'No era consciente de que me explotaban sexualmente'

'No era consciente de que me explotaban sexualmente'

Cada vez hay más puntos en Medellín donde son abusados niños, niñas y adolescentes.

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23 de abril 2016 , 07:51 a.m.

En plena vía pública, en presencia de los transeúntes y comerciantes, más de 209 niños, niñas y adolescentes son explotados sexualmente en el centro, según la Alcaldía de Medellín.

Rosa*, de 15 años de edad, fue una de ellas. En las noches, durante nueve meses frecuentó algunos de estos lugares en donde los menores de edad son incitados a vender su cuerpo.

“Yo ya me di cuenta que a veces se aprovechan de nosotros porque somos jóvenes y no tenemos a nadie, así también lo hacen con los vicios y las necesidades. También hay maridos que reciben el dinero”, cuenta la joven, oriunda del departamento del Cesar. (Lea también: Estas son las secuelas de los niños víctimas del conflicto)

Ahora trabaja en una tienda, empaca verduras y ayuda en los oficios del lugar, además asiste al programa Casa Vida, de la Alcaldía de Medellín, que atiende a 40 niños, niñas y adolescentes víctimas de la explotación sexual infantil.

Allí, según Marielisa Ruiz Camacho, coordinadora del programa, la atención comienza en calle, donde los psicólogos y pedagogos establecen vínculos con los menores de edad y los invitan a asistir a los talleres.

De las seis modalidades de explotación, en la ciudad solo hay información de la abierta o en calle. Foto: Jaiver Nieto/EL TIEMPO

“Desde que llegan acá hay una reactivación del restablecimiento de derechos. Se les brinda la oportunidad de realizan un aprestamiento escolar y de nivelarse, también asisten a cursos técnicos para un futuro laboral”, dijo Ruiz.

La experta señaló que hay modalidades de explotación sexual infantil soterradas, que no están a la vista de la sociedad, que no se exponen en la vía pública, pero que implican la vulneración de derechos para los menores de edad.

Por eso, las únicas cifras que hay de menores de edad explotados son el récord de casos atendidos por la Alcaldía. De pornografía infantil, matrimonios serviles, turismo sexual infantil y trata de personas, no existen datos concretos, muchos menos estudios e investigaciones de la Administración municipal. (Además: La ciudad se la juega por los niños)

Según un informe de la Universidad de Antioquia, la falta de información se debe a la carencia de registros oficiales, además del temor social que tienen las víctimas y sus familiares a denunciar.

“De las modalidades de explotación, en la ciudad solo hay información de la abierta o en calle. Pero la problemática se presenta en barrios u otros sectores que no están en los registros oficiales”, dijo Iván Felipe Muñoz, profesor e investigador de la Universidad de Antioquia.

La misma investigación evidenció que en la comuna 10 (La Candelaria) los lugares o puntos de encuentro en donde se ubican los menores de edad aumento en un 550 por ciento; es decir, de dos sectores pasó a 11 en el 2012.

Esta situación de crecimiento desproporcionado, señaló el académico, se debe hay una tendencia a la reproducción social de la problemática: los hijos e hijas de madres explotadas sexualmente, o que ejercen la prostitución, tienden a dedicarse a lo mismo.

Todo esto se debe a que, según Cesar Zapata, de la Unidad de Niñez de la Alcaldía, en la ciudad encontramos familias con alto nivel de disfuncionalidad, que han legitimado la explotación sexual infantil, pues significa una opción de vida más.

“Pero tampoco se trata de señalar o juzgar, pues dentro de esa cadena hay muchos factores, actores, un contexto cultura. Se trata de una sociedad que no cuida y protege sus niños”, agregó el psicólogo.

Las leyes en contra de este flagelo

A la falta de información se agrega que la explotación sexual comercial es un fenómeno que la legislación apenas está regulando. Por lo que hay que hacer partícipes de estos cambios a los ciudadanos, que ante un contexto social irrespetuoso de los derechos de los niños, aceptan esta situación.

Según Lina Marcela Estrada, docente de la Facultad de Derecho la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), hay normas que han vinculado hoteles y aerolíneas con el objetivo de que denuncien cuando un adulto ofrezca estos servicios o estén ante la explotación sexual.

“Siempre habrá modalidades donde se puede sancionar la persona desde el punto de vista penal, judicializando al adulto a través de la Fiscalía, pero además debe generar un proceso de protección administrativo para los niños, de restablecimiento de sus derechos”, dijo Estrada.

En el programa, que lleva siete meses, los niños, niñas y adolescentes reciben atención sicosocial y educación. Foto: Jaiver Nieto/EL TIEMPO

Por eso, según Muñoz, se requiere que las acciones también ataquen a esos actores que participan de la cadena de explotación, como los expendios de droga, bares, tabernas y algunos hoteles. Intermediarios como taxistas, administradores y empleados, que reciben alguna comisión y se lucran del negocio.

Para él, el daño que les causa a los niños es irreparable, por eso las autoridades deben actuar desde la prevención y vinculando a otros actores, para que historias como la de Rosa no se repitan.

En Casa Vida vuelven a ser niños y niñas

En un internado en el corregimiento de San Cristóbal, la Unidad de Niñez, por medio del proyecto Casa Vida, atiende a 21 niños que fueron víctimas de explotación sexual infantil.

Allí, en medio de la naturaleza, recuperan su niñez, vuelven a pintar, a imaginar, a crear y a jugar. La confianza hacia ellos mismos regresa de a poco, pero también el poder relacionarse con los demás de forma sana.

“Nosotros hacemos trabajo vocacional y ocupacional, hacemos abordaje desde la educación obligatoria, trabajamos con los chicos las habilidades sociales, con un plan de formación humano para el desarrollo integral”, dijo Catalina Salazar, coordinadora del programa Casa Vida 2.

Para ella, el objetivo es resignificar la vida de estos niños, que comiencen a soñar, a creer que todo lo que se proponen puede ser posible, pues comienzan a ver en ellos unas potencialidades, habilidades de trabajo y liderazgo.

En el programa, que lleva siete meses, los menores de edad también reciben talleres sobre prevención de consumo de sustancias sicoactivas, expresión corporal y prevención de enfermedades.

“Tenemos una propuesta de atención bajo tres fases de tratamiento, donde el proceso es totalmente pedagógico y con asistencia a la vulneración, amenaza e inobservancia de sus derechos de los niños y niñas”, dijo la pedagoga. (Lea también: Atención a la primera infancia es una prioridad en Medellín)

El objetivo es que los menores de edad cambien su estilo de vida y hábitos sociales obtenidos por la calle, las drogas y otros vicios, y se conviertan en recuerdos para no repetir.

Por eso, los maestros y terapeutas realizan una atención desde la familia, con los padres o abuelos. Pues son ellos los que les podrán brindar apoyo y compañía cuando salgan. Ellos cumplen una función importante en la recuperación de los niños y niñas.

En este lugar pueden retomar sus estudios, disfrutar de la naturaleza, del deporte. Los fines de semana realizan actividades recreativas, que les permiten compartir, volver a ser niños y niñas, disfrutar de lo simple.

Hasta el momento, contó la directora del programa, uno de los logros ha sido poder reintegrar a una niña a su familia.

“Esto, por determinaciones del comisario de familia, donde se identifica que hay unas condiciones favorables para volver a colocar al menor de edad”, explicó Salazar.

*Nombre cambiado por seguridad.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora de EL TIEMPO
inemor@eltiempo.com
Twitter: @paoletras

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