El plan de 'los Úsuga' para asesinar a 5 generales y a 4 fiscales

El plan de 'los Úsuga' para asesinar a 5 generales y a 4 fiscales

Han sido capturados cuatro de los implicados. Autoridades revelarán nuevas capturas.

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21 de mayo 2016 , 06:25 p.m.

El pasado 5 de mayo, entre 67 fotos de hombres jóvenes, un expolicía que trabajaba como sicario del ‘clan Úsuga’ reconoció el rostro del patrullero de la Policía Walter de Jesús Ardila Orrego.

Una semana después, el 13 de mayo, el patrullero fue capturado en plena sede de Interpol en Bogotá, donde laboraba como investigador contra la trata de personas. Los cargos penales en su contra son de los más graves formulados por la Fiscalía en los últimos años contra un servidor del Estado: Ardila responderá por vender información reservada y hacer parte de una conspiración del ‘clan Úsuga’ para matar a cinco generales de la Policía y a cuatro fiscales.

Hace una semana, en una audiencia reservada en el complejo La Alpujarra de Medellín, la Fiscalía reveló los alcances del plan criminal que sorprende, porque si algo han aprendido los delincuentes en Colombia es que retar al Estado es exponerse a una respuesta contundente. Dairo Antonio Úsuga ‘Otoniel’ y su clan están lejos de esa lógica racional, lo que, dicen los encargados de perseguirlos, los hace aún más peligrosos.

El miembro de la banda que reconoció al patrullero aseguró que este recibió dinero por entregar datos sobre un subteniente de la Dijín de apellido García y de los generales Luis Eduardo Martínez y Rodolfo Palomino. Palomino y Martínez, ya retirados, fueron los cerebros de ‘Agamenón’, la megaoperación que desde hace 15 meses les respira a ‘los Úsuga’ en la nuca. Y el teniente es uno de los jefes policiales en el terreno.

“A finales de enero de 2016 me escribe ‘don Orlando’ (Osorio Martínez, ya capturado) que los jefes querían realizar unos trabajos contra ‘mujeres’, lo que para nosotros significa policías. Necesitaba encontrar y asesinar a los tres primeros blancos”, dijo el sicario, quien fue capturado en abril en Medellín junto con uno de sus hermanos.

Pero la lista de objetivos era mucho más larga: los también generales Ricardo Restrepo Londoño, subdirector de la Policía; Jorge Rodríguez Peralta, director de Seguridad Ciudadana, y Jorge Luis Vargas, director de Inteligencia, están en la mira de ‘los Úsuga’. Coroneles, suboficiales y patrulleros, algunos de los cuales solo participan en la operación Agamenón interceptando las comunicaciones, también fueron declarados objetivo.

Pero no solo ellos: cuatro fiscales de Medellín, entre ellos dos mujeres, que han perseguido a la banda también están hoy bajo protección extrema.

Las citas con ‘Nicolás’

Osorio Martínez, esposo de una abogada que trabaja para la alcaldía de Necoclí (Antioquia), fue detenido en ese municipio bajo cargos de coordinar el grupo de sicarios.

Aunque para muchos atentar contra varios de los hombres más protegidos del país puede resultar un plan delirante, la alerta fue de tal magnitud que el Gobierno de los Estados Unidos, a través de la DEA, puso a disposición de Colombia varios aviones de plataforma para hacerles inteligencia a ‘los Úsuga’ y equipos de protección en tierra (como bloqueadores de señales de celular) para cuidar a los amenazados.

Orlando contactó a Éder Hair Villada Jaramillo, expolicía que ya había hecho trabajos de sicariato para la banda, para que buscara un informante dentro de la Policía. Villada contactó al patrullero Ardila Orrego, quien era conocido con el alias de ‘Nicolás’. La investigación documentó reuniones en un centro comercial del sector de Paloquemao, en Bogotá; y otra en Bello (Antioquia), en donde el patrullero habría recibido un millón de pesos, de los casi 65 millones que, según la Fiscalía, obtuvo por sus servicios a ‘los Úsuga’ desde finales del 2013.

En el expediente aparece que el expolicía y su hermano estuvieron en Bogotá para las fechas de las supuestas reuniones con el patrullero, y también que este viajó a Bello para la fecha de la cita en la casa de los sicarios. Hasta pidió una licencia en Semana Santa, según consta en los archivos de la Policía, para poder ausentarse de su sitio de trabajo en la Interpol.

Autoridades que están al frente de la investigación le confirmaron a este diario que hay más capturas en camino, pues está comprobado que ‘los Úsuga’ giraron unos 600 millones de pesos para mover su aparato sicarial contra los oficiales de la Policía y los fiscales.

En los allanamientos contra los detenidos se han encontrado direcciones y placas de carros que corresponden con los de los uniformados amenazados, lo que confirma que el plan estaba en marcha. En el caso del patrullero fue necesario un allanamiento adicional, porque la dirección que había registrado como residencia no correspondía.

Los cargos contra el patrullero pueden agravarse aún más porque la investigación señala que filtró información de policías que habían logrado infiltrarse en las entrañas de la banda, lo que puso en riesgo sus vidas. El patrullero y su defensa han negado todos los cargos, pero para la Fiscalía y la Policía no hay duda de que él, junto con otros policías y miembros del Estado, protagonizan una de las más grandes traiciones de los últimos años.

JUSTICIA
Justicia@eltiempo.com

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