Heroína y arte en Baltimore, una ciudad de EE.UU. rota por el racismo

Heroína y arte en Baltimore, una ciudad de EE.UU. rota por el racismo

El nombre de Freddie Gray se ha convertido en un símbolo de resistencia para la comunidad afro.

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18 de abril 2016 , 12:49 a.m.

La heroína convive con coloridos murales en el oeste de Baltimore (EE.UU.), una zona mayoritariamente negra, rota por el racismo y donde el nombre de Freddie Gray se ha convertido en un símbolo de resistencia un año después de su muerte.

'¿Conocen a Freddie Gray?', pregunta Jamal. Lleva una gorra roja, llueve, está calado y se refugia junto a otra decena de afroamericanos en el ‘Sun Deli Grocery’, una tienda donde una mujer asiática vende cigarrillos y chocolatinas a través de un fuerte cristal que le sirve de escudo.

Entre la montaña de humo, los jóvenes se ríen, bromean, fanfarronean y aseguran haber sido amigos de Gray, de 25 años y que en abril de 2015 fue detenido y transportado sin cinturón de seguridad en un furgón policial, lo que le causó una grave lesión de columna que le dejó en coma y una semana después le mató.

La muerte del joven reabrió la fractura racial de Estados Unidos con protestas, saqueos, incendios y disturbios que provocaron la declaración del estado de emergencia en Baltimore, así como el despliegue de la Guardia Nacional, la instauración del toque de queda y centenares de detenciones.

La figura de Gray, convertido para la comunidad negra en un símbolo de resistencia, no deja de despertar controversia pues para algunos -dejando la actuación policial a un lado- el joven no era ningún ejemplo, se había metido en problemas y vivía de apostarse en las esquinas para vender pastillas o bolsitas de marihuana.

Y es que hoy el determinismo sigue a rienda suelta en el barrio de Sandtown, con los vendedores de droga cubiertos por sus capuchas y los toxicómanos tambaleantes arrastrándose a por su dosis diaria.

No obstante, los montones de basura, la pobreza y las casas vacías y clausuradas con tablones de madera contrastan con el arte y la esperanza que luchan por abrirse paso.

"Me pareció que tenía una responsabilidad, que tenía en mis manos una herramienta muy valiosa para comunicar que es el arte y, personalmente, me sirvió para alzar la voz, pedir justicia y cambios", explicó a Efe Pablo Machioli, un uruguayo que pintó tres de los murales que iluminan el barrio de Sandtown.

Solo dos de sus murales siguen en pie: uno de ellos muestra a un joven con una camiseta con la bandera estadounidense que hace rodar su bicicleta por encima de un dibujo con la cara del reverendo Martin Luther King, mientras que el otro retrata a tres mujeres afroamericanas en una manifestación. "

Participé de las protestas, estuve sacando fotos y luego contacté con las mujeres que había fotografiado para pintarlas", relata Machioli, que en ese mural plasmó la bandera panafricana y una pantera negra, símbolos del movimiento más radical por los derechos civiles encabezado en la década de 1960 por Malcolm X.

Después de su viaje artístico por el marginal barrio de Sandtown, Machioli admite que "hubo cierta tensión por ser de otro lado, de otra cultura e ir allí a pintar".

Y es que la ciudad sigue dividida en dos: una zona próspera al norte con viviendas de lujo a lo largo de la costa y, a unos pocos kilómetros, "otro Baltimore", en donde una de cada cinco personas vive en condiciones de pobreza extrema, separadas por un muro invisible en el este y oeste de la urbe.

En el barrio de Sandtown, donde vivía Gray, el 96% de la población es negra, el 35% vive en condiciones de pobreza extrema, el 23% no tiene empleo y la media de ingresos al año por hogar son 24.000 dólares, frente a los 62.000 de los blancos, según datos de la alianza de indicadores de barrio de la Universidad de Baltimore.

Pero la imagen no es exclusiva de Baltimore, una vez llamada ‘The Greatest City in America’ (‘La mejor ciudad de Estados Unidos’).

Desde 1970, el número de barrios pobres en EE.UU. se ha triplicado y la cifra de personas que vive en ellos se ha duplicado, de forma que la misma segregación social y racial de Baltimore se repite en Houston, Chicago, Los Ángeles, Boston, Filadelfia y Washington, según el centro de pensamiento City Observatory.

"Dejemos de matarnos entre nosotros", reza un pequeño cartel en una casa al lado de la iglesia bautista, donde se celebró el funeral de Freddie Gray y comenzaron las protestas. Y es que, si en un año poco ha cambiado a simple vista, por lo menos los contrastes han abierto el debate de par en par.

EFE

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