Las ONG que faltan

Las ONG que faltan

Salvo unos esfuerzos aislados, no hay agencias que recopilen los casos de las víctimas de las Farc.

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18 de mayo 2016 , 06:15 p.m.

Durante el proceso de Ralito fue valioso el papel que cumplieron las plataformas de ONG que recopilaron información sobre las violaciones de derechos humanos. Eran la garantía de que las víctimas del paramilitarismo no fueran a quedar en el olvido. Gracias a su labor, numerosas familias pudieron saber el destino final de sus seres queridos, recuperar sus restos y en algunos casos ser reparadas.

Así fuera mucho lo que no pudo ser aliviado, sobre todo en términos de reparación, el activismo de estas ONG era un símbolo de que la impunidad iba a tener unos límites. Por más que los paramilitares quisieran eludir sus responsabilidades, había unas organizaciones pendientes de que reconocieran lo sucedido. De no hacerlo, existía suficiente memoria de la victimización para que los procesados perdieran sus beneficios ante la justicia.

El efecto fue importante porque la sociedad tenía confianza, desde antes de que acabara el proceso, en que no había manera de borrar de la historia a las víctimas de los paramilitares. Pero ese mismo activismo hace falta ahora para ofrecerles confianza a las víctimas de las Farc de que, con toda seguridad, habrá suficiente justicia. La plataforma de ONG que denunció a los paramilitares no tiene el menor interés en recopilar los crímenes de la guerrilla. Pareciera que sus motivaciones ideológicas son superiores a su sentido humanitario.

Salvo algunos esfuerzos aislados, no hay agencias en la sociedad civil que recopilen la información de todas las atrocidades cometidas por las Farc contra los civiles. Es un ejercicio de memoria complejo, porque sus víctimas fácilmente igualan a las de los paramilitares. Basta ver las cifras de masacres, secuestros, atentados, desapariciones, asesinatos, mutilados, etc., para saber que es mucha la gente que siente que con el proceso de paz sus victimarios van a ser absueltos. Y, peor aún, que de pronto son llamados a un tribunal por haber pagado alguna vacuna a un paramilitar.

Aunque los términos del acuerdo digan una cosa, las víctimas saben que si no hay agencias que recopilen de manera sistemática y detallada sus casos y no los dejen perder en el olvido, no habrá ni verdad ni reparación. El gobierno de Santos, en vez de estigmatizar a quienes cuestionan a las Farc, debería construir confianza entre los escépticos, propiciando, precisamente, la construcción de una plataforma de ONG que recupere la memoria del otro lado.


Gustavo Duncan

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