Johana Guerra vive en el cuerpo perfecto

Johana Guerra vive en el cuerpo perfecto

Es la primera transgénero en llegar a un cargo en la Alcaldía de Pereira.

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08 de mayo 2016 , 08:15 a.m.

Johana Guerra cuenta que nació en el “cuerpo perfecto” para ser la persona que es ahora: una transgénero.

Por esta razón es que responde, sonriendo, que ella no cuadraría en uno de esos programas en los que cuentan historias de personas que –se supone– nacieron en el cuerpo equivocado, es decir, que nacieron hombres pero se sienten mujeres o viceversa.

“Mi papá era muy bello y mi mamá fue muy bella. De ellos heredé sus facciones y por eso es que no he tenido que operarme la cara”, asegura.

El cuerpo que tiene lo consiguió tras ocho meses de tratamiento hormonal intensivo.

La nueva directora del subprograma de equidad de género y diversidad sexual de la Secretaría de Desarrollo Social y Político de la Alcaldía de Pereira, la primera persona de la comunidad ‘trans’ en acceder a un cargo en la administración municipal de la capital de Risaralda, nació hace 25 años en Palmira (Valle del Cauca).

Fue el tercer hijo de un matrimonio común y corriente, con una excepción, o mejor, con ocho para ser exactos: el número de hijos que su padre tuvo con otras mujeres. Johana dice que, en su infancia, fue el consentido de su padre y lo recuerda con nostalgia.

Se quedó sin saber cuál habría sido la reacción del papá al enterarse de la identidad de género de su hijo, porque el progenitor murió a los 63 años, cuando él tenía 13 y Johana todavía no había salido del ‘clóset’.

“A los 13 años a mí me perseguían las niñas. Sin embargo, era muy vanidoso y me dejaba el cabello más largo que los demás chicos”.

En plena adolescencia, a los 15 años, Johana tuvo una crisis de autoestima y decidió acabar con su vida. Rememora que se tomó medio frasco de veneno, pero no se murió.

“Los médicos me dijeron que tomé una dosis muy alta y eso me salvó de morir”, recuerda.

El fallido intento de suicidio llevó al entonces jovencito a asistir a terapia con una psiquiatra que le cambió la vida. Ella le dijo que se aceptara como es y que buscara ser feliz. Por eso, a los 19 años inició su tránsito al género femenino.

Ahora, como funcionaria, Johana quiere hacer pedagogía para que la gente entienda las diferencias que existen en la diversidad sexual y que haya más respeto y tolerancia.

PEREIRA

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