Los incumplimientos que dejaron en bancarrota a exdueños de buses

Los incumplimientos que dejaron en bancarrota a exdueños de buses

Más de 3.000 entregaron sus vehículos para el SITP. Dos operadores dejaron de pagarles rentas.

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27 de abril 2016 , 07:29 p.m.

De ser una mujer independiente que recibía unos $ 700.000 diarios gracias a los recursos que le dejaban sus dos busetas, Olga Plazas pasó a ganarse $ 25.000. Ahora trabaja por días haciendo aseo, pues desde enero del 2014 dejó de recibir la renta que le daba el operador Egobús.

Ella es uno de los más de 3.000 pequeños propietarios que entregaron sus vehículos para que hicieran parte del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) a los operadores Coobús y Egobús, que el año pasado se declararon en quiebra y tenían a cargo el 30 % del transporte de pasajeros en la ciudad.

Lleva 27 meses sin recibir cerca de $ 4 millones que le prometieron mensualmente, durante los siguientes 24 años. Asegura que nunca trabajó como empleada: “Comencé trabajando en una asociación de tres personas que éramos dueñas de una buseta, y saqué dos créditos para comprar mis busetas”, explicó.

Los $ 700.000 que recibió a diario durante años los dividió para pagarles a los 4 conductores que contrató, para solventar los créditos, para cumplir con los gastos de rodamiento y para mantener su hogar.

Su panorama económico era prometedor, tanto así que hace unos años pagó la cuota inicial de un apartamento al que se iría a vivir con sus dos hijos. “Como dejaron de pagarme la renta, en el 2014 lo perdí”, contó.

Ahora los bancos le cerraron las puertas. “Hace unos meses me cancelaron la tarjeta de crédito, por representar riesgo financiero. Ahora, si pido un crédito, me lo niegan cuando les digo que entregué, que estoy esperando que me paguen mis busetas”, expuso.

A su hijo mayor, que estaba terminando la universidad, le tocó retirarse para ponerse a trabajar: “No hemos reunido para pagar los derechos de grado, y a mi hijo menor me tocó sacarlo del colegio privado en el que estaba porque no tengo cómo pagárselo”, señaló.

De sus buses solo le quedan las fotos que carga, las cuales le recuerdan con nostalgia la época en que celebraba el día de la Virgen del Carmen. “Los decorábamos bien bonito, con bombas y festones”, dijo. (Lea también: Las frecuencias del SITP, una espera que no tiene final)

‘Nos han ignorado’

Virginia Palacios, propietaria de una buseta que entregó a Egobús, se está recuperando de una infección urinaria que le afectó sus riñones el año pasado, luego de decidir probar suerte como taxista.

Lo hizo para sobrevivir, pues desde enero del 2014 dejó de recibir más de un millón de pesos que correspondían a la renta que este operador del SITP le daba por su vehículo.

“De tanto estar sentada y retener orina me dio una infección urinaria y me afectó los riñones. También me enfermé del colon, por lo que tuve que parar. En enero me hicieron una cirugía en la que me extirparon un ovario”, señaló Virginia.

Mientras se recupera, no deja de pensar que la preocupación que ha sentido en los últimos meses ha influido en su salud. “Por fuera no pareciera, pero por dentro eso se refleja en el cuerpo. De un momento a otro, la vida le cambia a uno. Yo creí que esta iba a ser mi pensión”, señaló.

Con 56 años, no se imaginaba pasar por esto. Hace 15 años adquirió su buseta, luego de decidir vender su almacén de textiles, en el cual trabajó por años. Le contrató dos conductores y se afilió a una empresa que “cubría la ruta del Perdomo al Bachué”.

Virginia explica que los pequeños propietarios han hecho varios plantones para exigir una solución. “Una vez estuvimos frente a la Alcaldía Mayor. Me senté a llorar, pensando en que se me fue toda la vida trabajando, que perdí todo mi capital y que no me van a pagar. Esta era mi pensión”, insistió.

También afirmó que las soluciones que se han planteado frente a la crisis que viven los operadores Coobús y Egobús no les resuelven su situación. “Sabemos que ellos están en quiebra, pero a nosotros no nos han dicho nada. Nos sentimos abandonados”, concluyó.

‘Yo ya no puedo trabajar’

A sus 82 años, Jorge Páez sigue esperando que le paguen los 28 meses de renta que le deben por sus dos busetas, pues solo recibió 5 consignaciones, cada una por más de 4 millones de pesos. “Una es de placas VDH 143 y la otra, SIS 792”, recuerda.

Entregó sus vehículos en junio de 2013 y ahora depende de un hijo, que trabaja en un taxi, para sobrevivir. “Yo esas busetas las compré con las lágrimas de Jesús. Me valieron $ 40 millones cada una. Yo saqué un crédito, y tenía que dar 15 millones de cuota inicial y lo demás, pagarlo durante años”, recordó.

Insistió en que espera que le paguen, pues la promesa que le hicieron al entregar sus busetas es que recibiría una renta mensual durante 24 años. Ahora señala que, por su edad, ya no puede trabajar.

“Yo vivo con mi viejita que tiene 77 años. Nosotros ya no podemos hacer nada. Ese dinero representaba nuestro futuro. Yo le juro que, si tuviera 50 años, me hubiera levantado la plata para comprar un taxi y conducirlo, pero ya estoy muy mayor”, señaló.

BOGOTÁ
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