El despertar de la coma (4) / En defensa del idioma

El despertar de la coma (4) / En defensa del idioma

En una enumeración de elementos comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de la y.

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04 de mayo 2016 , 07:44 p.m.

De nuevo, gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la exposición (muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este, vendrán otros textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas, hemos tratado de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y el uso de la coma es una de estas.

Recordamos los casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y coma elíptica (la que reemplaza una expresión verbal). En esta oportunidad, nos centraremos quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la enumeración de elementos que comparten características. Ejemplo: “Jaime, Pedro, Salomón, Rodrigo y Edmundo llegaron sobrios y muy puntuales a la reunión navideña”. Atención: ni antes ni después de la y se marca coma. Por supuesto, tampoco se marca entre “Edmundo” y “llegaron”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un error garrafal.

Aparte de los nombres propios, también es posible separar con comas otro tipo de elementos, como adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros. Más ejemplos: “En la profundidad del espacio, se confundían los tonos azules, rojos, amarillos, violetas, verdes y naranjas del arco iris”; “sobre el escritorio se apreciaban libros, bolígrafos, libretas, marcadores, frascos de tinta, fotocopias, varios periódicos y folletos de editoriales extranjeras”. Otra vez: sin coma antes ni después de la y.

La fórmula también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con sujeto y predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Jorge Enrique ordenaba los muebles, Berthica solo tejía, Cristina revisaba los pagos, Clemencia solicitaba los alimentos, Rosario disponía la elegante mesa, Matilde preparaba los más exquisitos platos, Judith repartía los postres y Gloria María sonreía mientras los observaba”. Tampoco se marca coma antes ni después de la y.

A veces, la premura por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a continuar con el mismo ritmo de la marcación enumerativa, y de ahí surge el error de que una coma entrometida quiera irse pegadita a la y.

Casos especiales

A este respecto y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma antes ni después de la y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si existe un uso donde se marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí (ya lo vieron en el párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son proporcionales al número de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua (ver la Biblioteca de Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges).

Citaré un ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes, estoy seguro, sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “En las profundidades del océano nadan constantemente los delfines, los pulpos, las rayas, las medusas, los tiburones y las ballenas y las cebras, los elefantes, los leones, las jirafas y los búfalos deambulaban por las llanuras africanas”. Sí: la coma se marca justo después de “ballenas”. Por supuesto, este es un ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión en una lectura continua entre dos grupos de elementos (animales marinos y animales terrestres).

En otros casos (que ya hemos tratado), también puede marcarse coma antes o después de la letra y. Ejemplo: “El autor de aquella mentira, y todos lo sabían, fue el sujeto sentado al extremo de la mesa”. La parte situada entre comas es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este, la oración no cambia de sentido: “El autor de aquella mentira fue el sujeto sentado al extremo de la mesa”. ¿Fácil? ¡Claro que sí!

En otros momentos, la coma va después de la y: “Pacho se entrenaba muy temprano en la mañana y, sin causar ningún ruido, salía después para dirigirse a sus clases”. Otra vez estamos aplicando el caso del inciso explicativo; suprimámoslo: “Pacho se entrenaba muy temprano y salía después para dirigirse a sus clases”.

En estos dos últimos ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la y aparezca cerca de la coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la presencia del inciso explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma, condición de la cual empezamos a despertar. Muchas gracias por estas significativas marcaciones.

Con vuestro permiso.

JAIRO VALDERRAMA
Profesor Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana

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