Habla la caleña que detuvo una marcha de neonazis en Borlänge, Suecia

Habla la caleña que detuvo una marcha de neonazis en Borlänge, Suecia

Maria-Teresa Tess Asplund dice que fue la rabia lo que la llevó a detener la manifestación.

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07 de mayo 2016 , 06:22 p. m.

Maria-Teresa Tess Asplund recuerda cómo se llenó de furia en el momento en que vio a un grupo de neonazis del Movimiento de Resistencia Nórdico desfilando en las calles de Borlänge, un pueblo del centro de Suecia.

Esta mujer, de 42 años, nacida en Cali, adoptada cuando tenía pocos meses de vida y que lleva 26 haciendo activismo en Suecia y luchando contra el racismo, habló con EL TIEMPO sobre el momento inmortalizado en un video que le dio la vuelta al mundo esta semana.

Su filosofía de vida está basada en el activismo político inspirado en el líder sudafricano Nelson Mandela y en la ayuda a las minorías y los más necesitados en el país escandinavo.

¿Qué la llevó a usted a comenzar su activismo?

En mi adolescencia, a finales de los 80 y principios de los 90, comenzamos a ver por acá una proliferación de grupos como los cabezas rapadas y otros que estaban colonizando cada calle, cada esquina de Estocolmo.

Propagaban un pensamiento muy contrario al mío y el de aquellos con los que yo estaba, mi ‘tribu’. Eso nos enojaba mucho. Eran racistas, ‘skinheads’. Sobrepasaba todo lo que yo concebía como mi grupo y mi conciencia de vida.

¿Qué la impulsó a enfrentar a los integrantes del Movimiento de Resistencia Nórdico? ¿Por qué estaba allí y qué sintió?

Fue un impulso; estaba enojada, molesta. Los he visto desde que tenía 16 años, y son nazis. Lo único que ellos hacen es esparcir odio hacia gente como yo, nos quieren fuera de Suecia. Cuando supe que iba a haber esta marcha, salí a la calle e hice el gesto de Nelson Mandela, con el puño en el aire, mirándolos muy mal, como diciéndoles “no perteneces a este lugar”.

¿Qué pasó cuando los tenía al frente?

Solo había silencio. Yo estaba al frente del líder. Él me miró y yo lo miré. No dijo nada, solo me miró hasta que me tocó el otro que estaba al lado.

¿Qué sucedió cuando la policía se la llevó?

Me cambiaron de lugar y ellos siguieron caminando. Un miembro de la policía me dijo que ellos tenían permiso, pero yo seguí viendo cómo marchaban, con mi puño en alto, haciendo el gesto de Mandela, y gritando ¡Libertad y justicia para todos!

¿Esto quiere decir que Mandela ha influenciado su forma de pensar?

Nelson Mandela ha sido un modelo para todos nosotros, es mi héroe. El gesto del puño en el aire, ese que yo hice, resume su lucha por la justicia, la libertad y el amor.

Pensé ‘bueno, eso era lo que querían reprimir los nazis’. Ese puño en el aire es más poderoso que su odio. Eso es lo que representa para mí el pensamiento de Mandela.

¿Es la primera vez que usted hace algo como desafiar a un grupo como este, usted sola?

Yo he estado en muchas marchas en contra de ellos, pero es la primera vez que salgo y me hago al frente de ellos. Yo suelo estar en protestas en su contra, los conozco, sé quiénes son. Pero sí es la primera vez que me paro al frente de ellos.

¿Volvería a hacerlo de nuevo?

Ahora pienso que ellos son muy peligrosos y que podrían hacerles daño a mis hijas y a mi familia. Pero no puedo decir que no porque me conozco a mí misma y porque me da mucha rabia ver este tipo de cosas, y quizá sí lo haría de nuevo. Quizá no ahora mismo, porque son peligrosos, pero quizá en el futuro.

Esta es la era de internet, usted se ha convertido en una especie de símbolo en la lucha contra el fenómeno del racismo en Suecia... ¿Cómo se siente?

Sigo en shock. Todo pasó muy rápido. Me siento feliz, pero estoy un poquito preocupada. Pero me alegra porque creo que lo que he hecho puede llevar a otras personas a entender que tienen que luchar en contra del racismo, sobre todo en Suecia.

Acá antes éramos muy tolerantes, y ahora la situación es distinta: ¡Tenemos nazis que pueden salir a marchar! Es repugnante. Y cosas como estas no deberían pasar... Quizá sirva para algo.

Muchos en el mundo creen que países del norte de Europa tienen sociedades perfectas. ¿Qué tan cerca está esta imagen de la realidad?

Creo que en Europa las cosas han cambiado en los últimos cinco o seis años. Solo hay que ver lo que pasa en Francia con el partido de (Marine) Le Pen (ultraderecha, Frente Nacional) y lo que ha pasado con los refugiados que vienen de Siria en busca de ayuda: se hunden niños en el Mediterráneo y Europa les pone muros a los refugiados para que no entren. Yo me siento avergonzada de Europa.

A propósito de Colombia, ¿le gustaría venir para conocer a su familia?

Sí, quiero ir a Colombia, pero soy una madre soltera y viajar allá es costoso, no lo puedo pagar. Por eso no he ido todavía para tratar de encontrar a mi mamá.

Yo siempre les he dicho a mis hijas, de 16 y 22 años, que tienen que buscar a su abuela. Sé que mi madre (Gloria Fabiola Quiñones) era muy joven cuando estaba embarazada de mí en Cali, tenía cerca de unos 15 años, era muy joven.

Entiendo que mi padre también era un afrocolombiano, toda esa información la supe cuando era joven.

LUIS ALEJANDRO AMAYA Y SANDRA RAMÍREZ CARREÑO
Redacción Internacional

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