RCN anda en la mala / El otro lado

RCN anda en la mala / El otro lado

El fracaso ronda a 'MasterChef', 'Sueño fútbol' y 'Me caigo de la risa'.

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24 de abril 2016 , 03:52 p.m.

Nada le pega a RCN para lograr el amor del ‘rating’. El fracaso ronda a ‘MasterChef’, ‘Sueño fútbol’ y ‘Me caigo de la risa’.

Y no es culpa del destino, más de decisiones. Tampoco es un problema del saber televisivo, ya que sus programas son buenos. La falla es el abandono del gusto popular, la ausencia de narrativa y la caída en estima pública de RCN.

El ‘casting’ de los tres es acertado: sujetos de abajo que tienen hambre de reconocimiento (‘MasterChef’), jovencitos con ganas de triunfos desde la pobreza (‘Sueño fútbol’), farándulos con ganas de hacer reír y concursos jocosos (‘Me caigo de la risa’).

La estética está en la emoción de lo espectacular: mucho movimiento de cámara, efectos, luces, música y bulla; o sea, muy a lo televisión buscando la emoción efectista.

(También: Comida que no sabe a 'rating' / El otro lado)

Los asuntos de referencia son los que atraen: el fútbol como el deporte de la identidad, la comida como orgullo patrio y el reír como síndrome de la colombianidad.

Entonces, si el ‘casting’, la estética y los asuntos funcionan, ¿por qué el ‘rating’ no llega?

Primero, porque RCN abandonó lo popular como gusto, práctica y saber. Y sin pueblo no hay ‘rating’. Habrá mucho hípster, mucha clase ascendente, pero no gusto a lo colombiano. Somos pueblo y eso se aborrece en RCN.

‘MasterChef’ vincula lo popular en el casting, pero lo olvida en el jurado que es arrogante y abusivo de los de abajo y de su gusto grasita en la cocina.

‘Sueño fútbol’ hace que el fútbol sea aburrido, la presentadora, aunque bella, habla a mil y no cuenta historias, Bolaño no sabe hablar, los concursos no tienen sabor ni el melodrama.

‘Me caigo de la risa’ no tiene cuentachistes ni presencias de los de abajo; los farándulos son muy bonitos y extrovertidos y se ríen mucho, pero no generan reconocimiento, es como ver a un grupito de amigos pasarla muy bien con algo que no tiene nada que ver con uno como televidente.

(Además: La música es la fórmula / El otro lado)

No hay relato. Todo es videoclip, y este formato es la eliminación del melodrama y la narración. Se cree que por juntar rostros, miradas, gestos, palabras... ya se tiene relato.

Y no: hay que contar historias. Y eso se aplica para la cocina cuando se hace un plato, para el fútbol cuando se juega un partido, para el humor cuando se quiere hacer reír. En los tres hay ausencia de narrativa y exceso de clip.

Y, por último, RCN anda de caída libre en la estima de los colombianos. Era el canal de la familia, era “nuestra tele”.

Pero evolucionó sin respeto por los televidentes: se dedicó al uribismo y el noticiero baja y baja; sus ‘realities’ no tienen encanto popular; desperdiciaron las buenas herencias en la ficción de ‘Diomedes’, ‘Lady’, ‘Celia’, ‘Anónima’; más que crear copian en noticias, periodísticos, humor y fútbol.

RCN no hace mala televisión, solo que se desconectó del gusto y la querencia de los que ven televisión en Colombia. El problema ya no es de productos, es de todo el canal.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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