¿Sabía que cráter lunar y 2 asteroides tienen nombres de colombianos?

¿Sabía que cráter lunar y 2 asteroides tienen nombres de colombianos?

Jorge Zuluaga, cuyo nombre lo lleva un asteroide, explicó quiénes se encargan de darles identidad.

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04 de mayo 2016 , 07:15 p.m.

Fuera de nuestro planeta, en la inmensidad del universo, existen tres objetos que llevan los nombres de tres colombianos: el cráter de la Luna Julio Garavito Armero y los asteroides Antonio Bernal y Jorge Zuluaga.

Los tres, reconocidos astrónomos. Pero los nombres de los objetos celestes no están únicamente asignados para quienes estudian el cosmos ni para científicos. Hay asteroides, por ejemplo, bautizados como escritores (Kafka), como músicos (McCartney, por el Beatle), deportistas (Pelé) y hasta religiosos (Ratzinger, por el papa Benedicto XVI).

Y no es por moda o por capricho que llevan esas identidades. Jorge Zuluaga, jefe del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia –único en el país–, y quien tiene un asteroide con su nombre desde mayo del 2014, explicó que desde tiempos históricos los astrónomos, para organizar el cielo y orientarse, pusieron puntos de referencia con alguna identidad.

“Los antiguos, esencialmente, nombraron estrellas, grupos de estrellas y los planetas. Esto se extendió hasta el presente, un poco para identificar objetos de manera individual y también por mantener esa tradición astronómica”, señaló el astrónomo, quien participará en Comunicando la Astronomía para el Público, el evento más grande de su tipo en el mundo, que se realizará en Medellín entre el 16 y el 20 de mayo próximos.

Y aunque hoy ya no es necesario hacerlo –agregó–, a todo se le pone nombre: a las supernovas, las galaxias, las estrellas, los asteroides, los cometas…

Como regla, ningún asteroide puede tener el nombre de su descubridor.

Pero no es un tema simple. Existen organismos que se encargan de revisar y aprobar los nombres que se postulan, y hay reglas para distintos cuerpos celestes. “En general, todo lo que se ve en el cielo tiene un nombre aburrido. Yo lo llamo el número telefónico, porque son números y letras que les dan los astrónomos a lo que observan, y que deben poner en listas”, dijo Zuluaga.

En su caso, el asteroide que lleva su nombre tenía la siguiente denominación original: 2003FZ128. Hoy, mantiene un código que precede su nombre: 347940 Jorge Zuluaga.

Reglas para cometas, asteroides y exoplanetas

Con los nombres propios –explicó Zuluaga– hay reglas para cometas, asteroides y planetas extrasolares o exoplanetas –los que están fuera del sistema solar–.

“La regla de los cometas es que reciben el nombre de su descubridor. Un ejemplo muy conocido es el Hale-Bopp, que son los apellidos de los descubridores, Alan Hale y Thomas Bopp”, señaló el astrónomo.

El cometa Catalina, que se pudo observar a simple vista en enero pasado, lleva el nombre del telescopio que lo descubrió.

Lo particular es que cometas como Catalina, que se pudo observar a simple vista en la Tierra en enero pasado, lleva el nombre del telescopio que lo descubrió. No siempre son personas.

En el caso de los asteroides es distinto. Lo primero es que ningún descubridor puede ponerle su nombre. “Lo que tiene que hacer es mandar una solicitud formal al Centro de Planetas Menores de la Nasa y decirle el nombre que le quiere poner, pueden ser personas, ciudades o países, que es lo más común, y justificar por qué”, añadió Zuluaga. Ese fue su caso. El astrónomo venezolano Ignacio Ferrín fue quien lo detectó y postuló el nombre de su colega, como reconocimiento a su trabajo.

Con los exoplanetas todo empezó el año pasado, a través de una convocatoria de la Unión Astronómica Internacional. Ninguno, antes del 2015, tenía un nombre ‘normal’. “Llevaban el de la estrella que orbitaban, como el 51Pegasi B, que fue el primer exoplaneta descubierto”, explicó Zuluaga.

Colombia intentó que uno de esos ‘mundos’ fuera del sistema solar tuviera identidad nacional. En el concurso de la Unión Astronómica, la regla fue que se tratara de nombres asignados por una comunidad de personas. Las propuestas enviadas y aceptadas tenían que ver deidades indígenas. Al final, fue imposible derrotar a Cervantes y Galileo, como fueron nombrados.

Esta es una ilustración que muestra cómo podría ser la estrella Trappist-1 y los tres planetas que la orbitan.

Recientemente han surgido iniciativas a través de redes sociales que plantean nombrar a la Luna o cobrar por ponerle el nombre de una persona a los cráteres de Marte. Y pese a que la Unión Astronómica y el Centro de Planetas Menores de la Nasa se han encargado del tema, siempre ha habido una discusión en torno a quién tiene el derecho de ponerles nombres si el cielo es de todos.

“Estas son autoridades de astronomía, no de nombres. Ellas definen estándares astronómicos, que son muy importantes para que nos podamos entender. El tema de los nombres es secundario, pero lo importante es que literatura científica, es decir los artículos y libros de ciencia, utilizarán siempre los estándares de los profesionales de la astronomía, no los de una comunidad particular ni de un grupo de Facebook”, agregó.

Pero el poder de las redes hoy mueve al mundo y Zuluaga no descartó que de levantarse un movimiento masivo en ellas, los astrónomos podrían terminar cediendo. “Se conocen unos 600.000 asteroides, de los cuales solo 60.000 tienen nombre, por lo que aún hay oportunidad de tener más colombianos ilustres en el espacio”, remató.

REDACCIÓN CIENCIA

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