Una joya escondida revela su brillo / Navegantes del cable

Una joya escondida revela su brillo / Navegantes del cable

La serie 'Crimen americano' apunta a revelar el conflicto de un joven que es abusado en una escuela.

17 de abril 2016 , 12:55 a.m.

Una de las cosas que tenía clara el creador de la serie ‘Crimen americano’, John Ridley, era despegarse totalmente de la trama de su primera temporada, en la que se analizaban de manera descarnada las consecuencias sociales y emocionales de un asesinato.

Para la segunda etapa de esta producción, que cuenta de nuevo con las actuaciones de Timothy Hutton y Felicity Huffman, Ridley quiso dar un giro radical pero manteniendo esa necesidad de hacer una crítica incómoda a una sociedad que siempre ha vendido el tema de la igualdad y el éxito como elementos esenciales de su naturaleza.

Sin embargo ‘Crimen americano’ (que se emite en el canal de TV paga AXN los domingos, a las 8 p. m.) se dedica a confrontar esos ideales mediante un drama profundo y complejo.

En esta ocasión, la serie apunta a revelar el conflicto de un joven que es abusado en una prestigiosa escuela y su drama es expuesto a través de las redes sociales.

Lo que más impacta es que antes de dedicar los episodios al lugar común de resolver el caso (desde una perspectiva policiaca) durante la temporada, la serie decide usar las herramientas más interesantes del drama para revisar, de nuevo, las heridas de una situación que evidencia rastros de discriminación social, devela la relevancia del matoneo y hasta los alcances de las redes sociales en el uso excesivo del poder, y las reacciones –a veces lentas o tardías– de las autoridades o las mismas familias implicadas.

Es ese riesgo de profundizar en terrenos intocables (sobre todo en la televisión abierta de Estados Unidos) y exponer la fragilidad y brutalidad de una juventud presionada por el ideal del éxito o la atención, así como poner el dedo en la llaga de la educación y hasta del deporte, lo que ha convertido a ‘Crimen americano’ en una pequeña joya de la televisión.

Pero al hablar de ‘pequeña’ no me refiero a que no tenga un gran brillo; al contrario, se trata de una serie que ha jugado a mantener un perfil medio, buscando ganar terreno, poco a poco, entre quienes esperan una televisión más reflexiva que entretenida.

“Nunca tratamos de dar respuesta o de resolver situaciones complejas (...). Simplemente nos proponemos presentar situaciones que pasan y que están relacionadas con las personas y sus luchas cotidianas”, explicaba recientemente John Ridley en una entrevista en la cual participó EL TIEMPO.

Para él, la idea ha sido poner en evidencia hechos en los cuales el espectador tenga que asumir una posición de cercanía: “¿Qué haría yo si estuviera en ese caso?” o “¿cuál es la reacción correcta frente a un hecho que afecta a varias personas y que, a la vez, tienen vidas y prioridades diferentes?”, son preguntas que emanan de forma natural al ver esta producción que rompe modelos sin caer en excesos.

ANDRÉS HOYOS
Cultura y Entretenimiento
@AndresHoy1

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