Editorial: Timonazo hacia la paz

Editorial: Timonazo hacia la paz

Con los cambios en el gabinete, el Ejecutivo podrá enfrentar de mejor manera los retos pendientes.

25 de abril 2016 , 08:14 p.m.

Comunes hace más de una década, las crisis ministeriales habían desaparecido del panorama político colombiano. A diferencia de otros mandatarios que recurrieron a ellas para sumar apoyos políticos y renovar lealtades de cara a nuevos desafíos, Juan Manuel Santos se había mantenido en la línea marcada por Álvaro Uribe de efectuar los relevos normales en las cabezas de los ministerios –bien vale recordar que, como se ha dicho tantas veces, los ministros son fusibles con fecha de vencimiento– de manera paulatina.

Una tendencia que se rompió este lunes con el anuncio de Santos de llevar caras nuevas a siete carteras. Se trata de Jorge Eduardo Londoño, en Justicia; Clara López, en Trabajo y Protección Social; María Claudia Lacouture, en Comercio, Industria y Turismo; Elsa Noguera, en Vivienda, Ciudad y Territorio; Jorge Enrique Rojas, en Transporte; Luis Gilberto Murillo, en Ambiente, y Germán Arce, en Minas y Energía. Toman ellos el lugar de siete valiosos funcionarios de los que se puede decir que, en líneas generales, hicieron su tarea y hoy pueden elaborar un balance con más logros que pendientes.

Y no son solo caras nuevas, también colectividades: el Partido Verde y el Polo Democrático. No obstante, tal conclusión fue puesta en tela de juicio por voces de ambos partidos, que pidieron tanto a Jorge Londoño como a Clara López aceptar los cargos a título personal.

En otro frente, pese a la expectativa, no hubo humo blanco respecto al sucesor de María Lorena Gutiérrez como ministra de la presidencia, pero sí una pista sobre el futuro de dicho rol al revelar Santos que este cargo volverá a ser la Secretaría General de la Presidencia, como parte de otras modificaciones venideras en la estructura de dicha entidad.

De vuelta a los ministerios, hay que decir que estos movimientos deben ser analizados en conjunto, insistimos, como parte de una maniobra política tendiente a darle al Ejecutivo mayor gobernabilidad en tiempos de más de una tormenta en el horizonte y en los que habrá que afrontar retos del tamaño de darles el empujón inicial a las políticas y programas del eventual posconflicto.

En la medida en que la paz estable y duradera debe construirse en clave de inclusión, no es gratuito que los nuevos integrantes del gabinete le aporten diversidad en términos no solo de género, sino también de origen regional, político e incluso social. Un giro en este sentido, dicho de otra manera, ‘desbogotanizar’ al Ejecutivo era un clamor que tuvo respuesta.

Es de esperar, entonces, que con estos ajustes aumenten no solo el margen de maniobra del Ejecutivo en términos políticos y su sintonía con las necesidades y demandas de sectores que exigían mayor atención, sino que ellos permitan una gestión más efectiva y eficiente. Esto es, menos propensa a ruidos en el engranaje como los que en el último tiempo ha escuchado la opinión pública. Por supuesto, hay que hacer votos para que así sea. Sentar las bases sólidas sobre las cuales se empiece a construir la paz, principal reto en esta recta final, requiere no solo de una nómina cuidadosamente conformada, sino que esta se acople a la mayor brevedad para lograr un funcionamiento armónico que mucho bien le hará al país.


editorial@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.