El 'espacio humanitario' de Buenaventura que busca acabar con el miedo

El 'espacio humanitario' de Buenaventura que busca acabar con el miedo

La comunidad quiere alejar las muertes que dejaron los paramilitares y las bandas criminales.

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12 de abril 2016 , 08:29 p.m.

A punta de madera vieja, basuras y escombros, familias de Guapi y El Naya, en la costa caucana, le fueron ganando terreno al mar en un extremo de Buenaventura, y ahí levantaron sus casas. Estos pescadores artesanales llamaron a su nuevo territorio Puente Nayero y lo fueron gestando durante 40 años.

Pero en los últimos dos, decidieron cerrar su calle principal y le dieron categoría de “Espacio humanitario”, con el propósito de alejar las muertes y desapariciones que dejaron los paramilitares y las bandas criminales.

En esa calle donde los armados imponían horarios, ahora no pueden ingresar. Fue instalada una puerta en el espacio que da a la zona continental y allí permanece la Policía. En el espacio que da al mar, la Armada realiza recorridos.

El gesto de los habitantes de Puente Nayero mereció el reconocimiento internacional y desde Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea y decenas de ONG han llegado acompañamientos al proceso. Sin embargo, las amenazas no han cesado y afuera sigue el riesgo.

Actualmente, 12 líderes, entre hombres y mujeres, tienen medidas cautelares de protección. “A mi esposa le manifestaron que sabían que yo no era un joven de problema, pero si seguía con esto del ‘Espacio Humanitario’ no respondían. Luego fueron escritos con amenazas directas para los 12”, asegura Yazmani Grueso.

Hace poco, según un comunicado, fue asesinado Adrián Quintero Moreno, integrante de uno de los colectivos que ha estado al tanto del proceso e integrante de la Marcha Patriótica. “Cuando salía de una tienda fue interceptado por ‘los Urabeños’. Le propinaron tres impactos de bala”, señala el documento.

También líderes de la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (Conafro) denuncian la presión de los grupos armados.

Los líderes comunitarios señalan que persiste la intimidación y que tras los propósitos de desalojo estarían megaproyectos de inversión de capital en infraestructura portuaria.

Monseñor Héctor Epalza, obispo de Buenaventura, reconoce las acciones de las autoridades contra los grupos violentos y dice que “ahora hay algo de alivio, de tranquilidad”, pero advierte que en algunos puntos sigue la intimidación.

“Han disminuido los crímenes, han capturado cabecillas, eso es el texto, pero el contexto es que en algunos puntos de la ciudad sigue ese control territorial, en especial en la comuna 12, donde la gente llega temprano a casa y no sale en la noche. Persisten las ‘vacunas’ y este año ha habido un desmembramiento”, dice el jerarca, quien insiste en que “todavía hay que trabajar en bajar las causas”.

El coronel William López, comandante operativo de la Policía del Valle, informó que el viernes pasado fue capturado alias Pineda, máximo cabecilla del ‘Clan Úsuga’ en la comuna 12. “Está señalado en más de 10 investigaciones penales, donde al parecer le sindicarían alrededor de 4 homicidios en la modalidad de desmembramiento”, señaló.

López destaca la captura, solo en febrero, de siete integrantes de ese grupo, que tenían su accionar criminal en los barrios El Cambio y Alfonso López de la comuna. En el 2015 fueron capturados 85 miembros de la banda y este año van 14.

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