El miedo vuelve a rondar a los pueblos del canal del Dique

El miedo vuelve a rondar a los pueblos del canal del Dique

Desmoronamiento del muro de contención causa alarma en Santa Lucía, en el sur del Atlántico.

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13 de mayo 2016 , 08:01 p.m.

Santa Lucía (sur del Atlántico). “¡Carajo, aquí uno se levanta es con el corazón en la mano!”, comenta preocupado Sixto Sanjuán al asomarse por la ventana del cuarto a mirar si hay ambiente de lluvia. Luego de tomar el primer tinto del día, camina a la plaza del pueblo para ver cómo amaneció el terraplén, una barrera de contención de 6 metros de alto que a lo largo de los años ha ido reforzándose para resguardar a Santa Lucía de una eventual inundación por el canal del Dique.

Sixto, un hombre bajito que cuando habla agita los brazos para acaparar la atención, es veedor cívico en este pueblo del Atlantico. Él y una veintena de vecinos se reúnen temprano en la plaza para hablar sobre el nivel de las aguas y el estado del terraplén.

“No queremos ser alarmistas, pero esto se está desmoronando a pedazos, y aquí nadie hace nada”, advierte, al indicar cómo se desmorona en este punto la muralla, que bordea el perímetro del municipio.

Santa Lucía, a 79 kilómetros de Barranquilla, fue uno de los 7 municipios del sur del Atlántico que en el 2010 se inundó por el rompimiento de la vía dique a unos 5 kilómetros del casco urbano. Este empobrecido municipio quedó bajo una lámina de agua de unos 6 metros de profundidad que ahogó cultivos, animales y destruyó todo a su paso.

Han pasado 6 años de esa tragedia ambiental, la más grande en la historia del departamento, y Sixto asegura que no se hicieron los correctivos, ahora cuando el nivel del río comienza a subir y los primeros aguaceros se asoman, el miedo en el pueblo es latente.

“Aquí hay personas que quedaron afectadas de los nervios después de la inundación y ahora que ven que esto se está cayendo a pedazos comenzaron a alzar las cosas en el techo y a recoger lo poco que tienen”, dice al recordar que él también fue uno de los que perdieron todo.

Frente a la emblemática plaza de Son de Negro, lugar de la iglesia, un colorido parque y una monumental tarima donde en octubre se celebra el festival de danzas y tradición de los pueblos del canal del Dique, es donde se está presentando el desmoronamiento del terraplén.

La Policía colocó una cinta en un área de unos 20 metros para que los curiosos no se acerquen; sin embargo, Sixto y el grupo de vecinos que todas las mañanas levantan la cinta y echan un ojo al avance del proceso de erosión vuelven a preocuparse. “Aquí va ocurrir una desgracia”, advierte.

Justo allí, el canal hace una curva, que obliga a los remolcadores y los planchones que vienen o van a Cartagena a pegarse a esa orilla y han tumbado parte del cable estacado que hizo el Fondo de Adaptación hace unos 2 años como medida preventiva de inundación.

“Fue un trabajo mal hecho, la tierra no se compactó y ahora eso se desmorona como si fuera galleta de soda”, explica Manuel Hereira, un pensionado del magisterio que se suma al grupo de habitantes que mira con temor el crecimiento del río Magdalena, que ya presenta un nivel de 4 metros, el más alto del último año.

Nadie sabe nada

Lo más preocupante, tanto para habitantes de Santa Lucía como para las autoridades locales, es que nadie sabe nada de las obras que planea desarrollar el Fondo de Adaptación, creado para preparar al país para el impacto del cambio climático, ante la emergencia invernal de 2010-2011.

El secretario de Gobierno de Santa Lucía, Josué Cova, asegura que no se ha socializado ningún proyecto con la comunidad y menos con la alcaldía. “Se han gastado sumas millonarias en paños de agua tibia y en cinco meses que llevamos al frente de la administración no nos han informado nada”, denuncia.

Lo mismo dice Juan de Dios Barragán, un hombre de 75 años que preside las veedurías de las obras en el canal y anda con una carpeta llena con las cartas enviadas al presidente Juan Manuel Santos y al Fondo alertando sobre el riesgo de un desastre. “Nadie nos para bolas”, comenta el viejo en tono desolado.

En el pueblo dicen estar cansados de tantos estudios y visitas de expertos. “Hemos visto pasar gringos, chinos, europeos, pero los que verdaderamente saben dónde están las filtraciones y en qué parte es que se está desmoronando el terraplén son nuestros viejos, los campesinos que toda la vida han vivido aquí”, señala, en forma airada, el gestor cultural Alexánder Jordán.

Lo prometido
Para la prevención de las inundaciones y la recuperación de la navegación del canal del Dique, el Gobierno Nacional anunció hace 3 años una inversión por más de 1 billón de pesos, que incluyen, entre otras obras, la construcción de esclusas y compuertas en los tramos de Calamar y Rocha (Bolívar). Pero antes hay que ejecutar unas obras, denominadas de mitigación de inundaciones, que contempla la intervención en 11 puntos de los 113 kilómetros, de los cuales 70 son del Atlántico, que tiene el canal.

El pasado viernes, una comisión de expertos del Fondo de Adaptación se reunió en Barranquilla con alcaldes del sur del departamento y el gobernador Eduardo Verano, para explicar cuáles son las obras de mitigación de inundaciones que se van a realizar. Lo más seguro, según dijo Verano, es que se coloquen tubos y rellenen con bolsas de arena, concreto o rocas.

LEONARDO HERRERA DELGHAMS
Enviado especial de EL TIEMPO

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