Editorial: Una ley que no da espera

Editorial: Una ley que no da espera

Es vital impulsar la ley 'Viviendas seguras', cuyo proyecto fue presentado por Luis Felipe Henao.

24 de abril 2016 , 09:12 p.m.

El hermano país de Ecuador, en donde este domingo estuvo el presidente Juan Manuel Santos no solo con ayuda, sino para expresar la solidaridad de nuestro pueblo, apenas comienza a recuperarse del tremendo sismo del pasado sábado 16. Una tragedia que enluta a millares de familias, incluidas varias colombianas. Las cifras de 654 personas muertas, más de 12.000 heridas y 130 desaparecidas dan una dolorosa idea de lo que allí se vivió y de lo que ello significa para el país y la sociedad.

Y no solo invitan a acompañar a los ecuatorianos, sino a reflexionar sobre el futuro de estas naciones, ubicadas en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, con una alta actividad sísmica. Es decir que bajo nuestros pies las placas tectónicas viven en constante fricción.

Si alguna ventaja hay es que la tecnología de hoy nos permite conocer secretos de las entrañas de la Tierra. Y acontecimientos como el de Ecuador deben servir de duro campanazo para despertar la conciencia y el sentido de la prevención. No podemos evitar los brutales sacudones naturales, pero sí al menos bregar a mitigar su impacto.

Es ahí donde el Estado, las autoridades a todo nivel y los gremios de la construcción tienen que ponerse el mismo overol. Las normas de construcción sismorresistente se deben cumplir, pues está de por medio la vida de miles de personas que saben que duermen bajo techo, pero que muchas veces ignoran cómo está construido.

Por ello es vital impulsar la ley ‘Viviendas seguras’, cuyo proyecto fue presentado en por el ministro del ramo, Luis Felipe Henao, a raíz del desplome del edificio Space de Medellín en octubre del 2013.

Esta ley, precisamente, busca que se respeten las normas de sismorresistencia, vigiladas por supervisores de obras independientes que además velarán por la calidad de los materiales y el cumplimiento de las normas de urbanismo, entre otras funciones. Y crea un sano régimen de inhabilidades e incompatibilidades. Ello es clave y urgente.

En esta materia no puede haber intereses de por medio ni hay que dejar que el proyecto duerma el sueño de los justos, pues la naturaleza vive activa.

EDITORIAL
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