Revisen sus éticas

Revisen sus éticas

Colombia imita la corrupción mundial. Los paraísos fiscales no son una excepción. Hoy nada es malo.

notitle
19 de abril 2016 , 06:00 p.m.

Eran las épocas de la dictadura de Rojas Pinilla. Se decía que el dictador se beneficiaba del contrabando de café, licores y ganado. Inocencio, adolescente, estaba en uno de los colegios bogotanos de “gente bien”, como se decía entonces y se dice todavía. Porque solo se ve lo que se quiere ver. No era un colegio regentado por sacerdotes, pero como si lo fuera. La cátedra de ética la enseñaba el capellán del colegio. Inocencio nunca supo por qué uno de sus compañeros le preguntó: “¿El contrabando es pecado?”. El sacerdote hizo una pausa embarazosa. Midió su concurrencia y dijo: “No, no es pecado porque afecta al Estado, pero no ataca directamente a las personas”. La indignación y la incomprensión invadieron a Inocencio.

Pocos meses después cayó Rojas, y se estableció el Frente Nacional. Olvidando la violencia. Nadie pidió perdón ni nadie fue resarcido. Solo un silencio cubrió a victimarios y víctimas. Los jefes que habían provocado el conflicto se olvidaron de los muertos rasos. Aún con las heridas abiertas, la población creció desmesuradamente; hubo una alocada migración del campo a la ciudad, se fue consolidando una nueva sociedad que se deshacía de la camisa de fuerza de la tradición. La liberalidad fue alterando los hábitos. A pesar de que siempre había existido, el contrabando parecía menos grave, más general.

San Andrés, paraíso del contrabando, se multiplicó de mil maneras en el territorio nacional con los sanandresitos. Electrodomésticos, ropas, licores y cigarrillos de contrabando circulaban bajo la mirada indiferente y corrompida de las autoridades. Los cigarrillos se vendían al pie de los semáforos, al lado de los libros piratas. Todos compraban. Se corrompía a políticos y funcionarios, sin que nadie pensara que esas pequeñas compras reforzaban los ilícitos.

Después, Colombia pasó a otra categoría. Era rentable vender fincas, cuadros, casas y conciencias a los narcos. Se justificaba. “¿Los Kennedy no hicieron su fortuna con el whisky ilegal? Esas conductas acaban por aceptarse, serán normales”.

Partiendo de una burguesía bastante provinciana, de “Chevrolet 52 y sin ostentación”, según un antropólogo gringo, crecieron las agallas de la ambición y el arribismo. Hoy ya son comunes la especulación, las agresivas operaciones de control de empresas, de acumulación de capital, de estafa. Se hacen falsos fondos de inversión para timar a ingenuos. Hemos visto ‘pirámides’, Interbolsas, falsas licitaciones, sucias y generales comisiones por contratos del Estado, dobles facturaciones; evasión de impuestos, tráfico de drogas, de blancas y de influencias. La corrupción política cubre campos, pueblos y ciudades. No hay control. Los precios son abusivos; la publicidad, excesiva y engañosa. Reinan los monopolios y los carteles económicos. Todo, bajo la mirada complaciente del Estado o con su impotencia. Fuga de capital nacional y ventas a capital extranjero. Se ha destruido el suelo, arrasado los bosques y contaminado el agua. Tenemos ciudadanos y consumidores inermes. Toleramos todo sin protestar, abrazando lo ilícito.

Es que el mundo también ha cambiado, Colombia imita la corrupción mundial. Es la globalización salvaje. Los paraísos fiscales no son una excepción. Son un instrumento esencial para el capitalismo mundial. No se engañen, ciudadanos del común, revisen sus éticas, porque los conocidos límites de la ética y la moral se han desplazado, rebasando las líneas rojas. Hoy nada es malo. Inocencio piensa que ojalá aquel cura hubiese dicho que el contrabando sí era pecado, que nos afectaba a todos.

Que dijera: un abrazo solidario para los ecuatorianos. A mis amigos que padecen momentos tan difíciles.


Carlos Castillo Cardona

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.