En memoria

En memoria

Imre Kertész (1929-2016)

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14 de abril 2016 , 04:26 p.m.

El desamparo, el poder como opresión, el Holocausto como manifestación de ese poder. Con el fallecimiento en Budapest de Imre Kertész a los 86 años, Hungría perdió a su único nobel de Literatura (2002) y el mundo perdió una de las visiones literarias y filosóficas más intensas y brillantes del siglo XX.

Nacido en una familia judía en Budapest el 9 de noviembre de 1929, cuando tenía sólo 14 años Kertész fue deportado por las autoridades húngaras a Auschwitz y posteriormente al campo de concentración de Buchenwald.
El horror del exterminio nazi que vivió en primera persona lo relató en ‘Sin destino’, su primera novela, publicada en 1975. Sin embargo, no recurrió a un texto autobiográfico, sino que buscó cierta lejanía creado a György Köves, el adolescente protagonista que sufre la maquinaria de humillación nazi para acabar con la voluntad de vivir de los prisioneros.

Después de la II Guerra Mundial el escritor trabajó en revistas y hasta como encargado de prensa de un Ministerio, pero desde 1953 se volcó en la escritura y la traducción literaria.

Aunque antes de ‘Sin destino’ había creado obras teatrales, desde la década de 1970 se centró en la narrativa, con obras como ‘Fiasco’ (1988), ‘Kaddisch para el hijo no nacido’ (1990), ‘Liquidación’ (2004), sobre la caída del comunismo en su tierra natal y ‘Dossier K’ (2006), entre otras.

El escritor reivindicó la literatura como una forma de preservar la memoria, sin sentimentalismos, para intentar comprender. Kertész denunció que el tema del Holocausto se ha tratado superficialmente y que se debería "hablar sobre ello, reconocerlo y aprender a arrepentirse de lo que sucedió".

En los últimos años Kertész, que sufría de parkinson reiteró su intención de dejar de escribir. En su última obra, ‘La última posada’, publicada en 2014, trata de cómo aceptar la muerte.

"Un hombre de buen gusto no vive ya a mi edad", confesó en esta obra un autor que, sin embargo, negó la posibilidad de recurrir al suicidio como forma de escapar al horror. En los últimos meses de vida, Kertész estaba trabajando en la edición de su diario escrito entre 1991 y 2001 y que se publicará en húngaro bajo el título de ‘El espectador’ (A nezö).

EFE

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