En los zapatos de un joven emprendedor llanero

En los zapatos de un joven emprendedor llanero

Félix Barragán, de Villavo, no se ha graduado, pero su empresa de calzado ya 'camina' a paso largo.

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18 de abril 2016 , 06:22 p.m.

El villavicense Félix Andrés Barragán, de 31 años, pasó de ser un comerciante de ropa de contrabando, a convertirse en un microempresario del calzado, con una marca legalmente constituida.

Sus estudios universitarios llegaron hasta el quinto semestre de Contaduría. Y pese a que hoy dicta también charlas de emprendimiento fue esa materia la que, paradójicamente, no aprobó en la Universidad Santo Tomás de Villavicencio.

“Usted tiene tantas ideas que no va a realizar ninguna”, le repetía uno de sus profesores.
Su capital inicial fueron cinco millones de pesos que su madre le prestó, comercializaba textiles, vendía y compraba.

En un diciembre perdió 12 millones en mercancía. La DIAN llegó a su negocio en el barrio La Esperanza y le incautó sus productos. Vendía mitad réplica y mitad original. “Ese día, recuerda, le dije al policía, esta será la última vez que me pasa eso. Pondré mi propia marca”. Así fue.

Luego de explorar con la venta de diferentes productos, incluso de pantaloncillos, una de sus ideas sí ‘pegó’. Su empresa ChikMen –antes ChikDenim– vendió el año pasado unos 3.100 pares de zapatos y hoy genera 11 empleos directos, sin contar los que se crean con los procesos de maquila, para la confección también de camisetas tipo polo, pantalones, bermudas, cinturones y zapatos de alta gama.

Estos últimos son confeccionados, según él, por la misma empresa que le maquila calzado a Mario Hernández y Carlos Nieto.

Su estrategia de publicidad son las redes sociales. En apenas año y medio de nacida la marca, en Facebook ya cuenta con más de 16.000 ‘me gusta’. Allí publica cada uno de sus diseños. Tiene 11 referencias, pero su fuerte es el calzado tipo apache para hombre, con cerca de 40 modelos inspirados en la marca Sperry Top-Sider, pero con más colores.
Sus inicios se podrían comparar con la historia de emprendimiento de Joy Mangano, la empresaria que inspiró a Joy, película recientemente nominada al Óscar. Y es que es el mismo Barragán quien escoge los colores, los tonos y compra la materia prima, sin intermediarios, porque cree que de no hacerlo se le podría caer la estantería.

Por ejemplo, cuando fue por sus primeros 800 decímetros de cuero, le cerraron las puertas porque lo mínimo eran 10.000, pero se ingenió la manera de hablar directamente con el gerente y logró la compra.
Barragán cree, además, que hay que estar atentos a las oportunidades. De hecho, al mercado del calzado llegó por azar. Fue invitado a una feria de marroquinería en Villavicencio para que vistiera a los modelos y resultó fabricando zapatos. Inició con 16 pares y hoy produce 200, al mes, y acaba de lanzar su nueva línea para mujeres, ChikWomen.

 

Andrés Molano Téllez
@AMpuntonet
LLANO SIE7E DÍAS

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