Tras el abrazo del presidente Obama, todos quieren ir a Cuba

Tras el abrazo del presidente Obama, todos quieren ir a Cuba

Después del restablecimiento de relaciones con EE. UU., la isla se metió con fuerza en el turismo.

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06 de mayo 2016 , 07:59 p. m.

Esta semana ocurrieron cosas extraordinarias en Cuba, especialmente en La Habana. Después de más de 50 años, un crucero estadounidense volvió a arribar a la isla con 700 pasajeros, de los cuales 300 eran cubanos radicados en Estados Unidos. La llegada del buque gigante Adonia, de la naviera estadounidense Carnival, le dio la vuelta al mundo apenas semanas después de otro episodio histórico: la visita de Barack Obama a la isla, entre el 20 y 22 de marzo. Tras su partida, los Rolling Stones ofrecieron un concierto memorable.

Entre otras noticias, esta semana el famosísimo Vin Diesel y otros actores de Hollywood se tomaron las calles de la capital cubana para grabar la octava película de la saga Rápidos y furiosos. El emblemático paseo del Prado, uno de los lugares más bellos y concurridos de las capital cubana, fue convertido en una pasarela en la que se presentó la nueva colección de la casa de modas francesa Channel. También fue noticia la visita de la modelo estadounidense Kim Kardashian.

Al salir del Museo del Ron, en La Habana, una horda de turistas se le abalanzó para tomarle fotos; mientras ella, con su hija en los brazos y en compañía de su esposo, su hermana menor y custodiada por un racimo de guardaespaldas gigantescos, intentaba subirse a un almendrón rosado rechinante de los años 50. (Vea también: Desfile de Coco Chanel en Cuba: el glamur que le faltaba a un período de cambios)

Los almendrones son esos carros viejos que sobreviven en Cuba –precisamente traídos de Estados Unidos– y que son una de las postales más famosas de la isla. Estos vehículos fascinan a los turistas y son una muestra real de que este país caribeño se detuvo, desde hace décadas, en el tiempo, en gran parte por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla.

“¿Y esa quién es?”, se preguntaba el guardia del museo. Ni él ni la mayoría de los cubanos presentes sabían quién era esa tal Kim Kardashian. No tenían ni idea de que es una estrella de los realities y una celebridad en las redes sociales, ese mundo digital que la mayoría de los cubanos no conoce; este país está apenas entrando a la era del internet, por lo cual el acceso es limitadísimo y muy costoso. Una tarjeta de una hora de conexión cuesta cerca de tres dólares. Y hay que decirlo: el servicio es malo y lento. En Cuba, muchos ya son dueños de teléfonos inteligentes, pero no tienen datos para conectarse a internet, a menos que sea con tarjeta. Así que, sin datos, son pocos los que pueden ver las fotos de la Kardashian en Instagram.

“Los smartphones nos sirven para los jueguitos”, dice un joven ingeniero cubano de 25 años que hace una larga fila para comprar una tarjeta de internet de cinco horas a cambio de diez CUC, la moneda local, que equivalen a cerca de diez dólares americanos. Su sueldo mensual, superior al promedio, es de cien CUC.

¿Qué está pasando en Cuba? ¿Por qué, ahora, todos quieren venir a Cuba? La respuesta podría resumirse así: el efecto del inicio del restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y la mayor de las Antillas, tras más de 50 años de una enemistad que parecía no tener fin. En resumen: un país capitalista enfrentado a un país comunista. (Lea también: El nuevo rumbo que está tomando Cuba, en ocho hechos)

Y eso que es solo el inicio. Imagínense lo que podría pasar si el Congreso estadounidense aprueba el desbloqueo financiero propuesto por el presidente Barack Obama, tras el histórico anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, el 17 diciembre del 2014.

Obama, que se ha ganado el cariño de gran parte del pueblo cubano y quien visitó la isla en marzo, dijo: “Estados Unidos quiere ser un socio que les haga la vida un poco más fácil, más libre y próspera a los cubanos”.

En las calles, entre las postales más vendidas, al lado de fotos legendarias de Fidel Castro y el Che Guevara, sobresale una en la que el mandatario norteamericano aparece oliendo un puro habanero con un gesto de placer.

