En el Festival Vallenato florecen los álbumes de clásicos

En el Festival Vallenato florecen los álbumes de clásicos

El festival de la Leyenda Vallenata, del 26 al 30 de abril, es temporada de oír exitos tradicionales

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14 de abril 2016 , 10:43 a.m.

En abril florece la presentación en sociedad de álbumes de clásicos vallenatos. Estos discos -muchos de ediciones pequeñas, casi para coleccionistas del sonido tradicional- tienen su mejor cosecha en las semanas que preceden al Festival de la Leyenda Vallenata (26 al 30 de abril).

En otros años, su salida ha sido más bien “silenciosa” ante los ojos de las emisoras comerciales, como si pertenecieran a un universo paralelo. Pocos han tenido la difusión suficiente para trascender un pequeño nicho.

Sin embargo, la inclusión del vallenato tradicional en una de las listas de patrimonio cultural de la humanidad de la Unesco ha puesto luz sobre el valor de estas producciones. El Festival mismo las ha apoyado en ocasiones, como el CD conmemorativo del homenaje que se le hizo al compositor Gustavo Gutiérrez Cabello en el 2013.

Pero este “lado b” de las grabaciones vallenatas ha permanecido más bien oculto pese a que dos álbumes de clásicos -entendidos como versiones nuevas de canciones de antaño o ‘covers’, en la jerga discográfica- llegaron a instancias como el Grammy Latino. Solo clásicos, de Peter Manjarrés ganó en la categoría de cumbia / vallenato en el 2008. Y en el 2014, Juan Piña, otro ganador, llegó a su segunda nominación con Cantándole a mi Valle -que incluía desde La muerte de Abel Antonio hasta Almirante padilla-, con un trabajo similar, aunque sin una discográfica grande que le hiciera promoción.

Manjarrés acaba de estrenar ‘Solo clásicos volumen 2’. Con su exótico estuche que simula ser un acordeón de verdad, salió a la venta en un momento muy propicio. Que el vallenato hubiera sido incluido en diciembre -cuando el álbum estaba en proceso- en una de las listas de patrimonio cultural de la humanidad de la Unesco, le permitió al cantante unir su concepto al llamado de proteger de la extinción el vallenato tradicional.

La labor de Manjarrés estaba acorde: rescataba un repertorio y un sonido clásico (y con él, a músicos que que forjaron ese sonido en las décadas de los 60, 70, 80 y 90).
Sin embargo, su trabajo no es el único que venía gestándose cuando la declaratoria de la Unesco sacudió al mundo vallenato:

El Festival de la Leyenda Vallenata ya había trazado la pauta que llevaría la “cosecha” de clásicos de este año. Al anunciar el homenaje 2016 a los hermanos Poncho y Emiliano Zuleta -que no graban juntos desde el 2006-, se daba por descontado que los concursantes de canción inédita en sus competencias se inspirarían en el legado de esta pareja de artistas y que los acordeoneros que compiten por el título de rey vallenato incluirían en su repertorio de concurso canciones famosas de estos intérpretes.

También habría artistas que se meterían al estudio, para sumarse al homenaje, grabando una selección del amplio repertorio de Los Hermanos Zuleta.

Kbeto (hijo del cantante Tomás Alfonso ‘Poncho’ Zuleta) y Coco (hijo del acordeonero Emiliano) eran los llamados a grabar el tributo oficial. “Elegimos 15 canciones que han sido éxitos de ellos -dijo Kabeto-, temas que no han sido vueltos a grabar por otros. Sumamos una canción nueva: mi papá, mi tío Emiliano, Coco y yo, grabamos juntos Que vengan todos, en la que invitamos al Festival Vallenato”.

Kbeto, de 33 años, heredero de la voz de su padre, dice que el proyecto de hacer clásicos de la familia estaba hacía rato. “Qué más que los hijos de los grandes para este homenaje -dice-. Es que uno escucha esta música desde que abrió los ojos. Además nos gusta y se nos facilita porque son las raíces de nuestra familia. Somos jóvenes y lo que hacemos es tratar de actualizar, pero mantener la esencia de lo que hicieron nuestros padres”.

Un motivo similar tuvo Ivo Díaz cuando decidió grabar junto con el rey vallenato 2012, Almes Granados, su propio CD doble de homenaje a Los Hermanos Zuleta, del que saldrán unas mil copias, pese a que promocionaba su propio álbum de canciones nuevas.

“Escogí 20 canciones de la autoría de Poncho o de Emiliano, entre estas ‘Mi hermano y yo’ o ‘Cómo cambian los tiempos’ -cuenta Díaz-.Son representantes de ese vallenato arraigado, de dinastía, de familia, de herencia. También la declaratoria de la Unesco ha despertado en los músicos un sentido de pertenencia, los ha motivado a entrar a la despensa de nuestro folclor. Esto obedece a la necesidad de mantener y proteger la música que se ve amenazada ante los embates de la comercialización. Es bueno que esto demuestre que el vallenato tradicional sí tiene quién lo haga, quien lo defienda y quien lo sienta”.

