¿Sabe dónde se encuentran sus hijos?

¿Sabe dónde se encuentran sus hijos?

Informe especial con testimonios y análisis de la explotación sexual infantil que crece en Bogotá.

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23 de mayo 2016 , 07:01 p.m.

“Cuando se contactan con la organización casi siempre los prefieren menores”, dice el adolescente, de 15 años, mientras revisa su celular. “Debo estar pendiente. Si no contesto, dejo de recibir el 40 por ciento de lo que el hombre esté dispuesto a pagar”. El cliente es un adulto que le pagará por tener relaciones sexuales. El testimonio hace parte de un informe especial de Citynoticias.

¿Quién recibe el otro porcentaje? ¿Cómo funciona el negocio? ¿Cómo ingresan los menores? En Bogotá, según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en lo corrido del año a 293 niños y niñas, víctimas de proxenetas y explotadores, les restablecieron sus derechos. Los que no logran salir aún les llenan los bolsillos a sus jefes.

“Para hacer parte de la organización hay que acostarse con el que la lidera. Dice que debe probar el producto que vende; tuve que hacerlo”, afirma el menor, refiriéndose a un hombre de 50 años que camufla su acción bajo una escuela de modelaje. “Muchas veces les presta apartamentos a los clientes. Otras veces nos llevan a residencias”.

Advierte que al recibir una llamada le dirán si hoy el cliente es un político, un policía o un extranjero. Personas que pagan hasta un millón de pesos para abusar de los niños (si son menores de 15 años). “De eso, a mí me corresponden trescientos, casi cuatrocientos mil. Más de lo que les pagan a unos en la calle”.

Los parques, centros comerciales y establecimientos de diversión nocturna también son puntos de encuentro, sobre todo en Chapinero, Kennedy y Los Mártires. Adultos con menos dinero se pasean por ahí y, como si visitaran una tienda, seleccionan lo que consideran una buena mercancía.

“Cuando uno tiene plata, lo importante es ser feliz. Dicen que el dinero no lo es todo, pero es lo que más se acerca a la felicidad”, apunta entre risas un hombre que, con maletín en mano, recorre la plaza de Lourdes. Va de una esquina a otra y observa a los adolescentes que andan por allí.

“Si me guiñan el ojo o me sostienen la mirada, ya entiendo. No importa que sean menores, cuando hay consentimiento y las cosas se hablan claras, yo no veo inconveniente”, responde el tipo, de unos 40 años, que se pierde entre la gente. Si son menores, ¿a dónde los lleva? ¿Qué establecimientos lo permiten? ¿Cuánto les paga?

 

Según la Fundación Renacer, organización que busca erradicar la explotación sexual comercial de menores de edad, es en las cabinas, saunas y bares donde, sin barreras, hombres comparten con los niños.

“Desde que uno ya esté adentro, la Policía no va a ingresar”. Con ese pretexto, el hombre del maletín sigue buscando con quién divertirse. Lo hace a pocos metros de un CAI.

“La organización existe porque nadie se da cuenta de que existe. Y si no, ¿por qué mi jefe con facilidad nos contacta con ellos?”, apunta el mismo adolescente, que pertenece a la supuesta escuela de futuros artistas. Después de esperar dos horas, al fin suena su celular. Un gesto en su rostro indica que es hora de subirse a la camioneta, en otras ocasiones al taxi, y visitar a los sujetos que llenan la cuenta del proxeneta.

“Quiero salirme de esto. Pero ¿sabe qué debo hacer? Pagarle al hombre que todos los días se enriquece conmigo. Estoy reuniendo el dinero”. Con esa frase se despide el joven.

¿Cuántos logran hacerlo? ¿Cuántos casos han sido reportados ante las autoridades? En el último año, según cifras de la Policía de Infancia y Adolescencia, apenas 39 casos fueron denunciados. Una cifra muy reducida en comparación con el número de menores que aún no logran librarse de este flagelo. “Seguimos trabajando para poder actuar y capturar a los que cometen este delito. Hemos hecho más de 300 campañas educativas en instituciones del Distrito, en comunidades”, expresa el mayor Rodrigo Mancera, jefe de esta unidad.

