Los 30 años de historia del estadio metropolitano Roberto Meléndez

Los 30 años de historia del estadio metropolitano Roberto Meléndez

Barranquilla y el país recuerdan la construcción del centro deportivo, que costó $ 1.500 millones.

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11 de mayo 2016 , 01:50 p.m.

Las espectaculares tardes de domingo del Junior, con la alegría por la samba de los brasileños en el estadio municipal Romelio Martínez, obligó a Barranquilla a construir el estadio metropolitano Roberto Meléndez, principal escenario deportivo del país que este miércoles cumple 30 años de su inauguración.

Las gambetas de Víctor Ephanor y las descolgadas de Leonardo Augusto Caldeira, sucesores de Heleno de Freitas y Dida en el equipo 'Tiburón', motivaron a una discusión en la ciudad en la década del 70: si había que ampliar el Romelio de la calle 72 a 40 mil personas, idea derrotada por el levante del nuevo estadio, que tuvo como padre y soporte al político Pedro Martín Leyes, bajo la conformación de la empresa Metrofútbol (integrada por la Nación, el Departamento y Coldeportes).

"La cuna del fútbol colombiano necesita el mejor estadio del país", pregonó en su muy escuchado programa radial el recién fallecido locutor Édgar Perea Arias, que terminó como miembro de la junta directiva de Metrofútbol. De ahí que se diseñó inicialmente para 70 mil personas, pero por costo se disminuyó su capacidad a 60 mil y, por errores estructurales denunciados por televisión por el periodista Mauricio Gómez --calificado de enemigo de la ciudad en su momento-- quedó en 56 mil.

En medio de un domingo de Día de las Madres, previo al Mundial de Fútbol de México 86, el estadio (que costó 1.500 millones de pesos) abrió sus puertas con sobrecupo y unas 70 mil personas se acomodaron en sus gradas para ver el partido entre Junior y la Selección Uruguay, que se preparaba para competir en el país 'manito'. Enzo Francescoli fue el primero en rodar el balón y, también en anotar, en un juego que quedó 2-1 para los visitantes ('Polilla' De Silva marcó el otro uruguayo y el desaparecido José 'Perilla' Angulo lo hizo por el local).

Esa antesala de México 86 sirvió para tener en el segundo partido (0-0) a la Selección Argentina, con Diego Maradona, que un mes más tarde ganaría el Mundial, y a la revelación en el torneo, Dinamarca.

Junior trasladó su escenario del Romelio Martínez al metropolitano, que poco después se llamó Roberto Meléndez, propuesta del periodista deportivo Chelo de Castro en homenaje al primer colombiano transferido al fútbol internacional (Cuba). Y motivó el resurgimiento en 1988 del Sporting.

El 'Metro', como bien se le conoce, quedó en obra negra, porque de todo lo proyectado en las 29 hectáreas, solo se construyó el velódromo. Y, de manera interna, jamás funcionó el hotel ubicado bajo las gradas de occidental alta, que estuvo bien dividido, pero jamás acondicionado.

Sin embargo, con solo la cancha y las gradas es suficiente para que desde entonces, y hasta ahora, sea considerado el mejor y más importante escenario deportivo del país. Y dónde el fútbol, en Colombia, escribió grandes gestas.

Allí se inauguró la Copa América de 2001, única ganada por Colombia tras disputar en su césped los tres partidos de la ronda eliminatoria. "La Copa la levantamos en Bogotá, pero en Barranquilla construimos y consolidamos ese equipo", dijo hace poco a EL TIEMPO el director técnico Francisco Maturana.

También allí se inauguró El Torneo Mundial de Fútbol Sub 20, en 2011.

Maturana citó alguna vez en Medelín, con miras a las eliminatorias mundiales de Italia-90, al locutor Édgar Perea para pedirle respaldo en la tarea de regresar a una campeonato de la máxima categoría de Fifa, luego del debut en Chile 62.

Dueño de la sintonía radial, Perea respondió de manera afirmativa y su comentarista en Radio Mar Caribe, el también ya desaparecido Fabio Poveda Márquez, calificó a Barranquilla como la 'Casa de la Selección'. Colombia clasificó a tres mundiales consecutivos actuando de local en el estadio, falló por poco para Alemania 2006, pero, de nuevo, tras 16 años de ausencia, regresó a Brasil 2014, en un memorable juego ante Chile, que perdía 0-3 y que empató 3-3.

También de infarto fueron los dos títulos ganados por Junior allí, el primero en diciembre de 1993, con el pase de 'Pibe' Valderrama y la genial definición de Oswaldo Mackenzie, sobre el final, en el 3-2 sobre América, cuando Medellín celebraba el título en la capital antioqueña. Y la de 2010, cuando una pelota pegó en el atacante Carlos Bacca, cerca del final, y se metió al arco de La Equidad para el 3-1 del título.

En 1988, también celebró Millonarios; y en el 2009, Once Caldas venciendo al favorito Junior.

El 'Metro' fue sede de un grupo del fútbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006 y en su pista, antes de dañarse, escenario del atletismo en los Juegos Nacionales de 1992.

El 15 de noviembre de 1986, impulsado por Édgar Perea como organizador en asocio con el promotor Julio Guerrero Caraballo, se realizó la tercera defensa del campeón del peso gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el colombiano Miguel 'Happy' Lora, quien venció por decisión unánime al estadounidense Albert Dávila, frente a unas 25 mil personas, marca histórica en asistencia para Colombia.

Allí debajo de sus gradas funcionaron las Escuelas de Formación Deportiva, existe el gimnasio de boxeo Jorge García Beltrán, funcionaron sedes de oficinas del Estado y hasta una Escuela, la Distrital Metropolitana, con cerca de 2.000 alumnos.

Y aunque se han presentado conciertos musicales, congregaciones religiosas y múltiples eventos extradeportivos, el escenario --en que el noviembre de 2003 murieron dos jóvenes aficionados al Junior al desprenderse una baranda-- ha trascendido por el fútbol, aunque la noticia no sea positiva, como cuando el panameño Luis Moreno, del Pereira, mató de un puntapié a una lechuza, que vivía en el lugar y que bajó a la cancha en pleno partido.

Además de las gestas del Junior y la Selección Colombia, también se recuerdan dos llenos impresionantes: la tarde de 6 de diciembre de 1987, cuando Édgar Perea, tras cumplir una sanción de dos meses, bajó en un helicóptero y besó la cancha; y la del primero de febrero de 2004, en el partido de despedida del máximo símbolo del fútbol colombiano: Carlos 'Pibe' Valderrama.

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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