Luis Gilberto Murillo, un ministro que ha sufrido la discriminación

Luis Gilberto Murillo, un ministro que ha sufrido la discriminación

Minambiente narra cómo fue maltratado por ser afrodescendiente. Habla de los retos de su cargo.

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30 de abril 2016 , 06:48 p.m.

Luis Gilberto Murillo es uno de los ministros designados esta semana por el presidente Juan Manuel Santos en el nuevo gabinete para la paz, y aunque en diálogo con EL TIEMPO habló con claridad sobre los lineamientos que pondrá en marcha en la cartera de Ambiente y Desarrollo Sostenible, sorprendió con un relato sobre algunas de las veces que ha sido discriminado en Colombia por su condición racial.

Este chocoano nacido en Andagoya, pleno corazón de la selva chocoana, que pudo hacerse ingeniero de minas con maestría incorporada (en Rusia) gracias a una beca que se ganó cuando era muchacho, que luego vivió 10 años en Washington (EE. UU.) desde donde trabajó para diversos organismos internacionales y que se hizo elegir gobernador del Chocó en 2010, habló con este diario sobre sus proyectos como ministro de Ambiente, pero también relató estas tres historias que prueban hasta dónde llega la discriminación racial en Colombia:

Primer caso: ‘Imposible conseguir arriendo’

La primera vez que me vine a vivir a Bogotá con mi esposa y mis dos hijos (en los 90), cuando el alcalde Antanas Mockus me nombró subdirector del Departamento Administrativo del Medio Ambiente, tuve que buscar apartamento, y cuando llegaba a las agencias de arrendamiento resulta que nunca había apartamentos para alquilar. A mí me pareció muy extraño el caso y decidí enviar a mi esposa (es rusa) sola a las mismas agencias a las que yo había ido, y para ella sí había apartamentos libres. Ella sí lo pudo alquilar. Ese es un indicador cierto de que sí hay discriminación.

Segundo caso: ‘Sin VIP en las aerolíneas’

Como viajo mucho por mi trabajo, tengo esa tarjeta que me permite entrar a las salas VIP a esperar el vuelo. Y resulta que a menudo me ponen problema para ingresar (las aerolíneas se reservan el derecho de admisión por cuestiones como la capacidad de la sala). Me pasa con Avianca. Luego me pongo a observar la situación y veo que entran 20 o 30 personas.

Pero conmigo hay problema. Y esto me pasó incluso como consejero presidencial. No sé si ahora que comiencen a ver mi fotografía en los periódicos siga ocurriendo.

Tercer caso: ‘No puede entrar al teatro’

Cuando era gobernador de Chocó hubo una cumbre de gobernadores en una ciudad importante de este país y había una función en un teatro a la cual fuimos invitados. Yo iba a entrar al palco donde estaban mis colegas y la persona que controlaba el ingreso no me dejaba ingresar.

Yo le decía que era el Gobernador del Chocó y no creía. Tuvo que levantarse un grupo de varios de ellos a decirle a esa persona que me dejara entrar, porque yo sí era el gobernador.

El reto ambiental

Murillo no se descubrió ayer como ambientalista. Ha trabajado desde hace muchos años dentro y fuera del país en el tema, ha escrito documentos y ha dado muchas conferencias; por eso tiene bastantes cosas claras sobre los desafíos que espera resolver desde su nuevo cargo.

Su principal propósito es trabajar para “generar un mayor balance entre desarrollo económico y conservación ambiental”. Eso le da muchas vueltas en la cabeza y, aunque emite conceptos uno tras otro en esa dirección, sabe ir al grano.

“Le voy a dejar un ejemplo de desarrollo sostenible en el Pacífico –dice–. Tenemos que hacer turismo ecológico, turismo cultural, donde usted conserva ecosistemas importantes para que haya una oferta, no solo para el país, sino para la humanidad. Para eso hay que crear infraestructura. Ahí tenemos que construir ese equilibrio”.

Conocedor del interés de muchos países desarrollados en preservar el medioambiente en naciones en vías de desarrollo, Murillo ve la posibilidad de “vender aire puro” a la humanidad. Se trata de comercializar productos de la naturaleza que no implican su destrucción, “certificando ciertas áreas de bosques donde se paga a los campesinos por conservar esos ecosistemas”.

A lo mejor el término ‘bioprospección’ no le diga nada a muchos, pero Murillo sabe que en zonas como el Pacífico hay verdaderos “bancos genéticos con especies propias de las cuales surge un conocimiento que no tenía la humanidad y a partir de eso hay un uso comercial”.

La mirada sobre las múltiples posibilidades de aprovechamiento de recursos del nuevo Minambiente no se queda solo en las zonas rurales. También tiene propuestas para las áreas urbanas, donde “hay un enorme potencial en todo lo que tiene que ver con reciclaje”, y pone algunos ejemplos: “Tenemos que reciclar las llantas para utilizarlas, por ejemplo, en la producción de asfalto o en la generación de energía a partir de residuos sólidos orgánicos”.

No a feria de licencias

El nuevo ministro de Ambiente se propone establecer “reglas de juego claras” para los ciudadanos, los empresarios y el Estado, evitando eso sí “a toda costa la feria de las licencias”.

En este orden de ideas, el ministro Murillo considera que primero hay que establecer un “ordenamiento del territorio para determinar en dónde se hará cierto tipo de actividades exploratorias”.

En otro nivel está lo que para él es un asunto “procedimental”, de quién y cómo se expide una licencia.

Precavido con el ‘fracking’

No obstante advertir en tres ocasiones durante la charla con EL TIEMPO que será “muy, muy precavido”, “rigurosamente precavido” a la hora de pensar en entregar una licencia para el ‘fracking’, el ministro Murillo también admitió que “tenemos que revisar que desde el punto de vista ambiental se puedan generar las acciones necesarias para que el sector petrolero se pueda seguir desarrollando, porque es necesario”. (Además: Cinco datos para entender el daño del plástico en el mundo)

Confesó que aunque se habla a menudo de los daños a la naturaleza por la explotación de petróleo, hay también experiencias positivas. Y recordó, por ejemplo, que gracias a la nueva política de regalías del Gobierno del presidente Santos ha sido posible que 225 jóvenes (mujeres y hombres) del Chocó ingresen a maestrías y doctorados en las mejores universidades del mundo. (Lea: Alerta en Nariño por colecta ilegal de ranas venenosas)

Cuando se le pidió al ministro Murillo que definiera una línea clara entre el desarrollo y la conservación del ambiente, respondió: “Esa línea es el bienestar social, el beneficio social, lo más importante es centrar el beneficio social en el desarrollo humano”.

Y un tema final fue el de la minería ilegal. Murillo cree que hay que diferenciar a los actores de esta actividad y ofrecer distintos tratamientos. A los campesinos que están allí por necesidad, ofrecerles oportunidades, pero a los criminales combatirlos con la Fuerza Pública.

POLÍTICA

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