Editorial: Siria, la tregua que agoniza

Editorial: Siria, la tregua que agoniza

De la diplomacia de EE. UU. y Rusia depende que no continúe una brutal carnicería en este país.

02 de mayo 2016 , 08:08 p.m.

La diplomacia es, a estas alturas, el único recurso que le queda al mundo para tratar de reinstaurar y ampliar una tregua que evite que la carnicería en Siria continúe. Luego de los bombardeos del régimen de Bashar al Asad contra la ciudad de Alepo, que hicieron volar por los aires el precario y parcial alto el fuego que se había acordado hace más de dos meses, solo Estados Unidos y Rusia están en capacidad de presionar un cese de hostilidades que le dé un respiro a la inerme población o que rompa la espiral de violencia que el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, llamó situación “fuera de control”.

Las dolorosas cifras siguen subiendo. En los últimos 10 días han muerto más de 250 civiles, entre ellos unos 50 niños, debido a los bombardeos de las fuerzas armadas. Y desde que estalló el conflicto, en el 2011, van 270.000 muertos, 13.500 menores.

El episodio del jueves, en el que un bombardeo de las fuerzas sirias destruyó un hospital en Alepo apoyado por Médicos sin Fronteras y en el que murieron 50 civiles, entre ellos Mohamed Wasim Maaz, el único pediatra del lugar, pasa a ponerles un rostro de dolor más a los miles de este trágico conflicto, que cumplió cinco años sin perspectivas reales de solución. Un crimen de guerra.

Wasim Maaz era uno de los pocos médicos que no habían huido de una de las ciudades más duramente golpeadas por la violencia. Luego de poner a sus padres a salvo en Turquía, se dedicó a trabajar en solitario por los niños de la ciudad, hasta que el bombardeo no solo acabó con sus sueños de casarse cuando terminara la guerra, sino con los de miles de infantes que buscaban en su sabiduría el remedio para sus males. La lista es demasiado larga y trágica como para que el mundo mire a otro lado: 730 médicos han muerto en este conflicto cumpliendo su juramento, según el Observatorio Sirio de DD. HH.

La de Alepo es quizá la situación más difícil y a su vez el escollo más grande para cristalizar un alto el fuego. La gran ciudad del norte de Siria tiene zonas controladas por los opositores rebeldes moderados y otras bajo control gubernamental. El problema es la cercanía de los primeros con el frente Al Nosra, brazo de la red terrorista Al Qaeda en Siria, que no firmó la tregua del 27 de febrero, por lo que sirios y rusos lo consideran blanco legítimo. De ahí que Kerry haya anunciado que pedirá a los insurgentes su alejamiento de dicha agrupación yihadista.

La tercera ronda de negociaciones en Ginebra había empezado el 13 de abril y terminó el 27, precisamente por las frecuentes violaciones del cese del fuego por todas las partes y el deterioro de la situación humanitaria. La idea del enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, es revitalizar la suspensión de hostilidades con la presión de Moscú y Washington, y de forma simultánea lanzar una cuarta ronda de negociaciones este mes.

Del lado ruso, se anunció que su plan es incluir la provincia de Alepo en lo que llaman ‘régimen de calma’, pero se teme que no se llegue a ese estado de gracia sino cuando las fuerzas rebeldes hayan sido diezmadas, por lo que ya hay serios cuestionamientos políticos contra la oposición moderada por patrocinar tal modelo de tregua y conversaciones en Suiza.

El tiempo se acaba, la tragedia no cesa. ¿Hasta cuándo?


editorial@eltiempo.com

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