Así vuelve a la vida El Congal en Samaná Caldas

Así vuelve a la vida El Congal en Samaná Caldas

La comunidad y el Estado trabajan para que este caserío sea ejemplo en la superación del conflicto.

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17 de abril 2016 , 11:53 a.m.

Habían pasado 13 años sin que Jorge Antonio Echeverri, Darío Herrera y Miguel Ángel Duque se cruzaran en El Congal, un caserío del corregimiento de Florencia, que a su vez es jurisdicción de Samaná (Caldas).

Esta semana se reencontraron, con más arrugas y más achaques, pero con las mismas ganas de cultivar de nuevo sus tierras y habitar un pueblo nuevo que se construye sobre las ruinas del que la violencia los obligó a dejar, cuando un grupo armado lo incendió.

“Eso la guerra era tanta que no se sabe quién fue, si lo ‘paras’ o la guerrilla”, cuenta Jorge Antonio. En esa época, hacia 2003, el oriente del departamento era zona de disputa entre el frente 47 de las Farc, comandado por alias ‘Karina’, antigua ama y señora de la región, y las autodefensas al mando de Ramón Isaza.

Eso quedó en el pasado –muchos se lo agradecen a la presencia de las Fuerzas Militares en la región durante el gobierno de Álvaro Uribe– y ahora incluso los uniformados se sorprenden de la paz que se respira por las trochas. “A uno le parece increíble que ya cualquiera puede meterse por acá como si nada”, dice un oficial que vivió en esas montañas los peores combates de su vida.

Quedan rezagos. A lado y lado de la vía a El Congal todavía están demarcados los campos minados que el Ejército intenta desactivar y por las antiguas calles del pueblo aparecen de forma esporádica, entre la maleza, las ruinas de unas 39 viviendas donde alguna vez vivieron 54 familias.

Pero ellos aspiran a que, tras ellos, vuelvan también sus hijos con sus nietos, para que El Congal vuelva a ser un pueblo con vida.

El camino se está abriendo, literalmente. Lo que antes era un paso para andar a pie o en mula, hoy es una carretera. No está pavimentada y algunos vecinos se quejan de que el avance es lento. Pero según el secretario de Infraestructura del Caldas, César Tabares, es seguro y la obra del poblado estaría lista en dos años.

En el proceso también participa un grupo de 31 estudiantes de los programas rurales a distancia de la Universidad de Caldas. Ellos apoyan a los campesinos para que sus tierras vuelvan a ser productivas.

Es así como jóvenes y adultos mayores, comunidad y Estado, trabajan juntos para que el futuro de El Congal supere su tragedia y recupere lo mejor de su pasado: los grupos de amigos como Darío, Miguel y Jorge que charlaban en paz por las esquinas.

MANIZALES

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