Díaz no solo hizo su disco de clásicos, también participó encantado en el álbum que acaba de estrenar el maestro José María ‘Chema’ Ramos, décimo rey vallenato (1977).
“El maestro Chema es amigo de la familia, había dicho que quería hacer un proyecto musical con amigos y cuando me llamó acepté gustoso, porque es el vallenato que heredé, el que hoy la Unesco está reclamando que debe proteger”.

Chemita Ramos -hijo de Chema y también rey vallenato (2000)- dice que ya este es el tercer álbum de este estilo que graba su padre. “Mi papá hizo uno con Iván Villazón, hace años (2009), titulado ‘El vallenato mayor’. Después, juntos hicimos ‘Tributo al décimo’ (2015) rescatando la música para que trascienda”.

Tributo al décimo invitó a varios cantantes a grabar con el experimentado acordeonero. La fórmula se repite en ‘Clásico de Clásicos con el rey vallenato Chema Ramos’, con otras canciones. Entre los invitados están Jean Carlos Centeno, Fabián Corrales, Jorge Iván ‘el Churo’ Díaz, Silvio Britto, Ivo Díaz y Erick Escobar.

La motivación de Chemita Ramos es más personal: “Comenzamos a madurar esta idea, para estar en actividad. Mi papá tiene 67 años, pero es el arte de él. Se hizo con el fin de que esté activo musicalmente, A él le gusta hacer sus presentaciones. Mantener a las personas vivas es importante”.

El disco de Chema salió el 14 de marzo, bajo el sello Fuentes. Entre su repertorio hay canciones de Abel Antonio Villa, Calixto Ochoa (Las caricias, con un sonido que evoca una parranda), Julio de la Ossa (Las cartas), entre otras.

“Este tipo de discos pueden convivir con los que hacen para el comercio -añade Ramos Jr.-. El vallenato comercial tampoco debe desaparecer porque es la evolución. Pero hay que interpretar y grabar el auténtico. Estos trabajos se hacen más para que se mantenga la cadencia musical auténtica y se rescaten los autores. Pero hay que divulgarlo, para que no se quede solo en festivales”.

Iván Villazón estrenó también su álbum de clásicos, titulado ‘El rey del Valle, homenaje a Colacho Mendoza’. Sabe que la promoción no será igual a la que hace a sus otros álbumes comerciales, pero grabar clásicos es su compromiso con la tradición.
“Tengo una serie de este tipo de discos -cuenta Villazón-. Grabo uno cada tres años. Se persigue es rescatar el vallenato de antes y hacerles homenaje a nuestros maestros. El primero fue Juglares legendarios, homenaje a Alejandro Durán y Luis Enrique Martínez. Después grabé Festivaleando y luego Vallenato mayor, con Chema Ramos, una leyenda viva del acordeón, Ahora este homenaje a Nicolás ‘Colacho’ Mendoza (fallecido en el 2003), recreando lo que sería una parranda con él. Grabé con su hijo, el rey vallenato Wilber Mendoza”.

Fernando López, de Codiscos, afirma que la única forma de que un disco de clásicos funcione comercialmente, es que lo interprete un artista de mucho reconocimiento. Y aún así, sería excepcional si fuera fenómeno de ventas.

Villazón dice que de todas maneras, los discos de clásicos tienen su mercado. “Se venden a lo largo y ancho de Colombia. Hay gente que se alegra y disfruta de encontrar este vallenato tradicional. Los discos se hacen porque se venden y tienen buena salida entre la gente que ya está cansada del vallenato comercial. Por eso registro con satisfacción que muchos artistas estén grabando o queriendo hacer música clásica”.

En este momento providencial para estas producciones se dio otra feliz coincidencia para los coleccionistas: Al acercarse los 20 años de la salida del álbum Los Cien Años del Vallenato, salió la edición aumentada de este proyecto que tuvo además un texto de investigación a cargo de Daniel Samper y Pilar Tafur. En aquel entonces era un álbum de varios CD -grabados con toda la ortodoxia y el sabor tradicional de Colacho Mendoza, dice Samper- acompañados de un amplio cuadernillo sobre el tema.

“Son las grabaciones que quedaron inéditas, hechas por Colacho hace 19 años -agrega Samper Pizano- Así que este disco que ha sido visto como la enciclopedia básica del vallenato, sale ahora prácticamente doblado en texto, convertido en libro, con los mismos discos, pero con una docena más de canciones. Lo lanzaremos en la Feria del Libro y aunque no obedece a lo de la Unesco ha sido una coincidencia afortunada”.

Por lo pronto, los 1.500 acordeones que contienen la segunda tanda de clásicos de Peter Manjarrés están por agotarse. Quedaban algunos en El Museo del Acordeón de Beto Murgas en Valledupar. “Hubo un visitante de la ciudad que se devolvió del aeropuerto a comprarlo cuando supo que aquí lo teníamos”, cuenta murgas que también celebra la coincidencia que reactivó y le dio valor a los álbumes de clásicos.

Liliana Martínez Polo
Cultura y entretenimiento
EL TIEMPO

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