Esta semana, en La Habana, también se llevó a cabo la 36.ª edición de la Feria Internacional de Turismo FitCuba, que congregó a cientos de empresarios, operadores turísticos y periodistas de todo el mundo. Sobre todo de Canadá, el invitado de honor, aliado desde hace décadas y el mayor generador de turistas hacia la isla.

El ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero, entregó un balance muy positivo y esperanzador del auge turístico que está viviendo el país a partir de la puesta en marcha de la ley de inversión extranjera del 2014 y, por supuesto, tras el apretón de manos entre Obama y Raúl Castro bajo la bendición y buenas gestiones del papa Francisco. (Además: Barack Obama deja en Cuba respeto y esperanza)

Y entregó cifras contundentes. En el 2015, la isla recibió 3,5 millones de visitantes internacionales, un abrumador 17 por ciento más que en el 2014. Abrumador porque mientras en el mundo el turismo crece anualmente un cuatro por ciento, según la Organización Mundial del Turismo, aquí es de dos dígitos. Y este año podría ascender a los cuatro millones.

Una horda de turistas se le abalanzó a la modelo estadounidense Kim Kardashian, para tomarle fotos, cuando salió con su hija y su esposo, custodiada por un racimo de guardaespaldas, del Museo del Ron.

Las cifras son interesantes, pero están muy lejos de destinos consolidados –y también caribeños, al igual que Cuba– como México, que año tras año recibe más de 20 millones de visitantes internacionales. En Colombia, en el 2015, fueron 4,5 millones.

El principal emisor de turistas hacia Cuba es Canadá, que el año pasado envió a 1,3 millones. Le siguen Alemania, Estados Unidos (sí, Estados Unidos), Reino Unido, Francia, Italia, España, México, Venezuela y Argentina. Cada turista gasta en Cuba, en promedio, mil dólares durante su estadía.

Pero hay más cifras que dejan ver el interés de los viajeros estadounidenses por hacer turismo aquí. En el 2015, poco después del comienzo de la era Obama-Castro, 161.233 estadounidenses viajaron a Cuba: un impresionante 76 por ciento más que en el 2014. Y en los primeros cuatro meses del año van 94.000 visitantes del país del norte.

Además, en el 2015 fueron 390.000 los cubanos residentes en Estados Unidos quienes vinieron a la isla (un aumento del 76 por ciento) y este año van 116.000. (También: 'No necesitamos que el imperio nos regale nada': Fidel Castro)

Con un tono enérgico, el ministro de Turismo de Cuba hizo una precisión necesaria: “Es Cuba el único país del mundo donde los ciudadanos de los Estados Unidos no pueden comprar un paquete turístico para venir a disfrutar libremente de las bondades de nuestro destino”.

Entonces, ¿cómo hacen para venir a Cuba? El Congreso de Estados Unidos ha aprobado doce licencias que flexibilizaron los viajes hacia este país. Deben argumentar algún interés o intercambio científico, académico, cultural o deportivo. Pero nunca turístico. Sin embargo, tras esas excusas, se quedan como turistas disfrutando de este paraíso caribeño, dueño de varias de las mejores playas del mundo y con una ciudad capital que encanta con su arquitectura, su historia y su cultura, y con la calidez de su gente.

¿Por qué tanto interés en el turismo, sobre todo en los turistas estadounidenses? Porque el turismo, según cifras oficiales, es el segundo generador de divisas en Cuba después de la exportación de servicios, entre estos los médicos. El año pasado, la llamada industria sin chimeneas dejó ingresos por más de 2.800 millones de dólares, con un crecimiento del 10 por ciento respecto al año anterior.

Y porque el turismo se convirtió en una prioridad y en una política de Estado para el gobierno cubano. Por eso se decidió que entre el 2016 y el 2030 se construirán 108.000 nuevas habitaciones hoteleras, que se sumarán a las 60.000 existentes. También llegarán los cruceros de la poderosa naviera Royal Caribbean y se espera el arribo de nuevas aerolíneas.

