La autoestima en una selfi

La autoestima en una selfi

La obsesión por verse cada vez mejor puede alterar la percepción de la realidad.

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17 de mayo 2016 , 06:35 p.m.

La creciente moda social de tomar, publicar, compartir y comentar las famosas selfis constituye cada vez más un patrón generacional para expresar emociones, sentimientos y transmitir mensajes. Pero también plantea interrogantes sobre cómo interpretar sus efectos.

Uno de ellos está relacionado con la autoestima, que es el sentimiento más profundo que construye y experimenta una persona como un ser valioso y competente para salir adelante en las diferentes experiencias de la vida, y establecer relaciones positivas y gratificantes con otras personas y consigo misma.

Esto puesto en términos virtuales podría traducirse en la pregunta acerca de qué tanto las selfis que se publican, y que en últimas constituyen una visión y una imagen de sí mismos, contribuyen a fortalecer o no la autoestima, especialmente de los jóvenes que están en formación.

No existen muchos estudios que den respuestas en este sentido, pero podríamos plantear algunas reflexiones.

Uno de los aspectos más importantes de la autoestima tiene que ver con la aceptación que recibimos por parte de los demás. Las alabanzas, las expresiones de admiración o el reconocimiento de nuestros méritos son insumos muy importantes para el crecimiento. En las redes, recibir más ‘me gusta’ o likes o tener más seguidores (followers) está cumpliendo esta labor.

Aunque potenciar la imagen positiva o atractiva de alguien responde a la necesidad natural de autoafirmación, quedar bien en una selfi se está convirtiendo en una presión permanente por tener autorretratos perfectos y una obsesión por verse cada vez mejor.

La mala noticia es que muchos usuarios de este canal reportan una sensación de insatisfacción con su aspecto y tienden a fijarse más en los defectos físicos, resaltando una visión negativa de sí mismos.

De otra parte, cuando no se tiene una personalidad fuerte, no se ha recibido reconocimiento y aceptación o no se ha desarrollado óptimamente el sentido de pertenencia, se corre el riesgo de reforzar ideas y creencias equivocadas sobre la propia apariencia y, en general, sobre nosotros mismos, lo cual resulta devastador para la autoestima.

En el otro extremo está el hecho de que el fenómeno de las selfis, al enfocarse en la imagen propia y en la posibilidad de verse a sí mismo permanentemente, hacer actualizaciones frecuentes, usar frases o lemas para autoalabarse, por ejemplo, tiene una alta correlación con rasgos narcisistas.

Mostrar lo mejor de nosotros mismos está bien, pero el “yo, yo, yo” y la admiración exagerada de los atributos físicos e intelectuales puede distorsionar la percepción realista de nuestras cualidades y defectos, habilidades y dificultades, y llevar a construir un concepto inflado y una expectativa irreal de quiénes somos.

En realidad, la autoestima no solo está basada en la forma como lucimos, va mucho más allá de la apariencia física. Es lo que nos permite ser nosotros mismos, desarrollar nuestro potencial, cumplir nuestros sueños, dar lo mejor y lograr hacer una diferencia positiva en el mundo.

MARÍA ELENA LÓPEZ
Psicóloga de familia

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