Qué es lo que importa

Qué es lo que importa

Ha sido desde el propio Mineducación donde se ha perseguido al cartel de la alimentación escolar.

27 de abril 2016 , 07:40 p.m.

Cada día hay una noticia sobre los desmanes desalmados que se cometen en los colegios públicos del país con los refrigerios de los niños. Cada día crecen, por ende, la tensión y el peso en los hombros. Y cada día aparece una nueva voz indignada que aprovecha el ruido para pedir la cabeza de los responsables. Pero lo cierto es que condenar por lo sucedido a la Ministra de Educación, que ha liderado las denuncias contra los sospechosos y ha dado muestras de seriedad y de buenas intenciones durante su gestión, es cometer el mismo error de siempre: el de no ser capaces de unirse alrededor de lo que importa, que en este caso, no sobra decirlo, son los maltratados estudiantes colombianos.

Según la procuradora delegada para la Infancia, Ilva Myriam Hoyos, la improvisación y el desorden del Gobierno Nacional son los principales responsables de la situación deplorable en la que se encuentra el 51 por ciento de los estudiantes de los colegios públicos de Colombia, y en especial los niños de La Guajira, Chocó, Risaralda, Bolívar y Putumayo. Según la Federación Nacional de Departamentos, que se reunió esta semana en Bogotá para lanzar un SOS por el llamado Plan de Alimentación Escolar (PAE), el presupuesto de los gobernadores no está alcanzando para preservar la cantidad ni la calidad de las raciones de los alumnos.

Habría que reconocer, sin embargo, en honor a la verdad, que ha sido desde el propio Ministerio de Educación desde donde se ha puesto en evidencia el cartel de la alimentación escolar, se ha denunciado a las autoridades regionales que han tenido el estómago para enriquecerse a costa de la salud de los niños, se ha discutido el espinoso tema de los recursos y se ha mostrado una vocación de acudir a las instituciones de la justicia para que sea la ley la que encuentre a los responsables.

No es momento, pues, de perder el tiempo de los colombianos en señalamientos discutibles, rentables, quizás, pero oportunistas. Es hora, más bien, de unirse en torno a aquellos temas en los que no hay ideologías ni cálculos políticos que valgan, y el primero de todos es, sin duda, el de la infancia.

editorial@eltiempo.com

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