James fracasaría si se va

James fracasaría si se va

Cartel de intransferible no hay que creerlo mucho. Puede ser estrategia del club para valorizarlo.

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22 de mayo 2016 , 11:24 p.m.

¿Fracasó James en el Real Madrid? El rumor comienza a sobrevolar el ambiente del fútbol y es tendencia en las redes sociales. Podríamos responder ya en la tercera línea: rotundamente no, al día de hoy James no ha fracasado en el Madrid. En primer lugar, haber llegado al Real Madrid ya es un triunfo para cualquier futbolista. No hay ningún club en el mundo que tenga la infraestructura, la repercusión y el beneficio mediático o el poderío económico del Madrid. Ni el Barcelona. El Barça actual conquista muchos más títulos, pero esa es otra valoración. Y tiene otras razones. Aun sin vueltas olímpicas, el Madrid es la meca para todo profesional.

Hasta el momento, James no ha deslumbrado ni ha decepcionado. Tuvo un buen primer año, y ciertamente, flojo el segundo, pero tampoco para dramatizar. Nadie puede poner en duda su calidad de jugador técnico, exquisito y de formidable remate. Tampoco nadie dude que a partir de ahora será observado con lupa y cada actuación no exitosa se le pondrá en el debe. Ya no hay más grises para él: serán buenas o malas.

Haber perdido la titularidad durante la presente temporada dice claramente que no ha tenido un año positivo. Y la suplencia disparó los rumores de transferencia. Lo ubican en el Manchester United, en el Paris Saint Germain, en el Bayern Múnich. “Estando la BBC (Bale-Benzemá-Cristiano), esta tiene que jugar, y eso no deja sitio para un diez clásico como James, porque él no tiene los movimientos que se necesitan para ayudar a recuperar el balón. Se requiere, pues, de un mediocampo menos creativo, pero más solidario, y eso se ha logrado con Kroos, Casemiro y Modric”, dicen desde las entrañas del club. Y luego agregan: “Cristiano tiene que jugar porque tiene que jugar, Benzemá es un intocable del presidente y Bale costó 100 millones”. (Aclaremos: Benzemá será un mimado de Florentino, pero además lleva 161 goles en el club y es un delantero técnicamente brillante).

Está todo claro. Pero James también costó 80 millones. Y tenía un cupo en esa línea de volantes. Lo perdió no por su culpa, sino porque el equipo quedaba descompensado, le tomaban el medio y se volvía vulnerable. Los rivales pasaban sin pagar peaje por allí. Y se ganó un sitio Casemiro, un obrero metalúrgico que corta lo más que puede y la entrega corta a Modric, el gran mariscal del equipo. Y Kroos es un burócrata, pero es alemán, tiene mejor prensa. Y pasa inadvertido. Entonces nadie habla de él. Conclusión: James se quedó sin sitio.

Paralelamente, se le complicó más con la aparición de Lucas Vázquez, que ahora es el primer cambio de Zidane. Además de jugar bien, Vázquez muestra carácter y ha aprovechado cada minuto que le dieron, especialmente ante las lesiones de Bale y Benzemá.

James también tiene su parte de responsabilidad: cuando fue requerido, no brilló. Bajó de 17 goles en la primera temporada a 8 en esta. Es verdad que su función no es netamente la del goleador, pero el 80% de su juego se basa en la pegada, y en un volante ofensivo que juega a cinco metros del área la media con la red debe ser de 15 goles al año para no ser objetado. Y pese a dejar la titularidad tuvo oportunidades de sobra para demostrar: disputó 32 partidos. Además, es insoslayable que pagaron 80 millones por haber sido el goleador del Mundial, no por sus pasegoles, que son una virtud secundaria en él. Es preocupante, sí, que entre los dos elementos que comparten el puesto (James-Isco) haya jugado más Isco, que es un volante claramente inferior, ya que no reúne dos condiciones esenciales: inteligencia y gol. El malagueño apenas marcó 3 veces; sin embargo, tuvo 37 salidas al campo.

James no ha ganado títulos en estos dos cursos madrileños, pero es que el club no ha ganado. En su misma situación están todos en el Madrid. Resta un partido para culminar la temporada, pero es nada menos que la final de ‘Champions’. Hasta el domingo, a la hora del juego ante el Atlético, hay serenidad porque se está frente a la posibilidad de una conquista gigante, pero si pierde el Madrid puede haber una revolución. Y no precisamente de la alegría. El Barcelona ha vuelto a hilvanar dos campeonatos (Liga y Copa del Rey), otro año más en blanco para los de Bernabéu sería un terremoto y rodarían muchas cabezas. Habrá que ver también qué participación tiene James en esa final. ¿Y si entra y marca el gol de la victoria?

El cartel de intransferible no hay que creérselo demasiado. Puede ser una estrategia del club para valorizarlo frente al mercado o bien para transmitirle confianza. Lo que hoy no es transferible, mañana, sí. Si le hicieron contrato por seis años es porque estaban convencidos de haber llevado una estrella. Pero si interrumpen el contrato a la segunda temporada significará que no están satisfechos con él.

Lo que es indiscutible es que James no ha tenido la personalidad para imponerse en un vestuario que le resulta pesado. Le faltó fortaleza de carácter incluso en ciertas situaciones en el campo (reclamar algunos tiros libres, por ejemplo). Lo mismo con los técnicos. Él llegó como figura mundialista y con un coste de 80 millones de euros, Bale no. Pero Bale ha mostrado los dientes y se ha ganado un sitio. Y si tiene que quitarle un tiro libre a Cristiano se lo quita. Con el galés no patalea. Si no le ponen, brama. Kroos, calladamente, mantiene el suyo. Carvajal es un óptimo ejemplo: estaba en el plantel (y jugando satisfactoriamente); le trajeron otro lateral (Danilo) a un precio sideral, pero supo ganarse su lugar con clase y temperamento.

Más que futbolístico es una cuestión de confianza. Síntoma claro es que en Colombia sí la tiene y es figura.

Si James acepta irse, así sea a otro grande de Europa, habrá agachado la cabeza. Entonces sí podrá hablarse de fracaso. Su representante Jorge Mendes seguro le hablará de contratos más millonarios que el actual en otras latitudes. Él no debería escuchar esos cantos de sirena. Tiene contrato vigente por cuatro años más. Sería deseable que se plantara y buscara revancha, eso hablaría bien de él. James sabe también que debe estar físicamente 11 puntos porque no posee velocidad natural de desplazamientos, por eso no es gambeteador, la gambeta requiere desequilibrar al rival y salir rápido para no volver a ser alcanzado por quien quedó atrás. Por eso es un jugador de toque, triangulación y remate o pase al vacío.

No va a ser la superestrella del Real Madrid. Pero ya ha demostrado que le sobra clase para jugar y triunfar allí; no tuvo miedo escénico en su primer año. Y no es menos técnicamente que ninguno.

JORGE BARRAZA

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