Infraestructura vial: análisis y rectificación

Infraestructura vial: análisis y rectificación

Colombia ha sido desafortunada en la contratación pública y de concesiones viales.

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13 de mayo 2016 , 05:16 p.m.

En reciente entrevista, el nuevo Ministro de Transporte anunció la creación de un ‘comité invisible’ para vigilar todas las licitaciones y contrataciones que hagan ese Ministerio y sus organismos dependientes: Invías, Inco y ANI.

El exministro Germán Cardona, también ingeniero civil caldense, en su época anunció el propósito de ordenar la contratación pública en ese Ministerio partiendo de estudios y diseños completos e ingeniería de detalles. No pudo. Fue removido del cargo muy pronto, después de anunciar su propósito.

El actual Ministro revela una buena intención para corregir errores en contratación, mejorar resultados de la inversión pública y reducir el crónico rezago de la infraestructura vial nacional.

Colombia ha sido desafortunada en la contratación pública y de concesiones viales. Estas, como las APP, no son malas per se. Resultan desastrosas para la Nación por los términos que definen las condiciones del contrato, por el inadecuado marco legal que las rige y por la irresponsable supervisión y control del Estado.

Es irresponsable comprometer contractualmente a la Nación en la ejecución de obras sin estudios ni diseño. Estos son los únicos soportes técnicos para la determinación de cantidades y especificaciones técnicas y para calcular correctamente costos unitarios y totales del proyecto.

Toda inversión en infraestructura debe asegurar absoluto rigor técnico en estudios y diseños e ingeniería de detalles, total honestidad en el análisis y determinación de costos, y rigurosa precisión de especificaciones técnicas. Hay fallas y consecuencias protuberantes.

El costo inicial de las 23 concesiones viales, contratadas entre 1994 y 2007, sumaba $ 10 billones. Después de 326 modificaciones contractuales, todas a favor del concesionario y en contra del Estado, pasaron a costar más de $ 22 billones en 2009. Fueron contratadas sin estudios ni diseños. Estos quedaron bajo la responsabilidad del concesionario.

Igual criterio utiliza el Estado en la contratación de las de cuarta generación o 4G. En términos de contratación y resultados, hay antecedentes deplorables. Los injustificables sobrecostos de Reficar son consecuencia de contratar sin estudios ni diseños, sin control ni supervisión técnico-administrativa por parte del Estado.

La concesión para la rehabilitación de la línea férrea del Ferrocarril del Pacífico, contratada en 1998, con plazo de 30 años de ejecución, entre Buenaventura y La Felisa (Caldas), y con una longitud de 498 kilómetros, ha tenido intervención de cuatro contratistas, por sesión del contrato. Fue contratado sin estudios ni diseños. Todos esgrimen falta de garantías del Estado para desarrollar el objeto contractual. Solo es explotado el tramo hasta Yumbo y el proceso de rehabilitación está paralizado. Y todo, después de que el Estado ha invertido 144 millones de dólares en esa rehabilitación ($ 4,44 billones). El pleito está planteado.

La demanda contra la Nación por $ 700.000 millones, presentada por el concesionario del tramo 2 de la doble calzada de la Ruta del Sol (1.O97 kilómetros), entre Puerto Salgar (Cundinamarca) y San Roque (Cesar), la soporta en fallas de contratación e imprevistos. Las obras contratadas cubren 528 kilómetros. Deben terminarlas en 2017. El avance de obra es menor al 50 %. La concesión está a cargo del consorcio Consol, integrado por Odebrecht, Carlos Solarte y Corficolombiana.

En el controvertido pleito con Commsa, concesionaria fallida del mismo tramo de la Ruta del Sol, Colombia ya perdió miles de dólares.

Hay problemas de cierre financiero del consorcio Navelena (87 % de participación de Odebrecht), concesionaria contratista para el dragado y la rehabilitación de navegabilidad del río Magdalena.

En los dos casos anteriores, es responsable mayoritaria Odebrecht, involucrada en escándalos de corrupción en su país de origen.

No hay claridad sobre responsabilidades en el traumático desarrollo y pésima calidad de las obras de la doble calzada Bogotá-Girardot, pero anuncian la licitación para la construcción del tercer carril en ese corredor vial. ¿Disponen de estudios y diseños?

El cúmulo de problemas en contratación y ejecución de la inversión debe disparar las alertas y obligar a tomar decisiones correctivas. Rectificar es garantía de sensatez.

Es preciso reconocer que no basta con gastar billones de pesos en infraestructura. Conocimiento, rigor técnico, racionalidad y honestidad deben imperar en contratación pública.

Son grandes desafíos para el señor Ministro, por el bien general de la Nación.


Marcos Silva

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