Para expertos en el tema, la prevención debe ir acompañada de intervención directa en los sitios donde fácilmente, y al ojo de todos, adultos llegan en busca de menores de 18 años. “Se necesita el trabajo del sector educación, salud, turismo, policía de vigilancia. Solo así será posible combatir a los que están detrás de todo esto”, afirma Estela Cárdenas, directora de la Fundación Renacer.

Pero lo más importante, sin duda, es evitar que los niños y niñas sean contagiados por este mal. La tarea está en casa. “El Estado tiene que mirar lo que pasa en las familias. No se le puede dañar el proyecto de vida a un menor y exponerlo a redes criminales”, dice Isabel Cuadras, directora de la Asociación Afecto, quien, entre otras cosas, sugiere el acompañamiento en el uso de internet, principal medio de contacto entre explotadores y niños.

Faltan penas más fuertes

“Las penas para quienes comercializan y promueven el turismo sexual con menores de edad son de cuatro a ocho años. Este es un término ilógico, si se compara con lo que se les aplica a quienes cometen acto sexual con menores (9 a 13 años) o acceso sexual 13 a 20 años)”, expuso el abogado Germán Cubillos.

Según este especialista, el Ministerio de Justicia y el Congreso de la República están en mora de promover una reforma del Código Penal, para castigar con mayor severidad a los delincuentes que incitan al comercio sexual con niños y adolescentes. “El organizador de prostitución infantil debe atacarse con más contundencia”, apuntó.

 

Denuncie si es víctima o se entera

Quienes sean víctimas o testigos de explotación sexual de niñas, niños o adolescentes pueden denunciar. Las líneas gratuitas 01-8000-522020 (Ministerio de Justicia) y 01-8000-112440 (Policía de Turismo) están habilitadas para conducir esta clase de situaciones y funcionan las 24 horas del día. Las autoridades solicitan interponer denuncias, pues esto facilita la labor judicial e investigativa.

El artículo 217 del Código Penal tipifica como actos delictivos las conductas de 'sexting', sextorsion y otras utilizadas por los abusadores. Las penas oscilan entre 3, 7 y 20 años de cárcel, según el caso.

“Hay cibercriminales que les ofrecen dinero a menores de edad a cambio de fotos en ropa interior o desnudos. Nos hemos encontrado con catálogos completos. Esta es solo una de las formas de abuso”, explicó la subteniente Yésica Sepúlveda, jefa del Grupo contra la Pornografía Infantil, de la Dijín e Interpol.

Para evitar más victimización, la oficial recomendó no permitir que haya ‘huérfanos digitales’, es decir, que los niños siempre deben estar supervisados por adultos responsables en cada una de las aplicaciones que usan.

En la página web www.ccp.gov.co o Centro Cibernético Policial se ofrecen instructivos para identificar, denunciar y prevenir los delitos sexuales informáticos contra menores.

“La pornografía infantil afecta a miles en el mundo, por eso mantenemos ciberpatrullaje constante con investigadores especializados”, agregó Sepúlveda.

No al turismo de abusadores

El Instituto Distrital de Turismo (IDT), la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio del Interior y la Fundación Renacer acordaron incrementar las estrategias para combatir la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.

Adriana Marcela Gutiérrez, directora del IDT, advirtió que la situación frente a esta problemática es alarmante, pues quienes la ejercen se esconden en redes virtuales de difícil detección. “Estamos capacitando a los gremios y empresas que tienen que ver con el turismo, para que sepan cómo detectar y denunciar. Llevamos unos 700 certificados en foros y seminarios, y 2.000 personas tuvieron sensibilización directa”, anunció la funcionaria.

Entre el 2011 y el 2016, Bogotá ha atendido 1.339 situaciones de ese tipo, de las cuales solo 247 fueron denunciadas. La Organización Mundial del Turismo reveló que cada año unos 36 millones de personas viajan por el mundo a buscar sexo con menores.

La Candelaria y la zona T son los dos sectores con mayor incidencia y riesgo de ocurrencia. “Lo primero es lograr que la ciudadanía sepa cómo prevenir. La Secretaría de Gobierno y la Policía realizan actividades para identificar y atacar los lugares en los que ocurren estas situaciones”, añadió.

JUAN PABLO ORJUELA
REPORTERO DE ‘CITYNOTICIAS’

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