de ambiente también lo están empezando a ver como una oportunidad.

Internet cambia a pasos agigantados. ¿Cuál cree que es el futuro de estas peticiones como mecanismos de participación ciudadana?

En general todavía queda mucho recorrido con las peticiones on line y nuestras plataformas van cambiando muchísimo. Tal vez en un tiempo evolucione en otra cosa, pero por ahora en América Latina este terreno todavía es muy virgen y muy fértil. Ya las personas que están a cargo de los temas de ambiente tendrán que reconocer que deben tener mecanismos mucho más adecuados para comunicarse con la ciudadanía. Y empezar a tomar nota.

El ejemplo de Caño Cristales y el Valle del Cocora se están dando cuenta que la ciudanía no está a favor de la megaminería ni de la explotación petrolera en lugares muy importantes ambientalmente hablando y Colombia es precisamente un país con muchísimas riquezas naturales.

Todavía hay un montón de personas que no están en estos modelos. La idea de Change.org es que todas las personas conozcan la plataforma para que puyen por causas de su pequeña comunidad o hasta de riquezas naturales nacionales.

Además, creo que muchas veces una cuestión que comienza con una petición, se convierte en todo un movimiento. Las personas entran en contacto y empiezan a luchar por otras causas.

 

Laura Betancur Alarcón
Redactora de EL TIEMPO

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