'Aumentar gasto, complicado por falta de recursos'

'Aumentar gasto, complicado por falta de recursos'

No obstante, la aplicación de una política con estas características no cambiaría la economía.

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24 de abril 2016 , 08:50 p.m.

Gastar en los malos momentos de la economía, como el de ahora, es uno de los ases bajo la manga que tienen los gobiernos para no dejar menguar la producción de un país.

Colombia lo ha hecho en otras circunstancias, pero ahora no tiene recursos (la renta petrolera se cayó en más de 20 billones de pesos) ni margen para endeudarse más, porque no puede incrementar el déficit fiscal y saltarse la ley de regla fiscal. Y aun si pudiera gastar para reactivar la economía, tampoco serviría de mucho.

Así lo estima el economista de la Universidad Johns Hopkins Carlos Vegh, luego de un estudio por medio del cual encontró que el efecto de las políticas de gasto público en busca de hacer reaccionar el producto interno bruto (PIB) es bajo en países con tipo de cambio flexible, y abiertos al comercio exterior. Luego entonces, a Colombia, que cumple esas características, no le convendría una política así, conocida como ‘contracíclica’.

Para hacer política contracíclica, según el experto, se necesita deuda pública relativamente baja y déficit fiscal también relativamente bajo. “Con deuda alta, la política fiscal contracíclica va a ser muy poco efectiva, pues los mercados van a pensar que no es sostenible”, indicó Vegh. Esto, sin contar con que los efectos, en vez de ayudar, podrían tornarse negativos.

En la actualidad la deuda pública del país, según Anif (gremio de instituciones financieras), “bordea el 55 por ciento del producto interno bruto (PIB), correspondientes en un 42 por ciento al Gobierno central, y en un 13 por ciento al resto del sector público”.

Incluso, la Contraloría General ha mostrado su preocupación por la deuda colombiana y lanzó una alerta, pues, además de los ajustes presupuestales que se han hecho –el más reciente fue de 6 billones de pesos–, “aún podrían venir otros, pues, según el Plan Financiero del 2016 (revisado en diciembre), el Gobierno mantuvo la meta del déficit fiscal en 3,6 por ciento del PIB, lo que implicaría mayores ingresos o menores gastos para lograrlo”.

De los menores gastos ya hay noticia (apretón del cinturón), aunque preocupa a los analistas la reducción mayoritaria, en términos porcentuales, de la inversión, que es precisamente la que puede mover la economía, mientras que los gastos en funcionamiento siguen siendo abultados.

En cuanto a los ingresos, la alternativa es la reforma tributaria, que ni siquiera ha salido a la luz pública, por lo que echar mano de los recursos que genere no será tan rápido.

Así las cosas, el crecimiento de la economía de Colombia, no obstante estar entre los mejores en medio de la desaceleración global, como ha señalado el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, no ha sido tan pujante como se esperaría luego de haber aplicado políticas de más gasto, como el llamado Pipe 2.0 en el 2015, año en el que la economía solo creció en 3,1 por ciento.

Es en esos momentos de desaceleración, por choques como el de la caída del precio del petróleo, en los que el gasto público se vuelve clave porque le aportaría mucho a la demanda agregada de la economía, impulsándola a expandirse y, por esta vía, a ayudar a preservar el empleo de los colombianos.

ECONOMÍA

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