Cuarta revolución industrial y desempleo

Cuarta revolución industrial y desempleo

Un cambio técnico reemplaza la fuerza laboral por capital, generando desempleo tecnológico.

notitle
17 de mayo 2016 , 06:32 p.m.

El mundo está viviendo la cuarta revolución industrial en combinación con “la tercera revolución que comenzó en la década de 1960 y que está basada en la tecnología digital, la informática personal y el desarrollo de internet”, las llamadas TIC.

La cuarta revolución industrial está determinada por “una nueva ola de innovación en ámbitos tales como los autos sin conductor, robótica, materiales inteligentes que son más ligeros y más duros, y un proceso de fabricación en torno a la impresión en tres dimensiones (3D)”, según el editor económico de ‘The Guardian’, Larry Elliott, el renombrado periódico inglés.

El futuro de los trabajadores, según el premio nobel de Economía Wassily Leontief, era que correrían el mismo destino que los caballos: "El papel de los seres humanos como el factor más importante de la producción está destinada a disminuir y desaparecer en la misma forma que lo hicieron los equinos en la producción agrícola, para ser reemplazados por los tractores” (Lanchester, John, LRB, march 5-2015).

Bill Gates, el empresario innovador de Microsoft, ha planteado la relación entre el desarrollo de las tecnologías digitales y el desempleo: "La substitución de trabajo por software, ya sea para los conductores, los camareros o enfermeras (...) está progresando. (...) con el tiempo va a reducir la demanda de trabajadores, especialmente para los menos educados. (...). No creo que la gente haya captado este problema en su modelo mental" (Julie Bort).

Por otro lado, Cadie Thompson, citando a Wendell Wallach, autor del libro A Dangerous Master: How to Keep Technology from Slipping Beyond Our Control (2015), consultor, especialista en ética, que trabaja en el Centro Interdisciplinario de la Universidad de Yale para la Bioética, observa que el desempleo tecnológico significa que “la tecnología mata más empleos que los que produce. Mientras que este miedo se ha considerado una falacia ludita durante los últimos 200 años, ahora se está convirtiendo en una cruda realidad (…). Los robots, la impresora 3D y otras tecnologías emergentes están impulsando el desempleo tecnológico y la disparidad de la riqueza mundial”.

Precisamente, por el lado de las ganancias empresariales el efecto es enorme: “Así, por ejemplo, en 1990 GM, Ford y Chrysler generaron 36.000 millones de dólares en ingresos y contrataron a más de un millón de trabajadores (de acuerdo con Wendel Wallach). Los tres grandes de hoy –Apple, Facebook y Google– generaron más de un billón de dólares en ingresos y solo tienen unos 137.000 trabajadores”.

En este sentido, en el desplazamiento de trabajadores por robots, el poskeynesiano Paul Davidson señala que “cerca de 1,2 millones de robots avanzados adicionales se utilizarán en los EE. UU en 2025 (…) en gran parte debido a que muchas de sus tareas se pueden automatizar con grandes ahorros de costos” (10 de febrero de 2015). Por ejemplo, según

Sin embargo, este proceso no está limitado a los países desarrollados; según Conner Forrest, los chinos también, a pesar de su contingente inmenso de fuerza laboral, están reemplazando trabajadores por robots y, como ejemplo, en las factorías robotizadas, “la producción por persona ha aumentado de 8.000 piezas a 21.000 piezas. Un aumento del 162,5 %. (…) y la tasa de productos defectuosos cayó del 25 % a menos del 5 %”.

En este sentido, la acumulación de capital ha seguido su marcha ascendente sesgada hacia un cambio técnico que reemplaza la fuerza laboral por capital, generando desempleo tecnológico, que pone en peligro el empleo de los trabajadores, que igualmente ven sus empleos amenazados por las políticas de recortes fiscales defendidos por los partidarios de la austeridad.

Mientras los tecnooptimistas esperan que los puestos de trabajo sean reemplazados por nuevas ocupaciones, los partidarios de la austeridad han ligado este supuesto de absorción laboral con la flexibilidad de los salarios a la baja para aumentar el empleo y el crecimiento económico.

Si esta situación de desempleo tecnológico y de baja demanda agregada no es contrarrestada por políticas de ingresos, como el ingreso básico universal, para combatir la concentración de la riqueza, y por políticas que disminuyan la jornada laboral, que en las actuales condiciones no solo es larga sino que en algunos casos desafía la decencia, dados los adelantos tecnológicos y los altos niveles de riqueza alcanzados, como ya JM Keynes planteaba en los años 30, el desempleo será cada vez un problema para la mayoría de la gente.

Se cree que los avestruces en Australia meten su cabeza en la arena para ignorar el peligro, los humanos metemos la nuestra en el TV o en el teléfono inteligente.


Guillermo Maya

 

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.