Sin rencores, sobrevivientes reciben a Barack Obama en Hiroshima

Sin rencores, sobrevivientes reciben a Barack Obama en Hiroshima

Es el primer presidente de EE. UU. que visita la ciudad devastada por la bomba nuclear en 1945.

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26 de mayo 2016 , 09:52 p.m.

Aunque el sufrimiento todavía es visible en Hiroshima, ciudad japonesa que fue el escenario del primer bombardeo atómico el 6 de agosto de 1945 por parte de EE. UU., allí no se respira rencor: “No siento odio hacia los estadounidenses en su conjunto”, confiesa el superviviente Toshiki Fujimori, al hablar de la “bomba cruel” que cayó sobre su ciudad y sobre la visita del presidente de EE. UU., Barack Obama.

El presidente estadounidense se convertirá este viernes en ser el primer mandatario de su país en ejercicio que visita Hiroshima, una zona que sus once predecesores desde el final de la Segunda Guerra Mundial jamás pisaron y en la que murieron unas 140.000 personas de inmediato cuando cayó la bomba. (Lea también: Obama honrará 'a las víctimas de la II Guerra Mundial' en Hiroshima)

Pero el imborrable drama de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, no ha impedido que Japón y EE. UU. sellen una de las alianzas más sólidas del mundo. A pesar de la matanza sin precedentes, posterior a cuatro años de guerra atroz, los enemigos más feroces se volvieron aliados. Y la visita de Obama es una muestra de ello.

Después de la “bomba cruel” siguieron siete años de ocupación, aceptada y en general bien llevada, bajo la férula del general Douglas MacArthur.

Ese periodo tuvo como punto culminante la promulgación de una Constitución redactada por EE. UU. que imponía a Japón la renuncia a la guerra como medio para resolver el conflicto internacional.

Fue una forma de ocupación sin precedentes en otro lugar del mundo”, según el periodista Fumio Matsuo, quien vivió las lluvias de bombas atómicas durante su infancia y publicó en 2009 un libro premonitorio titulado El día en que el presidente Obama regalará flores a Hiroshima.

Todo esto, por supuesto, no borra el recuerdo del conflicto ni la responsabilidad de EE. UU. en el bombardeo atómico, pero el interés de aliarse se impone sobre el resentimiento.

Para Terumi Tanaka, un superviviente de Nagasaki, Obama “no tiene que presentar disculpas si realmente está conmovido, tiene remordimientos y comprende lo que hay que hacer para eliminar las armas nucleares” del planeta. (Además: Hiroshima, una visita histórica de Obama)

“La importancia de la visita del presidente Obama reside en que EE. UU., único país del mundo que ha utilizado armas atómicas, y Japón, único en haberlas sufrido, expresarán de esta forma su fuerte determinación para hacer realidad un mundo exento de armas atómicas”, dijo un funcionario japonés del ministerio de Asuntos Exteriores.

“Para ser honesto, hay un cálculo hecho en Japón según el cual esta (la alianza con EE. UU.) es la mejor opción en términos de seguridad exterior para los japoneses”, estima Brad Glosserman, un experto en las relaciones estadounidense-japonesas del grupo de reflexión del Pacific Forum CSIS en Honolulu.

El contexto geopolítico en Asia, con la creciente potencia de China y las amenazas repetidas de Corea del Norte, está encaminado a consolidar la relación nipona-estadounidense.

Seguridad extrema

En medio de fuertes medidas de seguridad, los habitantes de Hiroshima esperaban la llegada de Obama.
El presidente estadounidense, que viajó hasta esta ciudad tras asistir a la cumbre de dos días de líderes del G7 en Ise-Shima (centro), afirmó ayer que durante su visita se propondrá poner de relieve los “riesgos reales” de las armas nucleares.

A última hora del día, Obama hará parte de una breve ceremonia en el Parque de la Paz, donde están inscritos los nombres de las más de 250.000 víctimas del ataque atómico.

Allí realizará una ofrenda de flores y dará un discurso en honor a las víctimas de una de las peores atrocidades de la historia.

Además, Obama visitará el Museo de Memorial de la Paz y el Genbaku Domu, la cúpula que quedó en pie tras la tragedia, preservada como símbolo de la devastación atómica.

También se espera que el presidente de EE. UU. dé un discurso durante una corta ceremonia en la que también participará el primer ministro nipón, Shinzo Abe.

Keiko Ogura, una superviviente de 79 años, aseguró que el odio ha desaparecido, e insistió en que para los hibakusha, como se conoce en Japón a los supervivientes, la clave es mirar al futuro y que algo así no vuelva a repetirse.

“Lo importante es que visite el museo y vea de cerca el infierno. Así se dará cuenta del daño que pueden hacer las armas nucleares. Se trata de acabar con ellas de una vez por todas”, apuntó Ogura.

AFP Y EFE

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