Chernóbil: treinta años de una tragedia

Chernóbil: treinta años de una tragedia

Este episodio dejó lecciones. Hoy hay mayor conciencia sobre el manejo adecuado de energía nuclear.

25 de abril 2016 , 07:45 p.m.

"¡Cumpliremos con el objetivo del Gobierno!", se lee en la pancarta que sostienen varios trabajadores frente al reactor 4 de la planta de Chernóbil, después de que fue cubierto con la primera capa de concreto de su 'sarcófago', en noviembre de 1986. Foto: Archivo Reuters.

Para mediados de la década de los 80, la amenaza nuclear estaba en la mente de todos. Eran los tiempos de la Guerra Fría y las dos potencias rivales, Estados Unidos y la Unión Soviética, asustaban al mundo con su posesión de armamento de destrucción masiva, cuyos efectos ya eran muy conocidos tras las bombas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, en 1945.

Pero el 26 de abril de 1986 un error le mostró al mundo que no solo en el contexto bélico la energía nuclear podría ser letal. Durante un simulacro de corte del suministro eléctrico, el reactor número cuatro de la planta de Chernóbil, a tres kilómetros de la ciudad ucraniana de Prípiat, explotó, liberando una mortal radiación que mató a 31 personas en el momento, pero que causó graves daños a la salud de millones en 13 países europeos. Y valga decir que las labores de contención iniciales, llevadas a cabo por las autoridades soviéticas, evitaron una tragedia aún mayor. Una segunda explosión en el complejo hubiera puesto en grave peligro la vida en toda Europa.

El alto mando soviético, presionado entonces por los aires de cambio que quería implantar Mijaíl Gorbachov, tardó demasiado en admitir la tragedia hacia el exterior, por lo que muchos coinciden en que este gravísimo incidente fue uno de los primeros capítulos del fin de la URSS en 1991.

El monstruo duerme, porque el reactor cuatro aún está ‘vivo’. Un ‘sarcófago’ de toneladas de concreto hace que su actividad no afecte la vida humana, y en el 2017 se levantará, con un costo superior a los 700 millones de euros, un refuerzo que asegure que esta amenaza estará escondida por lo menos otros cien años.

Chernóbil ha dejado lecciones. Sus placas conmemorativas y su ‘sarcófago’ han hecho que el mundo tome conciencia sobre el manejo adecuado de la energía nuclear, a pesar de haberse presentado otro desastre como el de la planta de Fukushima, tras el terremoto de 9,0 grados que sacudió a Japón el 11 de marzo del 2011. Se aprendió que el manejo pacífico de la energía nuclear requiere que el humano factor del error se reduzca al mínimo, a lo que se suma una constante actualización tecnológica, y siempre teniendo presente que la alerta activada por Chernóbil sigue ahí, latiendo contra toda clase de vida.


editorial@eltiempo.com

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