La única prueba de supervivencia que recibió la familia de
Patrocinio Sánchez Montes de Oca, exgobernador del Chocó, durante sus casi tres años de secuestro, fue a finales de noviembre.
Se trató de un casete, envuelto en un sobre, que contenía un audio con la voz de él en el que suplicaba que buscaran su liberación.
“Familia, hagan lo posible por lograr mi libertad, estoy muy delicado de salud. Odín (su hermano mayor), busque mi liberación, estoy bastante enfermo, hagan todo, por favor (...)”.
Así lo describió un allegado al político y aseguró que más que enviar pruebas, la guerrilla del Eln buscaba era presionar a los allegados de Patrocinio. La liberación se dio el pasado 3 de abril, tres días después de que el Gobierno y Eln acordaron el inicio de diálogos formales de paz.
Sin embargo, esa libertad fue producto de un canje, conocido apenas ayer. A Patrocinio lo dejaron ir a cambio de dejar en cautiverio a su hermano, Odín Sánchez Montes de Oca.
Lo que llama la atención, según las autoridades y algunos cercanos a la familia, es que nunca se denunció el hecho ni se contó la verdad completa sobre quién propuso el canje: si los Sánchez Montes de Oca o el Eln.
Tampoco se conoce con exactitud cuánta plata pidió esa guerrilla para liberar al exgobernador, ni cómo se negoció la liberación.
Ese día, según cuenta el exgobernador, ocho hombres lo abordaron mientras conducía por la zona rural del municipio. Le amarraron las manos y lo subieron a una moto para llevarlo hasta donde estaba un grupo de guerrilleros del Eln, que luego lo condujo a un campamento en medio de la selva. La guerrilla les habría pagado a esos terceros para que lo secuestraran.
Poca información
El general Humberto Guatibonza, director de la Regional n.° 6 de la Policía Nacional, dijo ayer que “la familia Sánchez Montes de Oca ha estado muy renuente a dar información sobre si el Eln los contactó. No hay denuncia por secuestro o desaparición en el caso del señor Odín Sánchez. Es normal y creemos que pueden estar intimidados”.
Solo en la mañana de ese 3 de abril, dice, horas antes de liberarse de las cadenas con las que dormía, un comandante de esa guerrilla le dijo del canje.
Hasta ahora, la familia no ha recibido pruebas de supervivencia de Odín. Tropas de la Decimoquinta Brigada del Ejército y efectivos del Gaula de la Policía lanzaron una operación de rastreo y registro en el departamento para buscar su rescate. La Fuerza Pública está segura de que el grupo guerrillero no lo ha sacado de la región.
Su hermano, Odín, también fue condenado a nueve años de prisión por un presunto apoyo al proyecto político de las autodefensas, que denunció el exjefe del Bloque Élmer Cárdenas –de las Auc–, Fredy Rendón, alias el Alemán.
‘Mi estado de salud incidió en la liberación’
Veinticinco días después de su liberación el exgobernador de Chocó Patrocinio Sánchez terminó por reconocer que si su hermano Odín no se hubiera canjeado por él, estaría muerto. En dialogo con EL TIEMPO, dijo que su secuestro tuvo fines económicos.
¿Qué le decían del motivo de su secuestro?
Yo les pregunte si mi secuestro era con fines políticos, para alejarme de las elecciones en las que iba a apoyar a los candidatos de ‘la U’. Pero ellos me aseguraron que mi secuestro era por motivos económicos. No supe cuánto pidieron o si se pagó, pero siempre fue por plata.
¿Cómo se entera usted del canje de su hermano?
El día que me liberaron, uno de los jefes del frente me dijo que mi hermano se había canjeado por mí. No nos vimos. No me cruce con Odín. Me pidieron que guardara silencio, que no dijera que mi retención había sido por plata, y mucho menos que mi hermano se iba a quedar con ellos. Lo hice, no por cumplirles, sino por mi frágil estado de salud.
¿Cómo es su estado de salud?
He estado muy enfermo. Me bajé unos 25 kilos de peso durante mi secuestro. Los médicos me han estado preparando para una cirugía porque tengo cálculos en la vesícula. Y tengo problemas del colon, gastritis y las cicatrices que me dejó la leishmaniasis (...) En la selva no tenía espejo, no dimensionaba el estado de desnutrición en el que estaba. Yo me tocaba las carnes y me estiraba los cueros, pero cuando me vi me asusté, ese no era yo.
¿Tuvo atención médica durante su secuestro?
Me vieron un médico y una doctora. Los primeros cinco días de mi secuestro no comía, tenía mucho dolor en el estómago. Me diagnosticaron hepatitis. Siempre estuve enfermo. Creo que se preocuparon porque en las últimas semanas vomite mucho y estaba sin fuerzas. Seguro eso incidió en mi liberación.
¿Cómo lo trataron durante su secuestro?
En términos generales, bien. Los dos primeros meses caminaba con ellos, tenía libertad de moverme. Los dos meses siguientes fueron muy fuertes, caminatas largas, exhaustas. Ya para el sexto mes, me mantuvieron en una casita muy oscura, casi no veía la luz. Poco hablé con ellos, y por seguridad, me dijeron, me mantenían encadenado de una mano o un pie. La comida no era muy buena. Antes de mi liberación mejoró.
¿Cómo es la relación con su hermano Odín?
Nosotros venimos de una familia muy unida. Odín es mayor que yo. Somos 17 hermanos, de los cuales solo somos dos hombres. Nuestros padres nos inculcaron principios, ellos eran docentes. Ahora estoy pendiente de su hija, de 11 años. Somos muy unidos; por eso, no me extraña que él se haya canjeado.
DEICY JOHANA PAREJA M.
Corresponsal de EL TIEMPO
*Con información de Justicia