Cuba es un país bello y fantástico. Son el mejor grupo de once millones de personas que he conocido. Han enfrentado muchas dificultades, pero serán retribuidos por su resistencia”, dijo el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), el jordano Taleb Rifai, también presente en La Habana. Una ciudad donde, además, se llevan a cabo los diálogos entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc, que buscan ponerle fin a un conflicto armado de más de cincuenta años.

¿Y si el enemigo histórico de Cuba ha sido Estados Unidos, por qué el interés en los turistas de ese país? Un artículo de El Nuevo Herald, que cita al Fondo Monetario Internacional, calcula que entre 3,5 y 5 millones de turistas estadounidenses estarían interesados en Cuba como destino de vacaciones. El cálculo es igual o superior a la cantidad de turistas de todo el mundo que recibió la isla en el 2015: 3,5 millones.

Además, los turistas estadounidenses son apreciados en el sector por su generosidad. Según la OMT, los viajeros de ese país se ubican en el segundo lugar de los que más gastan durante sus viajes. Se estima que al año invierten 86 billones de dólares en servicios turísticos. Son los segundos que más gastan, después de los chinos, que cada año destinan más de 129 billones de dólares a esta actividad.

Además, ya se sabe que los turistas estadounidenses aman el sol y la playa. De los 28 millones de visitantes que recibe el Caribe cada año, según cifras oficiales, la mitad proviene de Estados Unidos. Así que otros destinos caribeños como México, República Dominicana, Curazao, Jamaica y Aruba, e incluso Colombia, se enfrentan a una competencia muy dura con todo lo que promete Cuba: un destino casi virgen y, sobre todo, de moda.

Es una hora importante para Cuba. Se trata de una gran oportunidad para atraer inversiones hacia el sector. Esta isla despierta una gran curiosidad”, dijo José Carlos de Santiago, director de la revista de viajes española Excelencias. Cuando habla de curiosidad, se refiere a un comportamiento obvio del ser humano: la tentación por explorar lo prohibido.

La gran pregunta es: ¿está preparada Cuba para la avalancha de turistas que se avecina? Consciente de semejante desafío, el Gobierno cubano se está preparando para enfrentar sus carencias en cuanto a capacidad hotelera y operación.

La española Maica López, quien trabaja en una exportadora de pollo crudo hacia la isla, ha venido a Cuba tres veces en lo corrido del año. Y en esas tres ocasiones le ha sido imposible conseguir una habitación de hotel. Ha tenido que hospedarse en casas familiares, una modalidad de alojamiento que Cuba ha venido fortaleciendo al comprender que los hoteles se están quedando sin espacio. Tampoco ha conseguido un carro de alquiler.

Indiscutiblemente, en este punto hay que reconocer que la infraestructura sufre los efectos de años de falta de recursos materiales y financieros”, analiza José Luis Perelló, economista experto en desarrollo turístico y profesor titular de la facultad de turismo de la Universidad de La Habana. “Por lo que en corto tiempo no será posible enfrentar la construcción de hoteles en las ciudades o modernizar los aeropuertos y puertos marítimos”, sigue Perelló, y añade que, ante el reto, el Gobierno de su país está implementando una estrategia de negociación con grandes compañías extranjeras inversionistas.

Según el Ministerio de Turismo, actualmente hay 76 nuevos contratos de administración y comercialización con 17 cadenas hoteleras internacionales, y 126 nuevas propuestas de proyectos de inversión extranjera para el turismo. Este año se abrirán 2.500 nuevas habitaciones y de aquí al 2030 –ya se ha dicho– habrá 108.000 más. También hay planes para remodelar muchos de los hoteles existentes –la mayoría son del Gobierno y requieren una urgente modernización– y se ampliará el aeropuerto de La Habana, que ya se quedó chiquito y poco funcional.

Caminando por las calles de La Habana, esas que recuerdan a Madrid y a nuestra Cartagena de Indias, donde aún se cuentan con orgullo las leyendas de Fidel y de la revolución, se percibe un ambiente de esperanza. Y también se escuchan cosas como estas: si quieren venir a Cuba, háganlo ya, antes de que se llene de turistas y todo se ponga más caro.

JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
Enviado especial de EL TIEMPO

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